4 síntomas que las mujeres no deben ignorar

El sistema reproductivo de la mujer es complicado, mucho más que el del hombre. El equilibrio entre hormonas, que es lo que proporciona la deseable armonía, se puede romper con cierta facilidad –de hecho, sucede frecuentemente. Lo importante es saber si los cambios que ese desequilibrio provoca son normales, o si deben investigarse.

Mujer explorándose una mama

Es frecuente en algunas mujeres la renuencia a ir al médico, por el estado de nervios y ansiedad que la visita puede producir. Y, como cabía pensar, en ocasiones no hacen caso de síntomas que revelan problemas potencialmente serios. Y el caso es que los médicos lo han visto todo: es muy difícil que un a médico con experiencia le llegue un caso que suponga algo nuevo. Están, dicho coloquialmente, de vuelta de todo.

A continuación, exponemos cuatro síntomas que no deben dejar de investigarse.

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1. Un bulto en el pecho

Es difícil decir qué son esos bultos en las mamas, pero resulta reconfortante saber que sólo el 10% de las mujeres que se encuentra un bulto tienen cáncer. Habitualmente, se trata bien de tejido conectivo de la mama que se aglomera (formando un fibroadenoma), bien un quiste sebáceo (o graso), bien un quiste benigno. Pero si tiene un bulto en el pecho debería siempre ver al médico.

Es frecuente que los bultos aparezcan y desaparezcan en función del ciclo menstrual y el médico podría sugerir volver a verlo cuando el periodo haya finalizado.

También puede darse el caso, sobre todo en mujeres postmenopáusicas, o si el médico no lo ve del todo claro, que derive a la paciente al especialista para realizar las pruebas pertinentes.

Debe tenerse en cuenta, finalmente, que el cáncer no sólo se manifiesta con un bulto, con lo que cualquier cambio en una mama debería consultarse con el médico.

2. Un sangrado anormal

Hay muchos factores que afectan al período, como una pérdida de peso, el ejercicio o el estrés. En una mujer sana normalmente se corregirá solo y no requerirá tratamiento, pero si las reglas irregulares, o más largas de lo normal, o más intensas, persisten debe consultarse con el médico.

Si se da el caso de sangrados tras tener relaciones sexuales o bien fuera de fecha, entre períodos, debe acudirse al médico, pues pueden ser signos de anomalías en el cuello uterino, en el propio útero o en los ovarios, o bien ser síntoma de una ETS, una enfermedad de transmisión sexual.

Si ya ha pasado la menopausia y se vuelve a presentar un sangrado también debe acudir al médico, pues es anormal tras la menopausia y podría, en el peor de los casos, ser un síntoma de cáncer de útero.

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3. Hinchazón

Por desgracia, los síntomas del cáncer de ovario son muy vagos y la hinchazón puede ser también síntoma de otros trastornos, como el síndrome de intestino irritable (SII) o PMS (síndrome pre-menstrual). Si se ha sentido hinchada la mayor parte de los días, durante tres semanas o más, vaya al médico.

Probablemente éste le preguntará sobre otros posibles síntomas asociados, como dolor pélvico, si se siente llena, si tiene pérdida de apetito, frecuencia o urgencia por orinar y pérdida de peso. Tras una exploración, pedirá probablemente un análisis de sangre o una prueba de ultrasonido.

Mujer con dolor abdominal

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4. Un flujo vaginal anómalo

Tener cierto flujo vaginal es normal y es necesario mantener la humedad vaginal para protegerla de infecciones. El flujo normal debe ser claro o blanco y no debería oler mal. Su espesor es variable, en función del momento del ciclo en que se encuentre la paciente. Si cambia de color, aumenta en cantidad o empieza a oler, puede significar que hay algún problema.

Puede tener varias causas: infecciones fúngicas (por hongos), que se pueden tratar con medicamentos sin receta. Sin embargo, también puede tratarse de una infección de transmisión sexual (ETS), como clamidia, herpes, gonorrea y otras. Si no se tratan, estas ETS pueden acabar provocando la enfermedad inflamatoria pélvica, una infección del aparato reproductivo que puede ser seria y causar infertilidad.

Si se descarta este tipo de infección como causa del flujo anómalo, el médico considerará probablemente posibles alteraciones (incluyendo cáncer) del útero o del cuello uterino (cérvix) como causa potencial, de modo que es importante no ignorar el síntoma.

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