Cómo adelgazar en pareja (sin cargarse la relación)

Una investigación muestra que el 66% de las parejas aseguran haber engordado desde que viven juntos.

A continuación, explicamos cómo revertir esa enojosa tendencia.

El 66 por ciento de las parejas

En 2013, una encuesta llevada a cabo en el Reino Unido encontró que el 60% engordaba cuando tenía una buena relación de pareja, y que el 72% aseguraba que su pareja también había ganado peso. Globalmente, el 66% de las parejas había engordado.

Si esto le suena y si usted y su pareja están tratando de dar la vuelta al problema (pero se encuentra sin fuerzas para hacerlo solo), la solución es ponerse de acuerdo y abordarlo juntos. Es indudablemente más fácil hacerlo con alguien, alguien con los mismos objetivos, que encararlo en solitario.

Pero cuidado: adelgazar en pareja puede ser un campo de minas y propiciar discusiones y peleas, e incluso serios distanciamientos.

A continuación enumeramos los consejos de varios expertos para llevar a buen fin la tarea sin estropear la relación.

Abordar el tema

El peso, en particular el aumento de peso, es un tanto tabú en la relación, y éste es el porqué de que tomar la decisión de adelgazar juntos sea lo más difícil.

Un comentario, o un “consejo amigable” a su pareja referente a su peso puede percibirse como que no la acepta tal y como es. O, peor aún, que ya no le encuentra tan atractivo y le pide un cambio para recuperar esa pasada atracción. De modo que hay que tener cuidado con ese tipo de comentarios a la hora de embarcar a su pareja en un plan conjunto de adelgazamiento.

Si cree que su pareja debe adelgazar, intente predicar con el ejemplo. Ésta es una estrategia positiva que no hará que el otro se sienta presionado y que no pone en riesgo la relación.

Si uno de los dos sigue una dieta sana, hace ejercicio regularmente y disfruta de los beneficios (se siente mejor, está realmente más sano y conserva la línea), lo más probable es que el otro acabe motivado y se apunte.

En última instancia, la única forma de comprobar que no se está metiendo en camisas de once varas con la solidez de su relación es aceptar que usted, y sólo usted, es responsable del resultado.

Si los dos están de acuerdo en seguir dietas sanas, salir a correr juntos y hacer gimnasia tres veces por semana y uno de los dos falla, el otro se sentirá “autorizado” para abandonar el plan. Todo esto puede acabar en reproches, que acaban minando la relación. De nuevo, la única forma de lograr una relación sana y no de dependencia, es que cada uno se sienta responsable de sí mismo, sin pedir cuentas al otro.

Es muy motivador emprender un plan juntos, pero para hacerlo duradero es fundamental entender que, al final, lo que cuenta es hacerlo uno mismo.

El ejercicio en pareja

En teoría, hacer ejercicio juntos debería ser sencillo y hasta divertido. Pero en la práctica hay factores que complican la cosa, cuando aparecen diferentes formas físicas o capacidades o grados de fortaleza: todo ello puede causar frustración en uno de los dos.

Las parejas que quieren trabajar juntas, pero con niveles de forma diferentes, deben centrarse en su propia resistencia, los cambios en la frecuencia o en fijar los tiempos dedicados a cada ejercicio concreto. De esta manera, si uno de los dos está más en forma que el otro, durante el tiempo establecido para tal o cual ejercicio puede hacerlo más deprisa, o con mayor intensidad.

Al aire libre, puede resultar realmente divertido hacer juntos una carrera de obstáculos o simplemente trotar por el campo; esto, además, fortalecerá la relación de pareja.

Es también importante incluir actividades que disfruten los dos, lo que puede no ser tan sencillo: a uno le puede gustar el ejercicio aeróbico y al otro no. Hay que dedicar algo de tiempo para combinar actividades de modo que resulte placentero para los dos.

Globalmente, son muchos los beneficios de hacer ejercicio con un compañero. Es mucho más probable que ninguno abandone, que ambos se motiven para ir “un poco más alla” y, lo más importante, que ambos disfruten. ¿Quién dice que hacer ejercicio es necesariamente aburrido?

Comer sano

Los principios de un régimen de adelgazamiento son válidos para ambos sexos, con la salvedad del tamaño de las raciones. Esto se traduce en que los dos pueden seguirlo juntos, lo que simplifica el seguimiento.

Para perder grasa corporal manteniendo la masa muscular es necesario que la dieta propicie mantener el nivel de glucosa en sangre. Hay que consumir proteínas de buena calidad en cada comida o aperitivo y mantener a raya la sensación de hambre. Las fuentes de proteínas son pescado, carnes magras, huevos, legumbres, frutos secos, tempeh, semillas y el yogur natural.

También deben incluirse grasas saludables, como las del pescado azul, el aguacate, las nueces, las semillas y los aceites obtenidos por presión en frío, como el de oliva virgen extra. Y completar el todo con abundante verdura que contenga fibra.

No es ningún secreto que las parejas cuya relación tiene ya algún tiempo, y en particular las que viven juntas, pueden acabar desarrollando hábitos poco sanos, como beber entre semana o pedir pizzas o similares los viernes, para ver la tele. A continuación damos algunos consejos para cortar con estos hábitos:

1. No hacerse regalos que incluyan comer

El amor se asocia a menudo a la comida. En una celebración es frecuente comprar una tarta o salir a cenar. En su lugar, regálense cosas que no se coman, o piensen en planes divertidos juntos.

2. Seguir unas clases de cocina sana

Es una manera óptima de pasar tiempo juntos, y pueden hacer que la comida sana les resulte a los dos apetecible.

3. Establecer noches sin alcohol

Hagan un pacto formal de al menos 4 noches semanales sin alcohol.

4. Limpiar la despensa

¡Eliminar tentaciones! Si tiene la costumbre de picar cualquier cosa entre horas, mejor no tener al alcance ese tipo de galletita o snack cargado de grasas trans y demás. Llena la despensa de cosas sanas, como fruta, frutos secos, semillas, hummus o crudités.

5. Mantener a raya la ansiedad

Pruebe con unas fresas u otras frutas del bosque con yogur griego como alternativa al azúcar. Es una buena combinación, con proteínas y baja en hidratos de carbono, o sea perfecta para controlar la glucosa en sangre.

Las ansias repentinas por picar algo responden generalmente a lo que se llama “hambre emocional”. En lugar de calmarlas con comida, se pueden paliar con actividades sin relación con la comida, como un paseo o ver un rato de televisión.

6. Dormir bien

Varios estudios han demostrado que el cansancio puede provocar comer entre 300 y 400 calorías adicionales. Además, con el cansancio se tiende a comer más azúcar, para restablecer supuestamente los niveles de energía.

7. Beber más agua

Tendemos a confundir hambre con sed. Si aparece un momento de ansiedad por comer, beba un vaso de agua, o hágase un té de hierbas y espere al menos 20 minutos a que desaparezca la ansiedad.

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