Colitis ulcerosa

¿Qué es la colitis ulcerosa?

Se denomina colitis ulcerosa a una inflamación superficial del intestino grueso, de carácter crónico, que no tiene causa infecciosa, y que se manifiesta por sangrado y úlceras en la mucosa intestinal. La enfermedad se describió por primera vez hace poco más de un siglo (1875). Se caracteriza por episodios repetidos de dolor abdominal y diarrea (que contiene pus, sangre y moco) seguidos de periodos con pocos o ningún síntoma.

¿Cuál es la causa de la colitis ulcerosa?

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En la actualidad la causa de la enfermedad se desconoce, pero se han propuesto factores hereditarios, infecciosos e inmunológicos.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?

Las manifestaciones clínicas pueden ser muy variadas y alternan periodos con pocos síntomas y otros caracterizados por dolor abdominal y diarrea. Las heces suelen contener moco, pus y sangre. Durante los periodos de actividad de la enfermedad, el paciente puede sentir dolor abdominal moderado y fiebre, pero hay que tener en cuenta que los síntomas dependen de la extensión de la enfermedad en el colon. Afectado solamente el recto (y no el resto del intestino grueso) aparece en una cuarta parte de los pacientes y causa pocos síntomas. En un tercio de los pacientes la colitis ulcerosa afecta tanto al recto como a la parte final del colon. En el resto de los casos se extiende por todo el intestino grueso (colon y recto).

¿Cómo se puede prevenir la colitis ulcerosa?

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    No existen medidas preventivas completamente eficaces para la enfermedad ni para los brotes. Sin embargo se puede reducir la extensión y la intensidad de los ataques. Hay que resaltar la importancia de que los pacientes cumplan rigurosamente las medidas de prevención, vigilen la aparición de síntomas y busquen rápidamente consejo médico si aparece sangre en las heces.

    ¿Cómo se diagnostica la colitis ulcerosa?

    Debe sospecharse en un paciente que presenta diarrea mucosa y/o con sangre que no cede espontáneamente.

    • Se deben realizar cultivos y estudios microscópicos de las heces para excluir una colitis causada por parásitos o bacterias.
    • El diagnóstico debe confirmarse mediante una colonoscopia y la recogida de muestras de mucosa del colon para su estudio al microscopio (biopsia).
    • La extensión de intestino afectado puede realizarse mediante la colonoscopia o el estudio radiográfico con contraste (enema de bario).
    • Mediante un análisis de sangre se puede valorar la gravedad de la inflamación y la repercusión de la pérdida de sangre que causa anemia (disminución de los glóbulos rojos).

    Actividad

    Los brotes agudos graves pueden obligar a que el paciente permanezca en cama. Cuando los síntomas desaparecen el paciente puede reiniciar sus actividades normales.

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    Dieta

    No hay razón para realizar restricciones en la dieta, pues los cambios en la alimentación no tienen ningún efecto sobre la colitis ulcerosa.

    ¿Cuáles son las complicaciones de la colitis ulcerosa?

    • Aunque raramente, puede producirse sangrado, perforación intestinal o inflamación de la cavidad abdominal que pongan en peligro la vida.
    • Desnutrición.
    • Inflamación en las articulaciones (artritis), hígado (colangitis), ojos (uveitis) y piel.
    • El riesgo de desarrollar un cáncer de colon o recto aumenta después de 10 años de sufrir una colitis ulcerosa.

    ¿Cuál es el tratamiento de la colitis ulcerosa?

    El tratamiento con medicamentos debe iniciarse una vez diagnosticada la enfermedad durante un periodo de actividad y debe continuarse una vez que ha remitido para reducir la inflamación. Normalmente el tratamiento médico es suficiente.

    Cuando la enfermedad no puede controlarse mediante medicación, puede curarse la enfermedad a cambio de extirpar quirúrgicamente todo el intestino grueso (proctocolectomía).

    Los casos graves pueden precisar de hospitalización.

    ¿Qué medicamentos son útiles?

    • Corticoides (hormonas antiinflamatorias): útiles para los síntomas leves y moderados mediante su aplicación directa a través del ano o en forma de pastillas por vía oral para los episodios moderados o graves.
    • Mesalazina (antiinflamatorio - no corticoideo): es útil en forma de pastillas, enemas o supositorios para el tratamiento de síntomas leves o moderados. También sirven para prevenir nuevos brotes.
    • Inmunosupresores (citostáticos): que se utilizan en forma de pastillas o enemas para el tratamiento de síntomas graves y cuando los corticoides no son efectivos.

    ¿Cuál es el tratamiento quirúrgico?

    Aunque los medicamentos pueden controlar la enfermedad durante muchos años, la única manera de curarla consiste en la extirpación quirúrgica de todo el intestino grueso. Esta puede realizarse de manera total, lo que incluye el colon y el recto (proctocolectomía), o sólo el colon (colectomía total). Tras la operación puede ser necesario realizar una ileostomía en la pared abdominal (orificio en la piel que a modo de ano permite la evacuación de las heces a una bolsa). Como alternativa se realiza un reservorio con la parte final del intestino delgado que se conecta al ano, o a una pequeña porción del recto que no se extirpa. Los pacientes con reservorios realizan entre 5 y 7 deposiciones diarias, que muchas veces son líquidas, por lo que precisan tomar fármacos antidiarreicos, pero evitan mantener permanentemente una bolsa de plástico para recoger las heces debajo de su ropa.

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