Convulsiones febriles

¿Qué son las convulsiones?

Son fenómenos provocados por una alteración brusca de la función normal de las neuronas, es decir de nuestras células cerebrales. Se puede decir que este grupo de neuronas comienza a funcionar de forma incontrolada.

Aunque se pueden manifestar de muchas formas distintas, lo más frecuente es que se presenten como alteraciones transitorias de la consciencia, asociadas o no a movimientos del cuerpo (de brazos y piernas).

Tras la convulsión hay un espacio de tiempo en que el niño aún está un poco obnubilado hasta que se recupera totalmente: se llama periodo postcrítico. Luego suelen entrar en un sueño profundo.

Tipos de convulsiones

De una forma general, las convulsiones se suelen clasificar en dos grupos:

Convulsiones generalizadas

Hay pérdida de consciencia. Es una urgencia que requiere el traslado del paciente a un centro de atención sanitaria, pues puede llevar asociadas diversas alteraciones (falta de oxígeno cerebral, bajada de glucosa sanguínea, etc.) que pueden provocar un daño cerebral si no se trata a tiempo.

Convulsiones parciales

Se producen por la activación de un grupo limitado de neuronas. No son una urgencia, pero en ocasiones pueden ir seguidas de una crisis generalizada.

¿Con qué podemos confundir una convulsión en los niños?

Hay una serie de fenómenos, parecidos a las convulsiones, que nos pueden hacer pensar que un niño tiene una convulsión, no siendo así en realidad, como por ejemplo:

Escalofríos

Es importante no confundir los escalofríos propios de la subida de la temperatura con convulsiones. En estos no hay pérdida de consciencia.

Síncopes

Es una pérdida brusca de conocimiento, recuperable en poco tiempo, provocado por una disminución repentina del riego sanguíneo cerebral. Se debe a una bajada brusca de la tensión arterial. Suele ser provocado por ansiedad y/o dolor (por ejemplo al sacarle sangre). Se recupera solo, habitualmente en menos de un minuto.

Espasmos del llanto

Son niños que lloran desconsoladamente hasta que de repente sufren un espasmo (lo que de forma coloquial se llama encanarse) pudiendo incluso perder momentáneamente el conocimiento. También son de recuperación espontánea, pero generan una importante ansiedad familiar.

Terrores nocturnos

Las pesadillas pueden parecerse en ocasiones a las convulsiones

Otros menos frecuentes

Crisis histéricas, tetania, tics nerviosos, vértigos y ciertas migrañas.

¿Qué actitud deben seguir las personas que presencien una convulsión?

Para atender de forma correcta a un paciente que tenga una convulsión se le debe trasladar a un centro sanitario sin demora. Mientras tanto, lo colocaremos en el suelo o una superficie dura para evitar caídas y controlaremos el pulso y la respiración.

¿Qué es una convulsión febril?

Es una crisis convulsiva ocasional que aparece en un niño como consecuencia de un proceso febril. Se produce en niños entre 6 meses y 5 años.

Es muy importante la predisposición constitucional, es decir, la herencia. Suele haber antecedentes familiares de convulsiones febriles.

Tipos de convulsiones febriles

Convulsiones febriles simples

  • Son las más frecuentes (85%-90%)
  • Suelen ser únicas (solo una en el mismo proceso febril)
  • Son generalizadas, con movimientos simétricos de brazos y piernas
  • El periodo postcrítico es corto.

Convulsiones febriles complejas, atípicas o complicadas

  • Son parciales
  • Su duración es mayor de 15 minutos
  • Aparece más de una en el mismo proceso febril (múltiples)
  • El periodo postcrítico es prolongado.
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Factores que precipitan las convulsiones febriles

Pueden estar provocadas por cualquier proceso que implique fiebre, tanto infecciones como por la administración de vacunas. La fiebre suele ser de más de 38ºC.

Pueden aparecer tanto con un ascenso como con un descenso brusco de la temperatura. Se producen en las primeras 24 horas del proceso febril.

Si aparece a partir del 2º día es obligado descartar una infección del sistema nervioso central (meningitis sobre todo).

Cosas interesantes acerca de las convulsiones febriles

Las convulsiones febriles son el tipo más frecuente de convulsión en los niños.

Tras la primera convulsión febril el riesgo de recurrencia es del 25%-30%. Y este riesgo de repetición aumenta en los sucesivos episodios.

Si la misma crisis dura más de 30 minutos o hay varias crisis seguidas durante más de 30 minutos se llama “estatus convulsivo epiléptico febril”.

Las convulsiones febriles no conllevan

  • Riesgo de muerte
  • Complicaciones neurológicas
  • Complicaciones intelectuales.

Las convulsiones febriles conllevan

  • Riesgo ligeramente superior al de los demás niños de sufrir epilepsia en un futuro
  • Este riesgo no disminuye con el tratamiento preventivo.

¿Qué hacer ante una convulsión febril una vez en el centro sanitario?

Anamnesis

Es importante averiguar datos acerca de:

  • Enfermedades previas del niño, enfermedades actuales, si ha recibido hace poco algún tipo de vacuna, si ha tenido antes alguna convulsión febril.
  • Antecedentes en la familia de convulsiones febriles o de epilepsia.
  • Existencia de otros síntomas llamativos antes de comenzar la crisis convulsiva.
  • Cómo ha comenzado la crisis, en qué ha consistido (tipo de movimientos) y duración aproximada de la convulsión.
  • Si el niño había recibido antes de la crisis algún tipo de medicación. Y si es “epiléptico conocido”: qué fármacos estaba tomando y si ha habido algún cambio en el tratamiento recientemente.

Exploración clínica y exploración neurológica y cardiorrespiratoria

Es necesario llevar a cabo una exploración clínica completa y una exploración neurológica y cardiorrespiratoria cuidadosas.

Pruebas de laboratorio

La pruebas de laboratorio no están indicadas salvo que el episodio haya tardado mucho en recuperarse; entonces se realizará un análisis de sangre y una glucemia.

Punción lumbar

Una punción lumbar se utiliza para diagnosticar la meningitis. Se realizará solo en los siguientes casos:

  • En una primera convulsión febril en un niño menor de 18 meses, pues los signos clínicos habituales de la meningitis pueden pasar desapercibidos en esta edad.
  • Si el niño seguía un tratamiento antibiótico, pues también puede enmascarar la clínica de la meningitis.
  • En una convulsión febril atípica.

TAC y resonancia

El TAC y la resonancia no se recomiendan en la primera convulsión febril.

Electroencefalograma

  • No se recomienda en la primera convulsión febril.
  • No predice la aparición futura de epilepsia.

Tratamiento de la crisis convulsiva

Si llega convulsionando

  • Asegurarse de que respira adecuadamente y de que le entra bien el aire. Comprobar la correcta función cardiaca.
  • Administrar oxígeno si se dispone de él.
  • Administrar un relajante muscular por vía rectal: el diacepam. Se administra en forma de microenemas.
  • Si no cesa la crisis: enviar al niño al Hospital.

Se debe hospitalizar al niño

  • Si la crisis es atípica.
  • Si hay una enfermedad de base importante.
  • Si el niño vive lejos, para poder realizar un seguimiento riguroso.

Tratamiento profiláctico

A los niños que han presentado alguna convulsión febril se les recomienda un tratamiento preventivo siempre que tengan un proceso con fiebre. Se realiza con diacepam por vía rectal, en forma de microenemas. Sólo durante las primeras 24 horas de fiebre, luego es raro que aparezcan convulsiones febriles. Es conveniente iniciar su administración cuando aparece febrícula (>37,5ºC).

De la misma forma deben evitar tanto la fiebre alta (se administran antitérmicos a partir de 37,5º) como las bajadas bruscas de temperatura.

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