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Contagio sexual, mitos y riesgos

La sexualidad como causa de enfermedades transmisibles

A lo largo de la historia de la humanidad, la sexualidad ha sido practicada y entendida de modo muy distinto por hombres y mujeres de todas las civilizaciones. Se trata probablemente de la actividad humana que más condicionantes, tabúes y normas ha generado en todas las épocas, pero lo cierto es que, independientemente de la cantidad de males y castigos que se han establecido en torno a la práctica del sexo, el contacto físico tan íntimo en el que se desarrolla puede ser una vía segura de transmisión de enfermedades en caso de no ejercerse con la debida inteligencia y responsabilidad.

Preservativos de colores

La vía de riesgo más serio a la hora de contraer cualquier enfermedad sexual la constituye el coito sin preservativo, por lo que es aconsejable utilizarlo siempre.

©NetDoctor/Geir

Las enfermedades producidas por el sexo

De todas las prácticas sexuales posibles, la que menos riesgos comporta, en cuanto al contagio de enfermedades, es con toda lógica la de la masturbación. Sin embargo no faltaron voces en el pasado, desde sectores religiosos sobre todo, que veían en esta práctica tan natural una fuente inagotable de peligros y riesgos para el padecimiento de todo tipo de enfermedades. Se llegó a decir del onanismo que producía desmineralización ósea, caída del cabello, ceguera, esterilidad, anemia, epilepsia, detención del crecimiento, etc., pero por supuesto, nada de esto era biológicamente coherente, ni estaba en absoluto fundamentado en certezas médicas comprobadas. Afortunadamente para la mayoría de las personas la masturbación solitaria o la heteromasturbación (la que es realizada con la ayuda de otra persona) no entraña ningún riesgo para la salud si se realiza dentro de unas circunstancias apropiadas y en condiciones de salubridad adecuadas.

Sin embargo, no se puede negar que el sexo en general ha servido siempre de excelente vehículo para la transmisión de determinados gérmenes patógenos, provocando así la propagación de ciertas enfermedades infecciosas graves. Esto era algo que parecía olvidado y perteneciente al pasado, pero que en las dos últimas décadas, merced al surgimiento y al avance de epidemias como la del sida o la hepatitis B, ha vuelto a constituir un problema sanitario poblacional de primer orden, que desgraciadamente ha llevado a la muerte a un gran número de personas.

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Dr.  Alfonso Santiago Marí  (especialista en Hematología) .

Última versión: 2011-08-06