Acoso sexual en el trabajo

El acoso sexual en el trabajo no siempre se identifica con claridad y muchas veces no se denuncia por miedo a las represalias o por desconocimiento.

Podemos considerar acoso sexual cualquier conducta, de naturaleza sexual, no deseada por la víctima, del tipo que sea.

Un reciente estudio publicado estima que el 18,3% de las mujeres y el 8,8% de los hombres sufren acoso sexual en el trabajo en nuestro país. El informe de la Unión General de Trabajadores (1983) en España indicaba que el 83% de las mujeres habían sido hostigadas sexualmente en el nivel leve verbal.

Mientras en los Estados Unidos la primera condena por acoso sexual en el trabajo data de 1976, en España no se produce hasta 1998. A pesar de que la Ley de Igualdad de 2007 estableció protocolos estrictos para luchar contra el acoso, se estima que la mayoría de los casos no sale nunca a la luz.

Consecuencias del acoso sexual en el trabajo

Los efectos causados por el acoso sexual sobre las víctimas van desde la humillación y el daño psicológico, hasta las lesiones físicas o perjuicios graves en el ámbito profesional.

Plano psicológico

En el plano psicológico, se producen síntomas como ansiedad, fatiga, dificultades en la concentración, baja autoestima y depresión. También se pueden ocasionar alteraciones físicas, como dolores de estómago y cabeza y trastornos del sueño. En cualquier caso, las víctimas pasan por un grave proceso de sufrimiento, en muchos aspectos de su vida.

Terreno laboral

En el terreno laboral, este problema genera insatisfacción en el trabajo y aumento del absentismo. Frecuentemente, la víctima tiene que elegir entre su propia dignidad e integridad o conservar su puesto de trabajo. Todo ello repercute muy negativamente sobre la actividad de las empresas.

¿Qué es el acoso sexual en el trabajo?

En primer lugar, hay que decir que es un fenómeno que se percibe de diferente manera, dependiendo de las culturas, los países e incluso los puntos de vista personales. Así, mientras el estudio norteamericano realizado por la revista Redbook, sobre una muestra de 9.000 mujeres, concluía que el 88% de ellas dijo haber sido objeto alguna vez de acoso sexual, en un estudio francés, se reducía esta cifra a tan sólo el 10%.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el acoso sexual se define como: “toda conducta de carácter sexual no deseada que, de acuerdo a la percepción razonable del receptor, interfiere en su trabajo, se establece como una condición de empleo o crea un entorno de trabajo intimidatorio, hostil u ofensivo”. En general, podemos considerar acoso sexual a cualquier conducta, de naturaleza sexual, no deseada por la víctima, ya sea física, verbal, gráfica, escrita o gestual.

Tipos de acoso sexual en el medio laboral

La investigadora Haydée Méndez distingue cuatro tipos diferentes de acoso sexual en el trabajo:

El Acoso Vertical (acoso chantaje)

De parte un superior jerárquico hacia una persona subalterna. Es una manifestación de poder, que suele efectuarse bajo amenazas si la víctima no accede a favores sexuales, o promesa de cualquier tipo de beneficio laboral, si accede a ellos.

El Acoso Horizontal

Se da cuando una persona es acosada insistentemente por un compañero de trabajo de la misma jerarquía o por un cliente de la empresa donde trabaja.

El Hostigamiento Sexual

Es una conducta ofensiva hacia una o varias personas, que crea un ambiente hostil de trabajo.

El Favoritismo Sexual (hostigamiento sexual a terceros)

Se refiere a los perjuicios que sufren otros trabajadores cuando un superior jerárquico mantiene relaciones sexuales con un empleado, que se convierte en su favorito y goza de privilegios que no se conceden a los otros empleados.

Un reciente estudio señala que el 35% de los casos de acoso sexual finaliza cuando la víctima deja el empleo y, tan solo un 3%, cuando llega a los tribunales.

¿Qué dice la legislación española?

Un paso importante en la legislación española se da en el año 1989, con la Ley 3/89 de 3 de marzo. Con anterioridad, el acoso laboral se consideraba un fenómeno corriente y la Ley no contenía previsiones específicas sobre el acoso sexual laboral, por lo que éste era escasamente denunciado. Posteriormente, el nuevo código penal tipificó el acoso sexual.

El artículo 50c del Estatuto de los Trabajadores da derecho a la rescisión del contrato de trabajo con la indemnización señalada para el despido improcedente.

Recientemente (3-6-2002), se ha publicado que el personal sanitario que cometa acoso sexual o psicológico en su ámbito laboral, será castigado con suspensión de funciones y traslados forzosos en todo el Sistema Nacional de Salud, lo que se recoge en el borrador del anteproyecto de ley diseñado por el Ministerio de Sanidad. El texto destaca como falta “muy grave” estos abusos, cuando supongan “agresión o chantaje”.

La prevención en la empresa

La prevención es la herramienta más efectiva para la eliminación del acoso sexual en el trabajo. El empresario deberá dar todos los pasos necesarios para que el acoso sexual no llegue a darse. Para ello, ha de desarrollar métodos para sensibilizar a sus empleados e informarles sobre todo lo concerniente a este problema.

El empresario deberá mostrar un firme compromiso y preocupación hacia este tema e imponer serías sanciones a quien cometa acoso sexual, además de ocuparse de las víctimas y testigos que lo sufran.

Según la profesora Catherine Mackinnon, las empresas deben ayudar a sus empleados dándoles consejos, advirtiéndoles contra la colocación de fotografías sugerentes, contar chistes sexuales o hacer indirectas y coqueteos con los subordinados/as. También sugiere que se trate a los/as empleados/as correctamente, sin hacer referencias a la diferencia de sexos.

Publicidad

El tratamiento de las víctimas

La víctima de acoso sexual en el trabajo debe estar y sentirse arropada por su familia, amigos y compañeros en este proceso y, a poder ser, hay que denunciar con rapidez el caso por los canales apropiados. La víctima encontrará gran ayuda si se rodea de alguna persona de confianza, que le pueda orientar y con la que se pueda “desahogar”.

En cuanto a la salud, el médico de cabecera le atenderá en los aspectos de su competencia, valorando su estado general, gestionando las bajas laborales, si fuera procedente, o realizando los informes oportunos.

Frecuentemente será necesaria la ayuda de un especialista. El psiquiatra diagnosticará y pondrá tratamiento ante los posibles trastornos mentales que pueda padecer el/la paciente-víctima. La psicoterapia es conveniente en estos casos. Habitualmente, hay que acompañarla de medicaciones ansiolíticas y/o antidepresivas, entre otras, para que la recuperación del paciente sea lo más completa posible. Tanto en el proceso diagnóstico como terapéutico, será esencial recabar la información y colaboración de familiares, amigos y compañeros de trabajo. Los pacientes pueden encontrar alivio compartiendo sus experiencias y vivencias con otras personas en su misma situación.

El tratamiento de los agresores

Los agresores de abuso sexual en el trabajo, además de responder ante la justicia y la normativa laboral, también tendrán que ser debidamente asistidos. Una vez realizado el diagnóstico, se aplicará la terapia más efectiva, para evitar que hechos de esta naturaleza no se vuelvan a producir.

.

¿Le ha parecido interesante?

6 votos, media: 4.33 sobre 5

Contenido Relacionado

Comparta en Redes Sociales