Infecciones por gusanos intestinales (tenia o solitaria)
Gusanos intestinales
Los gusanos, cestodos o tenias son parásitos hermafroditas
acintados que pueden vivir como adultos
parasitarios en el tracto
gastrointestinal humano. Algunos de estos organismos son primariamente
patógenos humanos mientras que otros tienen como huéspedes naturales algunos
animales, aunque pueden causar también infección en los
humanos.
Básicamente estos organismos están compuestos de cabeza, cuello
y un cuerpo segmentado. La cabeza, también conocida con el nombre de escólex,
está provista de ventosas de succión, ganchos o surcos (según la especie) a
través de los cuales el gusano se adhiere o ancla al intestino del huésped.
La tenia o solitaria
Una de las infecciones más comunes es la producida por la
tenia o solitaria. Existen dos tipos
principales de especies de tenia para los que los humanos somos los huéspedes
finales obligatorios: Tenia saginata, el gusano de los
bovinos, y Tenia solium o solitaria, el gusano de los
cerdos.
La Tenia solium es altamente endémica en América Latina, África,
Oriente Medio y Asia Central debido a la gran frecuencia con que se consume
carne de cerdo poco cocinada y a las pobres condiciones sanitarias.
Los cerdos adquieren la infección a través de alimentos o agua
contaminados por las heces humanas infectadas. Así, en las comunidades rurales
donde los cerdos deambulan con libertad y la contaminación del suelo con heces
humanas es común, se dan las condiciones ideales para la transmisión de la
infección.
La Tenia saginata aparece en todo el mundo, pero es más común en
áreas como Europa y partes de Asia y África subsahariana, donde es costumbre
comer carne de bovino poco hecha.
Todos los humanos de cualquier edad pueden verse infectados por
las especies de tenia, aunque la infección es rara en niños que habitualmente
no consumen carne.
Ciclo vital
Las formas adultas de las especies de tenia miden 10-12 metros
de largo, pero se han visto casos que alcanzan hasta 25 metros. El ciclo vital
de estos organismos se inicia con la ingestión por parte de los humanos de
carne poco cocinada que contiene unas estructuras denominadas cisticercos.
Estos son los quistes de larvas que generalmente miden 5 x 10mm
y contienen líquido y unas estructuras llamadas protocólices. Tras la
ingestión, los protocólices son liberados de los quistes y se anclan a la pared
intestinal a través de las ventosas y los surcos. Cada protocólice se convierte
en la cabeza de un gusano adulto que se desarrolla formando proglótides o
segmentos que nacen de la parte distal del escólex o cabeza.
Esta maduración tiene lugar en el intestino humano durante un
período de 2-4 meses. Los proglótides contienen abundantes huevos que se
eliminan por las heces y pueden permanecer viables durante largos períodos de
tiempo en el agua, el suelo y la vegetación.
Cuando son ingeridos por un huésped intermediario (el cerdo o el
ganado vacuno) los huevos se rompen en el intestino y liberan sus embriones que
pasan a través de la pared intestinal y viajan por la sangre y la linfa hasta
los músculos, tejidos subcutáneos y otros órganos. En estos tejidos los
embriones se desarrollan en cisticercos durante un período de 2-3 meses. Cuando
los humanos ingieren la carne (músculos) de los animales que contienen los
cisticercos, se completa el ciclo vital de estos organismos.
¿Qué síntomas produce?
La mayoría de las personas portadoras de estos gusanos están
asintomáticas, es decir, no notan nada. Los pacientes pueden expulsar los
proglótides de forma intermitente a través de sus heces y pueden entonces notar
el segmento del gusano cuando van al baño o sentir el movimiento espontáneo de
los proglótides a través del ano.
Pueden aparecer también síntomas gastrointestinales
inespecíficos como náuseas, pérdida de apetito o dolor en la boca del estómago,
u otros como ansiedad, dolor de cabeza, mareo y urticaria o erupción de la
piel.
¿Cuál es el diagnóstico?
El diagnóstico de esta enfermedad se basa a menudo en la
descripción que hace el paciente de la expulsión de los segmentos móviles de
proglótides, pero la confirmación y diferenciación de las especies requiere
otras pruebas, como el análisis microscópico de los huevos o los proglótides en
las heces o algunos métodos inmunológicos en la sangre del paciente.
Tratamiento
El tratamiento de elección se lleva actualmente a cabo con un
medicamento llamado pracicuantel. De forma alternativa se puede usar otro
fármaco llamado Niclosamida.
Tras el tratamiento se deberían revisar las heces a los 3 meses
para comprobar si quedan huevos y verificar la curación completa.
¿Se puede prevenir la infección?
Los principales medios de prevención de este tipo de infecciones
consisten en la cocción adecuada de la carne, alcanzando temperaturas
superiores a 56º C durante al menos 5 minutos, la refrigeración o salazón
durante largos períodos de tiempo así como la congelación de los alimentos.
Las medidas de prevención general comprenden la inspección de
los animales (terneras, cerdos) y el desecho correcto de las heces humanas.
Dr. Salvador Pertusa
Martínez
, Médico de familia.
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