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Angina de pecho

¿Qué es una angina de pecho?

La angina de pecho es la sensación producida por un mal riego sanguíneo transitorio de una parte del corazón. En latín, angina significa estrangulamiento o angostura, en definitiva algo que aprieta. La angina de pecho es, efectivamente, un dolor opresivo, una sensación de peso agobiante, o una sensación de compresión en el centro del pecho, detrás del esternón (la zona de la corbata), a veces percibido en el lado izquierdo del pecho, y con menor frecuencia, en el derecho.

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La angina de pecho es la sensación producida por un mal riego sanguíneo transitorio de una parte del corazón.

©NetDoctor/Geir

El dolor anginoso puede irradiarse a uno o a ambos brazos, pero más a menudo al izquierdo, y en ocasiones, puede sentirse como una pesadez o un entumecimiento en el hombro o en el brazo. Esta sensación a veces, se extiende desde el codo hasta los dedos, especialmente el meñique. En raras ocasiones, la angina puede experimentarse en el cuello, en la garganta, en la mandíbula y los dientes inferiores, en las orejas, en el estómago, o incluso entre los omoplatos (paletillas). Al hacer un esfuerzo físico, los pacientes anginosos también suelen sentir dificultad para respirar, al mismo tiempo que el dolor o la opresión.

La angina de pecho se manifiesta sobre todo, en las siguientes circunstancias:

  • Ejercicio físico (por ejemplo, andar deprisa, o transportar peso de un sitio a otro).
  • Estrés psicológico.
  • Frío muy intenso (sobre todo si además hace viento).
  • Comidas abundantes.

En cuanto cesan estos factores desencadenantes, el dolor suele disminuir rápidamente, por lo general en menos de 10 minutos.

De interés

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¿Qué ocasiona una angina?

En la mayoría de los casos, la causa de la angina es una arterioesclerosis (acumulación de grasa y pérdida de elasticidad) de las arterias coronarias, que llevan sangre y, por lo tanto, oxígeno y nutrientes al músculo cardiaco. Progresivamente, el espacio interno de coronarias se va estrechando, y sus paredes se van haciendo más rígidas. La consecuencia de este fenómeno es una reducción del flujo de sangre que llega al músculo cardíaco.

Normalmente, la arteriosclerosis coronaria se pone de manifiesto cuando el músculo cardiaco necesita un mayor aporte de sangre, como sucede durante un esfuerzo físico. En esta circunstancia, aumenta el trabajo a que se ve sometido el corazón, éste recibe poco oxígeno, y se origina el dolor anginoso. En los casos graves, también pueden aparecer los síntomas anginosos en reposo, con las mismas características descritas anteriormente.

¿Existen otras causas?

La angina se puede agravar o ponerse de manifiesto si existe alguno de los siguientes trastornos:

  • Aceleración sostenida del ritmo cardiaco (taquicardia).
  • Anemia (disminución de glóbulos rojos o del pigmento que éstos contienen, la hemoglobina, que transporta oxígeno a todo el cuerpo, incluido el músculo cardíaco).
  • Enfermedades de las válvulas cardíacas, y especialmente la estenosis aórtica grave (estrechamiento de la válvula aórtica).
  • Hipertrofia del músculo cardiaco, que se produce con el paso del tiempo, en los pacientes hipertensos que no hacen un tratamiento adecuado.
  • Con menos frecuencia, la angina se debe a espasmos de las arterias coronarias, que incluso se pueden producir en pacientes en los que no existe arteriosclerosis coronaria apreciable.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

En los países desarrollados, la arteriosclerosis (el endurecimiento progresivo de las arterias a causa de la aterosclerosis) afecta a muchas personas. La arteriosclerosis coronaria puede iniciarse en las primeras décadas de la vida, y aumenta con la edad. Existen numerosos factores de riesgo que se asocian al desarrollo de la arteriosclerosis:

¿Riesgo cardiovascular?

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    ¿Cómo prevenir la angina?

    En general, se trata de eliminar los factores de riesgo mencionados anteriormente. Muchos de los siguientes consejos son recomendables en general para todas las personas, incluidas las que no tienen un riesgo cardiovascular especialmente alto. Es importante:

    ¿Pesa usted demasiado?

    Averigüe si su peso es un peligro para su salud.

      • Tomar una dieta sana, variada, y con pocas grasas animales, que incluya verduras, cereales sin tratar, productos ricos en fibra y aceites vegetales. El aceite de oliva es muy recomendable en crudo, en guisos, y para freír.
      • Dejar de fumar.
      • Adelgazar si se tiene un sobrepeso.
      • Hacer más ejercicio (andar media hora cada día es mucho mejor que no hacer nada).
      • Si se tiene una diabetes tipo 1 o tipo 2, o una hipertensión, es importante hacer un tratamiento adecuado de estos trastornos y seguir los consejos del médico.
      • Tomar alimentos ricos en ácido fólico (frutas y verduras frescas), así como cereales de desayuno enriquecidos con el mismo. En personas con factores de riesgo, podría ser conveniente tomar un suplemento de ácido fólico diario (consulte este extremo con su médico).

      ¿Cómo se diagnostica una angina de pecho?

      A menudo, el diagnóstico se basa en la presencia de los síntomas típicos, en los antecedentes médicos, y en el rápido alivio de los síntomas anginosos al administrar debajo de la lengua una gragea o una pulverización de nitroglicerina.

      Cuando es posible, también es útil realizar un electrocardiograma (ECG) antes de que ceda el dolor. En cualquier caso, el electrocardiograma es una prueba obligada ante toda sospecha de angina de pecho.

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        En muchos casos, hay que someter al presunto anginoso a una prueba de esfuerzo, que consiste en realizar un registro electrocardiográfico mientras camina sobre una cinta andadora, o pedalea en bicicleta fija, que permiten graduar la intensidad del ejercicio. Esta prueba ayuda a determinar si el dolor se origina en el músculo cardiaco, y normalmente, la realiza un cardiólogo en un servicio especializado.

        En algunas ocasiones, es necesario examinar las arterias coronarias a través de una angiografía coronaria, que consiste en inyectar un medio de contraste radiográfico en la sangre, a través de un tubo de plástico que se introduce en la arteria femoral justo por debajo de la ingle. A continuación, las arterias coronarias se visualizan mediante rayos X. Generalmente, para realizar esta prueba se precisan menos de doce horas de ingreso.

        ¿Qué medidas pueden tomar su médico general y su cardiólogo?

        El papel del médico general es muy importante, y consiste en identificar factores de riesgo, orientar a sus pacientes sobre cómo combatirlos, y decidir cuándo son necesarios otros tratamientos para una hipercolesterolemia o para una hipertensión arterial que no responden a cambios en el estilo de vida y la dieta. En bastantes casos, el médico general es quien detecta la angina de pecho, solicita un ECG y un análisis de sangre, y receta inicialmente medicamentos indicados para aliviar el dolor y para disminuir el riesgo cardiovascular. Normalmente, el médico general enviará al cardiólogo a los pacientes sospechosos de tener una angina de pecho, en previsión de que hagan falta pruebas especializadas para una mejor evaluación.

        ¿Dieta equilibrada?

        Vea si su dieta está equilibrada conforme a los criterios médicos más aceptados.

          Por su parte, el cardiólogo realizará las pruebas específicas que requiera cada caso, y además, evaluará si está indicado dilatar la arteria coronaria (angioplastia), operación realizada a través de un catéter que en la punta lleva un globo inflable, y a la que en ocasiones se le añade la inserción en el tramo estrechado de un tubo que se expande (un stent). El cardiólogo también evaluará la necesidad de una operación de bypass coronario, que consiste en empalmar una arteria del tórax, o una vena de la pierna, a la arteria coronaria afectada, salvando el tramo de ésta que tiene un menor flujo sanguíneo y devolviendo un aporte aceptable de sangre a la zona de músculo cardiaco mal irrigada. En muchos casos, una angioplastia o un bypass pueden mejorar notablemente el pronóstico de los pacientes. El cardiólogo también puede ayudar a perfilar el tratamiento de los pacientes anginosos, sobre todo en situaciones complejas, cuando los pacientes utilizan muchos medicamentos distintos y cuando se trata de enfermos graves o inestables.

          ¿Cómo se desarrolla la enfermedad?

          Los depósitos de grasa que estrechan la luz de las arterias coronarias arterioscleróticas reciben el nombre de placas. Cuando las placas quedan expuestas a la sangre circulante a través de una fisura, puede producirse una trombosis coronaria, que va a dar lugar a un síndrome coronario agudo. Éste puede ser una angina inestable (angina intensa, prolongada o que aparece en reposo), o un infarto de miocardio (obstrucción de una arteria coronaria que provoca un daño en el músculo cardíaco).

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            La aspirina, en dosis bajas, reduce la capacidad que tienen unas pequeñas células sanguíneas, las plaquetas, de pegarse unas a otras. Gracias a este mecanismo, la aspirina ayuda a impedir la formación de coágulos de sangre (trombos).

            Tratamiento de la angina de pecho

            • La nitroglicerina administrada por vía sublingual (debajo de la lengua) en grageas o en aerosol dilata las arterias coronarias, disminuye el trabajo del corazón y es útil para aliviar los síntomas anginosos agudos.
            • Los preparados de acción prolongada de nitratos o de nitroglicerina se utilizan para reducir la frecuencia de las crisis de angina.
            • Los betabloqueantes bloquean el efecto de la adrenalina, y, en consecuencia, los latidos del corazón se hacen más lentos y la presión sanguínea disminuye. Esto reduce la necesidad de oxígeno del corazón y mejora el suministro de sangre del músculo cardiaco. Los betabloqueantes también están indicados para proteger el corazón, después de un infarto de miocardio (el músculo cardiaco).
            • Los antagonistas del calcio relajan las paredes de las arterias coronarias, y las dilatan, de tal manera que la sangre circula mejor por dentro de ellas. Estos medicamentos también relajan ligeramente el músculo cardiaco, y dan lugar a una disminución de las necesidades de oxígeno del corazón y de la presión sanguínea.

            En numerosas ocasiones, es necesario combinar varios medicamentos para controlar los síntomas anginosos, para frenar la evolución de la enfermedad y para minimizar los efectos secundarios que suelen producir estos medicamentos en dosis altas. Es importante adaptar la pauta de medicación a las necesidades de cada paciente, evitar los esquemas rígidos de tratamiento y que se indique todo lo que se tiene que hacer cuando aparece una crisis anginosa. Hay que instruir siempre en el uso correcto de la nitroglicerina sublingual, y recordar renovar las pastillas o el aerosol de nitroglicerina con frecuencia, puesto que suelen caducar en menos de un año.

            Dra.  Sabine Gill  (especialista en Cardiología) , Dr.  Steen Dalby Kristensen  (especialista en Cardiología) , Dr.  Neal Uren  (especialista en Cardiología) , Dr.  Patrick Davey  (especialista en Cardiología) , Dr.  Stephen C.P. Collins  (médico general) .

            Última versión: 2011-06-12

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