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Los beneficios de dejar de fumar

Cuando se deja de fumar se notan rápidamente algunas mejoras en el bienestar físico.

Sólo en dos días

En sólo un par de días el cuerpo queda liberado del monóxido de carbono que contiene el humo del cigarrillo. Consecuencia: aumenta el nivel de oxígeno en la sangre y mejora el aspecto físico general.

Fumar también constriñe los vasos sanguíneos, de modo que la sangre fluirá más fácilmente. Las personas con problemas circulatorios notarán que los dedos de las manos y de los pies se enfrían menos.

Una vez que desaparezca el síndrome inicial de abstinencia dormirá mejor. Tanto el olfato como el gusto se harán más sensibles, hasta el punto de que el humo del tabaco de otros fumadores le podrá irritar, y asímismo le fastidiará el olor que deja en su ropa.

Mano con cigarrillo

©NetDoctor Justesen

Los beneficios de dejar de fumar

A los 20 minutos

La tensión arterial y el pulso se normalizan y se incrementa el flujo sanguíneo.

A las 8 horas

El nivel de monóxido de carbono en la sangre empieza a disminuir.

A las 48 horas

El monóxido de carbono y la nicotina han desaparecido por completo.

A los 2 ó 3 días

Menos mucosidad, o ninguna, en la garganta y los bronquios y con ello, menores dificultades respiratorias.

A los 5-7 días

Mejoran los sentidos del olfato y el gusto, el aliento es más fresco, los dientes están más limpios y el nivel de energía aumenta.

A las 2-3 semanas

El síndrome de abstinencia físico desaparece y pueden pasar horas sin acordarse del tabaco. Disminuye asimismo el riesgo de trombosis.

A las 3-4 semanas

La tos y las molestias en los senos nasales desaparecen. Disminuyen los problemas de falta de aliento y se siente menor fatiga. Más energía. Los pulmones son más fuertes ante una infección.

A los 2-3 meses

La función pulmonar mejora un 5%.

Al año

Se divide por dos el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

A los 2-3 años

Los riesgos de padecer neumonía o gripe son los mismos que los de un no fumador. Los riesgos de ataques al corazón, angina de pecho y problemas cardiovasculares continúan bajando.

A los 5 años

El riesgo de cáncer de garganta, esófago y vejiga se reduce a la mitad.

A los 5-10 años

Los riesgos de enfermedades cardiovasculares o trombosis son los mismos que los de los no fumadores.

A los 10 años

El riesgo de cáncer de pulmón se divide por dos.

A los 15-20 años

El riesgo de padecer cáncer de pulmón, garganta, esófago o vejiga es el mismo que el de los no fumadores. Aun así, el riesgo de padecer cáncer de pulmón de los ex fumadores empedernidos (20 o más cigarrillos diarios) sigue siendo el doble el resto de sus vidas.

Otras ventajas

Menos estrés

Apenas unos meses después de dejarlo, los fumadores más empedernidos se consideran a sí mismos menos estresados.

Existe la evidencia de que la nicotina, lejos de aliviar el estrés, puede causarlo. La percepción de los fumadores de que la nicotina lo alivia se debe simplemente a que satisface la demanda del cuerpo de más nicotina entre cigarrillos; la respuesta de "agradecimiento" del organismo tras la nueva dosis es la que alivia la tensión.

Más tiempo y... más dinero

La ganancia de tiempo tras dejarlo es una sorpresa para los ex fumadores.

La mayor parte de los fumadores no es consciente del tiempo que dedican a preocuparse por el tabaco: dónde comprarlo, cuándo, en festivos o por la noche...

Y... ¡para qué hablar del dinero!

Sentimiento de logro

Es absolutamente satisfactorio fijarse una meta y lograrla, particularmente cuando el camino tiene obstáculos imprevistos que hay que superar.

Muchos ex fumadores están legítimamente orgullosos de haberlo dejado y ese sentimiento puede fortalecer enormemente su autoestima.

Es buena idea que las metas establecidas en los primeros días o semanas tras dejarlo sean realistas y no decir cosas como 'lo dejo ahora mismo y para siempre'.

Puede incrementarse la motivación si se premia usted mismo en diversas 'fechas señaladas' que usted mismo fije: un día sin fumar, luego tres, una semana, dos semanas, un mes, etc. Muchas 'victorias' de este tipo incrementan la confianza en uno mismo.

Recuperar el control

Uno de los aspectos más duros de dejar de fumar es resistir a la ansiedad por fumar.

Cuando se deja de fumar, esos momentos de ansiedad llegan regularmente, pero habitualmente desaparecen en un par de minutos.

Esa ansiedad es como un músculo bien desarrollado. Cuando deja de usarse se va debilitando hasta que se atrofia por completo. Cada vez que se supera un momento de ansiedad se da un paso más hacia esa atrofia.

Cuando aprenda a soportar los momentos de ansiedad, habrá ganado en todos los frentes. Esos momentos se irán espaciando y desaparecerán, recuperando el control de la adicción.

Una nueva faceta de la personalidad

Dejar de fumar puede hacer que emerjan aspectos nuevos de la personalidad.

Como parte del proceso de conocimiento de los factores que desencadenan el ansia por fumar, muchos fumadores acaban por saber qué les enfada o estresa, qué les hace feliz o qué les aburre.

Aprender a controlar nuevas situaciones y a sortear obstáculos puede ayudar al desarrollo personal.

Dr.  Alfonso Santiago Marí  (Especialista en Hematología) .

Última versión: 2011-08-06

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