Los hábitos alimentarios se adquieren en el entorno familiar,
empiezan a formarse desde el nacimiento y se desarrollan en la infancia y, en
particular, en la adolescencia, determinados por los hábitos de los
padres.
Las costumbres nutricionales adquiridas en la niñez se
modifican muy poco en los años posteriores
El aprendizaje por imitación no sólo se produce en el hogar sino
con los mayores, en caso de niños y, con amigos, grupo o líder en los
adolescentes. Las costumbres nutricionales adquiridas en la niñez se modifican
muy poco en los años posteriores por lo que los hábitos alimentarios
individuales en la mayoría de las personas mayores son prácticamente iguales a
los adquiridos en las primeras etapas de su vida.
La
adolescencia se asocia con una multitud de cambios en
el estilo de vida personal y es de esperar que también los haya en la
preferencia de alimentos y en los hábitos alimentarios. El comportamiento
alimentario del adolescente está determinado por numerosos factores externos
(características familiares, amistades, valores sociales y culturales, medios
de comunicación social, conocimientos nutricionales, experiencias y creencias
personales, etc.), e internos (características y necesidades fisiológicas,
imagen corporal, preferencias y aversiones en materia de alimentación,
desarrollo psicosocial, salud, etc.).
Actualmente se observa como hechos diferenciales que los
comportamientos alimentarios de los adolescentes pasan en muchas ocasiones por
los llamados snacks o aperitivos y la fast
food o comida rápida, también llamada comida basura.
Ingestión energética y de nutrientes en las diferentes etapas del
desarrollo
Cómo parece ser…
Edad preescolar
Se ha observado en un amplio estudio que, en general, la
ingestión energética en los niños se adapta a las recomendaciones establecidas
para estas edades, aunque en algunos casos son ligeramente superiores.
Asimismo, se ha comprobado que existía un desequilibrio en la composición
nutricional de los alimentos, de
manera que la energía ingerida en forma de grasas era superior a los valores
recomendados. La proporción de energía aportada en forma de proteínas también
es superior a la recomendada, mientras que la de hidratos de carbono es muy
insuficiente.
Niños de 7 a 10 años
Diversos estudios han demostrado ingestas similares a las
recomendaciones, mientras que otros informan que son superiores. En cuanto a
las proteínas, se aprecia un aporte muy por encima de los valores recomendados.
Las grasas se consumen en exceso mientras que la energía proporcionada por los
hidratos de carbono es inferior a la recomendada.
Adolescentes
Se ha comprobado que la ingesta energética de los
adolescentes es ligeramente inferior a las recomendaciones, con desequilibrio
en el aporte de nutrientes. La energía aportada por los hidratos de carbono es
muy inferior a las recomendaciones. La energía proveniente de grasas y
proteínas se sitúa bastante por encima de las recomendaciones.
…Y cómo debería ser
Alimentación del recién nacido
La
lactancia natural materna ha sido
durante muchísimo tiempo la forma habitual de crianza de los hijos. Sin
embargo, en los últimos años, muchas mujeres han abandonado tal práctica por
los importantes cambios sociales habidos en nuestra sociedad y, sobre todo, por
la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Están plenamente
demostrados las bondades y beneficios de la lactancia materna para que el
recién nacido logre un normal crecimiento y desarrollo.
Cuando la lactancia materna no sea posible por razones
médicas o de otro tipo, recurriremos a la
lactancia artificial. Es importante en estos casos
evitar comportamientos penalizadores de la decisión de la madre, dado que los
requerimientos nutricionales del niño serán satisfechos adecuadamente con las
nuevas leches artificiales.
Se ha empleado también la llamada lactancia mixta, es decir,
la combinación de lactancia materna y artificial, aunque no parece esta una
solución muy adecuada.
Alimentación de niños hasta los 3 años
En el período que se extiende desde el nacimiento hasta los
3 años de edad, la alimentación desempeña un papel fundamental para el
desarrollo del niño ya que la mayoría de sus sistemas y órganos maduran durante
este tiempo.
Todas las anomalías que aparezcan en el organismo debidas a
la mala alimentación durante estos años serán irreversibles en el
futuro.
El lactante debe aprender progresivamente a comer, a manejar
alimentos semilíquidos y, más adelante, sólidos. Ese aprendizaje forma parte de
su desarrollo y le permitirá masticar, saborear y familiarizarse e identificar
los olores y texturas de los alimentos que ingieren los adultos, así como
manipularlos, tragarlos y asimilarlos.
Como hemos visto, desde el nacimiento hasta los 4-6 meses de
vida, el niño sólo es capaz de succionar y deglutir líquidos, por lo que se
alimenta básicamente de leche, bien de la madre, bien artificial. Más tarde,
desde esa edad hasta aproximadamente el año de vida, se introduce la
alimentación complementaria para satisfacer las demandas de energía y
nutrientes de un organismo en rápido crecimiento. Destaca en esta etapa la
introducción de los alimentos semisólidos para el que niño practique y aprenda
a masticar.
A partir del año de vida y hasta los 3, el niño va
incorporándose progresivamente al menú que come la familia, acondicionado para
su edad. Inicialmente juega con los alimentos y, más tarde, desea comer él
solo. A menudo muestra interés por los alimentos de sus mayores y los pide,
incluso después de haber terminado su comida.
Alimentación de los niños preescolares y escolares
Progresivamente se van estableciendo los patrones o hábitos
alimentarios de estos niños, en gran medida aprendidos e imitados de sus
padres, de ahí la importancia de una adecuada educación nutricional por parte
de éstos, y la adopción de hábitos dietéticos saludables.
Se hace necesario establecer en el niño de forma temprana
hábitos dietéticos que aseguren una ingesta rica, variada y equilibrada de
alimentos de diferentes texturas, colores, sabores y componentes, que le
permitan una adecuada nutrición y crecimiento a la vez que le permitan adquirir
paulatinamente preferencias alimentarias y culinarias y una capacidad de
selección adecuadas.
En los niños preescolares, la leche y sus derivados son los
alimentos estrella, seguidos de frutas, verduras, patatas, cereales, azúcar,
carne y pescado. Los niños escolares consumen abundante leche y derivados,
frutas, verduras, patatas, cereales, carnes y derivados, pescados, huevos y
azúcar.
A estas edades comienza a preocupar la primera comida del
día, es decir, el desayuno, ya que muchos niños no desayunan correctamente o ni
siquiera lo hacen.
Alimentación del adolescente
En esta etapa del ciclo vital las necesidades de energía y
nutrientes se ven rápidamente aumentadas por ser una época de intenso
crecimiento y desarrollo y por la elevada
actividad física e intelectual que desarrollan estos
jóvenes.
Es importante tener presentes los cambios psicológicos que
experimentan los adolescentes ya que ellos son, en la mayoría de los casos, los
que controlan su propia dieta y, de no dirigirse en un buen sentido, se puede
producir la adquisición de unos hábitos alimentarios inadecuados e incluso
perjudiciales para la salud (obesidad, elevación de las
grasas en la sangre,
azúcar o
diabetes, incluso algunos tipos de
cáncer relacionados estrechamente con la alimentación como el de
colon).
Muchos expertos consideran esta etapa como especialmente
vulnerable desde el punto de vista de la nutrición. Nuevamente en esta etapa
debemos prestar especial atención al desayuno porque es la comida del día que
menos interés despierta en los adolescentes. Muchos de ellos no desayunan o lo
hacen rápido y mal tanto en el sentido cualitativo como en el
cuantitativo.
Otra amenaza que se cierne sobre nuestros adolescentes y ya
empieza a crear verdaderos problemas de salud es la llamada fast food o comida
rápida, y los snacks o aperitivos, que los jóvenes consumen con sus amigos en
locales específicos. Muchas de estas comidas han terminado denominándose con el
vulgar y despectivo término de comidas basura porque no alimentan correctamente
a la persona que las toma y, muchas veces, terminan siendo perjudiciales y
dañinas para la salud.
En cualquier caso, es importante considerar que el consumo
esporádico u ocasional de este tipo de alimentos o comidas no supone ningún
perjuicio nutricional si el resto de la dieta es equilibrada.
Dr. Salvador Pertusa Martínez
, Médico de familia. .
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