Cuando el ataque al corazón no provoca síntomas

Una crisis cardíaca (o ataque al corazón, más coloquialmente) es, comprensiblemente, una experiencia traumática y es frecuente que quienes lo padecen –y sobreviven a él– sufran ansiedad o estrés post-traumático.

Mujer en sofá con dolor de estómago

Sorprendentemente, un ataque al corazón puede no notarse. De hecho, según algunos estudios, hasta 1 de cada 5 ataques al corazón pasan por completo desapercibidos por quienes lo padecen. Es relativamente frecuente, pues, que el ataque aparezca en el electrocardiograma como un hallazgo casual en una visita rutinaria al cardiólogo.

La interpretación de ciertos síntomas

La creencia general es que la crisis cardiaca produce dolor en el pecho, sudor frío y falta de aire (disnea). Y, en realidad, se puede manifestar de muchas maneras. Los pacientes que lo sufren pueden pensar en síntomas de indigestión, náuseas o simplemente confundir los síntomas con los de una enfermedad pre-existente.

Por ejemplo, los diabéticos pueden, con el tiempo, sufrir daños neurológicos (neuropatía diabética) que pueden afectar a la percepción del dolor, volviéndolos más proclives a, en caso de ataque, no percibir ningún síntoma.

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Mi umbral del dolor es alto: ¿tengo más riesgos?

La estadounidense American Heart Association (AHA) opina que podría haber una asociación entre la tolerancia alta al dolor y los ataques asintomáticos.

Un estudio publicado por dicha asociación, llevado a cabo en Noruega, investigó a 4849 adultos, a quienes se sometió a pruebas de estrés con frío (o estimulación por frío) y a electrocardiogramas.

Mujer sosteniendo un corazón de punto

Los resultados mostraban que quienes habían padecido, sin identificarlo, una crisis cardiaca sin síntomas soportaron la prueba del frío significativamente más tiempo que los que habían reconocido los síntomas del ataque.

Con todo, es necesario estudiar más a fondo esta asociación, enfatiza la AHA. En cualquier caso, la tolerancia al dolor es una de las razones de que el paciente no identifique un ataque, pero no la única, advierte.

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Más prevalente en mujeres

El estudio noruego mencionado también mostró que los ataques no identificados son más frecuentes en mujeres: 75% comparado con el 58%. La razón puede estar en algo tan simple como la creencia de que las mujeres “no tienen infartos”.

Y el error de esta creencia es mayúsculo: los ataques al corazón (en general, las enfermedades coronarias) matan a más del doble de mujeres que lo que lo hace el cáncer de mama, por ejemplo.

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Cómo se detecta

Un simple electrocardiograma puede mostrar una crisis cardíaca pasada. Otra prueba, el ecocardiograma, mostrará las áreas del músculo (el músculo cardiaco, o corazón) que hayan podido quedar dañadas.

Si estas pruebas muestran signos de episodios previos, el médico podrá plantear nuevas pruebas, incluyendo una angiografía de las coronarias (coloquialmente, un cateterismo) para identificar posible estrechamientos u oclusiones de las arterias que riegan el corazón.

Grupo de gente en el gimnasio

Si ya has padecido un ataque, será necesario, en cualquier caso, estar atento a cualquier síntoma anormal. De acuerdo con tu médico, convendrá controlar la salud cardíaca con chequeos periódicos.

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Prevención

No hay una prevención específica para el ataque asintomático: es la misma estrategia que la usada para prevenir el “tradicional”. Básicamente, un estilo de vida sano, incluyendo efectuar ejercicio con regularidad.

En NetDoctor hay muchos artículos acerca de qué es una “vida sana”. De una manera muy simple, es la que NO contempla factores como fumar, beber alcohol en exceso o comer platos con grasas saturadas (grasas animales, fundamentalmente) y la que SÍ contempla hacer ejercicio, mantener un peso saludable, limitar el alcohol y comer mucha fruta y verdura.

Vida sana en NetDoctor

Consulta en la sección estilo de vida numerosos artículos acerca de qué es una "vida sana".

    Una persona que ha tenido una crisis cardíaca debe ser consciente de que el riesgo de que se repita es mayor que en quien no la ha sufrido. Es habitual que quien ya ha pasado por ello piense eso, que es agua pasada, un episodio “aislado” y que ya está curado.

    Pero la realidad es muy otra y, aunque haya superado con éxito el ataque, seguirá viviendo con la enfermedad cardíaca –seguirá siendo un cardiópata– el resto de su vida.

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    Pueden suponer actuar preventivamente antes de que se produzca.

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