8 causas de que haya sangre en las heces

Descubrir que hay sangre en las heces es una experiencia desagradable y estresante. Y le sucede a alrededor del 10% de los adultos, cada año. Las causas pueden ser varias y, la mayoría de las veces, son pequeñas cantidades de sangre roja brillante: esto significa que procede de la parte final del tracto digestivo, cerca del ano.

Rollo de papel de color amarillo

Las hemorroides es un trastorno muy frecuente

Siempre hay que acudir al médico cuando se detecta sangre en las deposiciones, pero si tiene aspecto pegajoso y es de color oscuro o negro, la visita al médico debe ser inmediata.

Veamos a continuación las posibles causas.

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1. Hemorroides

También conocidas como almorranas, es un trastorno muy frecuente que causa molestias, picor, incomodidad y dolor en la zona anal. Pueden ser internas o externas, caso este último en que pueden notarse al tacto o verse. A menudo desaparecen por sí solas tras unos pocos días y, de no hacerlo, existen cremas y geles disponibles, sin receta, en las farmacias, de manera que el farmacéutico podrá sugerir lo más adecuado para acelerar su desaparición.

La inflamación o irritación de las hemorroides es la causa más habitual de la presencia de sangre en las heces y no debe suponer una causa especial de preocupación. Dicho esto, aunque sospeche que su caso se debe a este trastorno, merece la pena una visita a su médico de familia para que investigue la causa exacta.

2. Fisura anal

Cualquiera que haya tenido una fisura anal sabrá lo dolorosa que puede llegar a ser. A menudo está causada por estreñimiento y el esfuerzo realizado para defecar. Normalmente son de diagnóstico fácil, pues se aprecian a simple vista, y 1 de cada 10 personas tendrá alguna a lo largo de su vida. Algunas personas son más proclives a padecerlas, por tener los músculos del esfínter anal inusualmente tensos o tirantes.

Consiste en una rasgadura en el tejido que reviste el ano. El ano está revestido de un tejido muscular que controla el cierre del conducto y que se llama esfínter, que se tensa cuando el ano está dañado por la fisura.

Las fisuras anales suelen curarse por sí mismas, pero conviene evitar a toda costa el estreñimiento y mantener la zona bien limpia. En la farmacia podrá encontrar muchos productos sin receta que aliviarán el dolor mientras el problema remite. Hable con el farmacéutico.

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3. Diverticulitis

Hablamos de diverticulitis cuando los divertículos se inflaman. Los divertículos son pequeñas hernias en forma de saco que se forman en la pared del intestino grueso, en puntos en que el tejido intestinal es más débil, por los que los vasos sanguíneos atraviesan la pared del colon. El sangrado del divertículo se produce cuando se erosiona, y la sangre cae al interior del colon, para acabar en las heces.

La diverticulitis puede causar dolor intenso, intermitente, cambios en los hábitos intestinales e incluso fiebre. A veces, sin embargo, su único síntoma es el sangrado, que puede parecer aparatoso.

Los divertículos son permanentes, pero una dieta rica en fibra y una suficiente hidratación es la mejor manera de calmar los síntomas.

Plano de la piernas de una mujer sentada en el WC

Descubrir sangre en las heces es desagradabke y estresante.

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4. Úlcera péptica o de estómago

Eso de que la úlcera la provoca el estrés no pasa de ser un mito. El 90% de las úlceras están producidas por la infección de una bacteria, la Helicobacter pylori; y, el resto, está normalmente producido por medicamentos como esteroides o los aintiinflamatorios no esteroideos (AINE). El estrés puede por supuesto exacerbar los síntomas, especialmente si causa cambios en la dieta y en el estilo de vida (con mayor consumo de cafeína y alcohol, o fumando más).

Una úlcera péptica es una herida en la pared del estómago o del intestino (del duodeno, la primera parte del intestino delgado). La sangre de estas heridas aparece de color negro y textura alquitranada (heces en forma de melena), como consecuencia del ácido del estómago, que la vuelve así.

Una de las mejores cosas que se puede hacer para reducir el riesgo de úlcera péptica es dejar de fumar. Fumar no solo está asociado con un buen número de enfermedades muy serias, mortales incluso, sino que interfiere también en la regulación de los ácidos estomacales, con el consiguiente aumento del riesgo de úlcera.

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Hoy es un trastorno que se puede curar en una semana. Es importante, no obstante, un diagnóstico preciso de la causa de la úlcera.

5. Gastroenteritis

Hasta el 20% de la población experimentará anualmente un problema de gastroenteritis. Se pueden generar heces con un cierto efecto de “goteo”, más moco y presencia de sangre. La gastroenteritis es una infección del intestino y puede ser vírica o bacteriana, o ser consecuencia de una intoxicación alimentaria. El principal síntoma es la diarrea pero también puede producir vómitos, dolor abdominal, deshidratación y sangre en las heces. Otros síntomas pueden ser fiebre alta, dolor de cabeza y extremidades doloridas.

Si siente la necesidad de ir al cuarto de baño con frecuencia, la piel de alrededor del ano se puede resentir a causa de un limpiado frecuente. O sea, que la sangre que ve en las heces puede no proceder del intestino, y ser un desagradable síntoma adicional de su trastorno.

6. Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)

No debe confundirse con el Síndrome de Intestino Irritable, y es mucho menos frecuente. Se trata de una enfermedad crónica que provoca la inflamación de parte del intestino. Hay dos tipos principales de EII: la Colitis Ulcerosa, que afecta al intestino grueso y la Enfermedad de Crohn, que puede alterar a cualquier parte del intestino, incluyendo el intestino grueso.

Ambas provocan habitualmente diarrea, dolor, cansancio y pérdida de peso. La sangre en las heces se presenta cuando el intestino grueso se ve afectado.

No hay cura para este trastorno, pero puede controlarse con medicación, y en algunos casos con cirugía.

En el site de ACCU España puede encontrar toda la información relevante sobre este trastorno, además de grupos de ayuda a los afectados.

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7. Cáncer colorrectal

¡Cáncer! Este suele ser el primer pensamiento de quienes ven sangre en las deposiciones, y la realidad es que la probabilidad de que lo sea es muy pequeña. El cáncer colorrectal es el de mayor prevalencia (en hombres y mujeres) en España, según la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y afecta a 1 de cada 20 hombres y 1 de cada 30 mujeres antes de los 74 años. La supervivencia en España a cinco años es del 64%, por encima del 57% de supervivencia en el resto de Europa.

Afecta al intestino grueso y al recto, y habitualmente tarda en producir síntomas: dolores, cambios en los hábitos intestinales (diarrea o estreñimiento), cansancio y sangre en las heces.

Como única recomendación antes de ir al médico, trate de no llegar a conclusiones extremas, que generarán innecesariamente estrés y ansiedad.

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8. Daño producido por radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia se presentan a menudo a los pocos días y pueden persistir hasta dos semanas después de finalizado el tratamiento. Es poco probable que los efectos secundarios duren mucho tiempo, pero, llegado el caso, el radioterapeuta hablará de todo ello con el paciente.

El término médico para este trastorno es proctopatía. La radioterapia usada en el tratamiento de cánceres como los de útero, ovarios, próstata o recto puede dañar el recto, y provocar síntomas como urgencia para ir al cuarto de baño o sangre en las heces.

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