Vejiga hiperactiva

Qué es la vejiga hiperactiva

La vejiga hiperactiva se define como un conjunto de síntomas y signos caracterizado por la presencia de una sensación de urgencia miccional (necesidad acuciante de orinar) aislada o en combinación con otros síntomas, como incontinencia de urgencia, generalmente asociada a un aumento de la frecuencia miccional y de levantarse a orinar por la noche (nicturia), en ausencia de otras enfermedades demostrables.

Muy pocos pacientes buscan ayuda para este problema.

Es un problema frecuente ya que su prevalencia ronda entre el 12% y el 22%, afecta a personas de todas las edades y ambos sexos y aumenta con la edad. En España se estima que afecta al 6 % de las mujeres de entre 25 y 64 años, al 4,5 % de los varones de entre 50 y 65 años y al 38,5 % de las personas mayores de 65 años (ambos sexos) institucionalizadas.

Este proceso tiene un efecto negativo sobre la vida social y personal del individuo que lo padece, tanto por los síntomas que lo caracterizan como por las estrategias y/o conductas de afrontamiento que los pacientes adoptan.

Muchos afectados

El problema afecta a entre el 12 y el 22 % de toda la población. Por edades:

  • Al 6 % de mujeres de 25 a 64 años
  • Al 4,5 % de hombres de 50 a 65
  • Al 38,5 % de personas mayores de 65 años

Cómo se diagnostica

Su diagnóstico no se realiza de manera rutinaria, sobre todo en Atención Primaria. Por otra parte, no todos los pacientes buscan ayuda médica debido al estigma social asociado a los problemas de control de la vejiga urinaria, la tendencia a asimilar y tolerar los síntomas, la falta de conocimiento de los tratamientos disponibles o incluso la creencia de que esos síntomas son parte del proceso normal de envejecimiento. Estos hechos pueden explicar por qué en España solo alrededor del 17 % de los pacientes recibe tratamiento para este problema de salud.

En realidad, el término vejiga hiperactiva fue acuñado por la industria farmacéutica. En adultos debería ser evaluada de la misma forma que los pacientes que presentan incontinencia de la orina.

La mayoría de los síntomas de este proceso son atribuidos a una excesiva actividad del músculo detrusor de la vejiga de la orina, que se caracteriza por contracciones involuntarias del mismo durante el llenado vesical. Básicamente puede clasificarse como:

  • Vejiga hiperactiva neurogénica (por afectación del sistema nervioso) o
  • Vejiga hiperactiva no neurogénica (sin afectación del sistema nervioso).

Las causas neurogénicas más comunes son los ictus o accidentes cerebrovasculares, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y las lesiones de la médula espinal. Las causas no neurogénicas o idiopáticas (de causa desconocida) son la obstrucción de la salida de la vejiga, la cirugía pélvica postoperatoria y los cálculos u otros cuerpos extraños en la vejiga.

Cómo se trata

Las modalidades del tratamiento actual de la vejiga hiperactiva se dirigen fundamentalmente al bloqueo del receptor muscarínico, el sitio que se presume es el origen de la excesiva actividad del músculo detrusor mediada por vía neurológica.

El tratamiento de este problema se inicia habitualmente con cambios en los estilos de vida y terapia conductual (modificaciones del comportamiento) durante 3 meses antes de considerar el tratamiento farmacológico.

Si el tratamiento inicial de los síntomas de urgencia, incontinencia de la orina o vejiga hiperactiva resulta ineficaz, se plantea un ensayo con fármacos. El tratamiento con los llamados fármacos antimuscarínicos muestra un pequeño beneficio en comparación con el placebo a la hora de reducir los síntomas de incontinencia y vejiga hiperactiva.

De interés

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La mayoría de los antimuscarínicos son igualmente eficaces. La elección del fármaco se basa en la presencia de otras enfermedades en el paciente, las interacciones farmacológicas y el coste del tratamiento. Para los pacientes que presentan una respuesta insuficiente a más de un antimuscarínico y que todavía desean tratamiento, existen otras opciones, como las inyecciones de la toxina A botulínica, el tratamiento de estimuación neurológica o la cirugía. Las mujeres que no desean tratamientos no farmacológicos a menudo deben ser derivadas al especialista urólogo.

Los antimuscarínicos no desempeñan ningún papel en pacientes con incontinencia urinaria de estrés. Para éstos, que no consiguen sus objetivos de continencia con el tratamiento inicial, se propone intensificar la modificación de los factores de estilos de vida y el tratamiento conductual o se las remite para valoración quirúrgica, en función de los objetivos del paciente respecto del tratamiento y sus preferencias personales.

Los antimuscarínicos son los fármacos más empleados para la incontinencia de urgencia. Se piensa que actúan fundamentalmente aumentando la capacidad de la vejiga y disminuyendo la urgencia al bloquear la liberación basal de acetilcolina, un neurotransmisor, durante el llenado vesical.

Actualmente disponemos de 6 antimuscarínicos en diferentes dosis y formulaciones: darifenacina, fesoterodina, oxibutinina, solifenacina, tolterodina y bromuro de trospio. Recientemente se han comercializado los parches de oxibutinina. Se piensa que la eficacia de todos los antimuscarínicos es similar y la elección y dosis de cualquiera de ellos depende de múltiples factores, como la disponibilidad del fármaco para el paciente, las interacciones farmacológicas y con la enfermedades de base del paciente y los efectos secundarios.

Estos fármacos pueden necesitar hasta 4 semanas para alcanzar su eficacia plena y la mayoría de los pacientes deberán someterse a un seguimiento que evalúe su respuesta al tratamiento y la aparición de posibles efectos secundarios de los fármacos.

Si el paciente no experimenta una suficiente mejoría de los síntomas tras un mes de tratamiento, habrá que comprobar el cumplimiento con la medicación, los cambios de estilos de vida y el tratamiento conductual y considerar entonces el cambio a otro antimuscarínico o al nuevo fármaco mirabegron, con el que se ha obtenido un modesto beneficio en el tratamiento de la incontinencia de urgencia y la vejiga hiperactiva, aunque todavía existen pocos datos de su eficacia y seguridad a largo plazo.

Todos los antimuscarínicos ejercen efectos anticolinérgicos (que inhiben la acción de la acetilcolina) periféricos que pueden limitar la tolerabilidad del fármaco y la escalada de dosis. Estos efectos son la sequedad de boca, el estreñimiento, la visión borrosa de objetos cercanos, la taquicardia, el mareo y un descenso de la función cognitiva. Estos medicamentos están contraindicados en pacientes con retención gástrica y glaucoma de ángulo cerrado.

En pacientes con incontinencia de urgencia o mixta con predominio de la urgencia que no responden a los antimuscarínicos o no quieren tomar medicamentos todos los días, la inyección de la toxina botulínica (bótox) en el músculo detrusor de la vejiga de la orina es una posible opción en la actualidad.

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