6 tareas diarias para una buena salud mental

Mujer joven relajada en el baño

Cuando nos encontramos mal podemos, claro, ir al médico. Pero muchos de nosotros tiramos para adelante, sin ser conscientes de los efectos que nuestros pensamientos y conducta pueden tener en nuestro bienestar. Y… ¿no sería mejor seguir un “manual de instrucciones” para cuidarnos un poquito?

Con esa intención indicamos aquí seis pasos que pueden ayudar a mantenernos en buena forma psíquica. Contemplan las áreas que los expertos en materia de bienestar y salud mental consideran importantes para una adecuada autoestima y una vida sin ansiedad y sin caídas del estado de ánimo.

1. Piense que debe aceptar su situación

Lo que no quiere decir que deba resignarse si no está contento en su trabajo, con sus relaciones personales o en su entorno; pero piense que es mejor tratar de aceptar las cosas que obsesionarse con lo malo, o con lo que puede aún empeorar la situación.

Pareja madura cocinando

Dicho de otro modo, necesitamos aceptar lo que no nos gusta de nuestra vida. E, insistimos, esto no significa que se deba renunciar a cambiarlo; pero el hecho de aceptarlo ayuda enormemente a soportar la situación, mientras trabajamos en la manera de cambiarla.

2. Sea bueno consigo mismo

En psicoterapia, se ha producido un alejamiento de la autoestima (vista como el sentirse por encima de los demás) hacia la autocompasión, que no está basada en compararse con los demás. La autocompasión se basa en la idea de que cualquier ser humano merece amabilidad y consideración: incluso usted.

La autocompasión, en contraposición a la autoestima, se asocia con una mayor resiliencia emocional, mejor conocimiento de uno mismo, reacciones menos o nada violentas y relaciones personales globalmente mejores.

3. Intente mantenerse sano –de cuerpo.

La relación cuerpo-mente está cada vez más clara. La capacidad de vivir –en el sentido más amplio de la palabra– mejora con una buena dieta y algo de ejercicio diario. No es ya una cuestión de salud cardiovascular o de forma física. Actividades como los deportes de grupo, e individuales –como nadar, el yoga o ciertas artes marciales– son grandes ayudas para hacer las cosas “fluidas”, ese sentimiento de estar comprometido con algo bueno y estar listo para lo que haga falta.

Combinar la actividad y el pensamiento nos mantiene concentrados en cada momento del día.

4. Esfuércese en conectar con gente

La soledad es mala por un sinnúmero de razones. Sin gente a nuestro alrededor interesada en nuestro bienestar es difícil controlar nuestros hábitos y conductas y resulta fácil caer en un mal estilo de vida. Hasta la simple expectativa de estar solo disminuye nuestra fuerza de voluntad y perseverancia.

Grupo de amigos antes de comer al aire libre

Los solitarios, además, tienen mayores riesgos cardiovasculares y en sus sistemas autoinmunes; y los problemas de sueño son más que habituales en las personas solas.

Conocer, y conectar, con otra gente, en la vida real o incluso online es importante. Cuidar los lazos familiares es también una buena cosa. Si uno cuida a los demás, los demás le cuidarán a uno.

5. Dedíquese tiempo

No es un dicho ya gastado: hay beneficios reales en tener hobbies e intereses en la vida. Cuidar una mascota, apuntarse a un foro de lectura, a un grupo de excursionistas, aprender un idioma, seguir cursos de jardinería o de cocina… Todo ello va a suponer romper con la rutina. Si su vida es demasiado tranquila, le aportará algo de acción y motivación; si, por el contrario, es demasiado estresante, le aportará distracción.

Pase algo de tiempo pensando en la actividad o actividades idóneas y… asegúrese de que la decisión es suya y no que se ha visto forzado a adoptarla por la presión (o las limitaciones) de terceros.

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6. Organícese

Chica joven ojeando un libro

Esto puede sonar un poco a “ordeno y mando”, pero la desorganización puede crear estados de ansiedad y de ánimo decaído. Puede llevarnos a aplazar las cosas, porque nos parecen difíciles o porque pensamos que tienen que darse determinadas circunstancias para llevarlas a cabo. Pero esto son pequeños retos que necesitan afrontarse. Las terapias cognitivo-conductuales son una buena manera de hacerlo, si para usted es un problema serio.

Pero para la mayoría, los simples hechos de ordenar la mesa, limpiar la “bandeja de entrada” y planificar el día siguiente son ¡un comienzo excelente!

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