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Cirugía estética de la cara

La cara es el espejo del alma, se suele decir. Su delicada piel recoge las huellas del paso de los años, los dañinos efectos de la exposición solar y es fiel reflejo de las vicisitudes, problemas y sufrimientos de las personas, que a menudo se manifiestan como arrugas, descolgamiento de la piel, pronunciamiento de pliegues y acumulaciones o depósitos de grasa alrededor del cuello.

Operando. En primer plano, instrumental quirúrgico

Todo preceso quirúrgico entraña ciertos riesgos

©PhotoDisc

La cara es, por otra parte, una de las áreas corporales que las personas más a menudo solicitan que sea modificada y la nariz es un órgano muy destacado en la configuración de la cara. En este artículo trataremos de dos técnicas quirúrgicas muy populares catalogadas como cirugía plástica o estética de la cara: la rinoplastia y el estiramiento de la piel facial, o lifting.

¿Qué es la rinoplastia?

La cirugía de la nariz o rinoplastia es una de las técnicas quirúrgicas más comúnmente usadas en cirugía plástica y estética. Los pacientes pueden solicitar a su cirujano plástico reducir o incrementar el tamaño de su nariz, modificar la forma de la punta de la nariz o del puente nasal, cambiar el grado y la forma de abertura de los orificios nasales o, incluso, el ángulo existente entre la nariz y el labio superior. Algunos pacientes que presentan defectos nasales del nacimiento, o lesiones, traumatismos o, incluso, problemas para respirar por la nariz por desviación del tabique nasal también solicitan con frecuencia este procedimiento.

¿En qué consiste?

La rinoplastia es una técnica quirúrgica que consiste en separar la piel de la nariz de las estructuras subyacentes del hueso y cartílago nasales para, una vez esculpida la nariz en la forma deseada y dependiendo del problema inicial, volver a adherir la piel a esta nueva estructura. La mayoría de cirujanos plásticos realizan la técnica desde dentro de la nariz, haciendo las incisiones en el inerior de los orificios nasales para evitar cicatrices antiestéticas en la piel de la cara. Otros cirujanos prefieren lo que se llama la “cirugía abierta”, es decir, realizan la incisión en la piel del pequeño tabique existente entre los orificios nasales, especialmente en los casos más complicados.

Una vez finalizada la cirugía, habitualmente el cirujano colocará una pequeña férula o tablilla nasal para mantener la nueva forma de la nariz.

Esta técnica se puede hacer con anestesia local o general, dependiendo de las preferencias del paciente y del procedimiento que se deba seguir.

Indicaciones de la rinoplastia

Desde luego, los mejores candidatos para sufrir una rinoplastia son las personas que buscan mejorar, pero no lograr un aspecto perfecto. La técnica puede plantearse, como hemos visto, tanto para conseguir objetivos estéticos como para corregir defectos del nacimiento, o problemas respiratorios nasales. Muchos cirujanos prefieren no operar a los adolescentes hasta que no completen su desarrollo para evitar problemas posteriores.

Riesgos, complicaciones y efectos secundarios

Como en todo procedimiento quirúrgico, la rinoplastia entraña siempre la posibilidad de aparición de riesgos, complicaciones y efectos secundarios. Las complicaciones más comunes son las infecciones, el sangrado nasal o las reacciones de la anestesia.

Tras la intervención el paciente puede presentar dolor de cabeza, inflamación en la cara y dolor en la nariz. La inflamación y el hematoma alrededor de los ojos son prominentes al principio y aumentan progresivamente durante los 2-3 primeros días, para luego ir desapareciendo en un par de semanas. Se puede reducir esta inflamación aplicando compresas frías, con lo que el paciente se sentirá mejor.

En los primeros días es común que se produzca un pequeño sangrado por la nariz y sensación de taponamiento nasal durante varias semanas. Lo más probable es que el paciente no pueda sonarse la nariz hasta pasados varios días o semanas para dejar que los tejidos cicatricen y se recuperen.

El lifting, o estiramiento de la piel facial

La intervención quirúrgica de estiramiento de la piel facial, conocida técnicamente como ritidectomía, es obvio que no puede detener el proceso natural de envejecimiento, pero sí puede mejorar las señales más visibles del mismo por medio de la eliminación de las grasas en exceso, uniendo los músculos subyacentes y volviendo a sujetar la piel descolgada de la cara y el cuello. A menudo este procedimiento se plantea simultáneamente con otros, como el estiramiento de la piel de la frente, la cirugía del párpado o la cirugía de la nariz o rinoplastia, descrita anteriormente.

Es importante señalar que la ritidectomía es un procedimiento muy individualizado. El cirujano plástico evaluará la cara, incluyendo la piel y las estructuras óseas, y aconsejará los mejores procedimientos para cada caso.

¿En qué consiste?

Es difícil establecer con exactitud cómo se hace un estiramiento de la piel facial porque cada cirujano tiene un método propio para el procedimiento. El lugar exacto de las incisiones y la secuencia de acontecimientos dependerá de la estructura facial del paciente y de la técnica y preferencias del cirujano.

Pero en general las incisiones en la piel se realizan inicialmente por la línea de implantación del cuero cabelludo sobre las sienes, se extienden con una línea natural enfrente de la oreja (o justo por dentro del cartílago enfrente de la oreja) y continúa por detrás del lóbulo de la misma hacia el área inferior del cuero cabelludo. Si es necesario trabajar sobre el cuello, también se puede hacer una pequeña incisión por debajo del mentón.

Por lo general, el cirujano separa la piel de la grasa y del músculo subyacente. La grasa puede recortarse o succionarse del área del cuello o del mentón para mejorar el contorno. A continuación refuerza el músculo y la membrana subyacente, tira de la piel hacia atrás y elimina el exceso de la misma. Los puntos de sutura aseguran las capas de tejido y cierran las incisiones; pueden usarse grapas metálicas para el cuero cabelludo. Habitualmente se emplea anestesia local y un sedante.

¿Quién se somete a esta intervención?

En general se someten a una ritidectomía algunas personas cuya cara y cuello han comenzado a presentar flaccidez, pero cuya piel mantiene todavía cierta elasticidad y cuya estructura ósea es fuerte y bien definida. La mayoría de estos pacientes tienen entre 40 y 60 años, aunque esta técnica también se puede realizar en pacientes de 70 a 80 años.

Riesgos, complicaciones y efectos secundarios

Como todo procedimiento quirúrgico, también el estiramiento de la piel facial entraña ciertos riesgos y, aunque poco frecuentes y de carácter leve, complicaciones. Las complicaciones más comunes incluyen hematomas, lesiones de los nervios que inervan los músculos faciales (generalmente de carácter temporal y reversibles), infecciones y reacciones secundarias a la anestesia.

La mayor parte de las cicatrices quedarán ocultas dentro del cabello y de los pliegues cutáneos, por lo que generalmente no serán un problema.

Durante los primeros días los pacientes intervenidos experimentan una inflamación de la cara que les impide una correcta movilización de los músculos faciales, por lo que se sienten rígidos. Como hecho curioso, los hombres que se operan descubren que necesitan ahora afeitarse en nuevos lugares detrás del cuello y las orejas ya que se han reposicionado áreas de la piel que generan vello facial en esas nuevas localizaciones.

Muchas veces y debido al paso de los años, que no pasan en balde, serán necesarias nuevas intervenciones al cabo de 5 a 10 años para mantener el efecto deseado.

Dra. Ana Palacios Marqués, Especialista en Obstetricia y Ginecología. Hospital “Marina Baixa” (Villajoyosa, Alicante)
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