Una hernia de hiato consiste en el paso de una parte del
estómago hacia la cavidad torácica a través de un orificio existente en el
diafragma llamado hiato por el que, en condiciones normales, sólo pasa el
esófago para transportar la comida desde la boca hasta el estómago. Recordamos
que el diafragma es el músculo respiratorio principal que separa las vísceras
del tórax de las de la cavidad abdominal.
La hernia de hiato puede producir síntomas como la piriosis o
la regurgitación.
Es importante comenzar diciendo que no todas las hernias de
hiato producen síntomas. A menudo no dan ningún tipo de problema a lo largo de
la vida y muchas veces son un hallazgo casual. No obstante, en ocasiones se
manifiestan desencadenadas por alguna otra circunstancia como el embarazo, la
obesidad, algunos medicamentos u otra
enfermedad o factor concurrente. Cuando se manifiestan clínicamente lo más
característico es que lo hagan a través de unos síntomas típicos: la pirosis y
la regurgitación.
Piriosis
Llamamos pirosis a la percepción de una molestia o sensación
de quemazón que naciendo en el estómago asciende hasta la garganta o el cuello.
Los pacientes lo llaman de muy diversas maneras: ardor, agrior, acedía, cremor,
acidez, etc.
Regurgitación
Llamamos regurgitación al paso del contenido del estómago, en
general de sabor agrio, a la boca, en ausencia de náuseas y sin esfuerzos. Se
produce con mayor frecuencia durante la noche, favorecida por la posición de
decúbito. A menudo se presenta asociada a la pirosis o ardor de estómago,
aunque algunos pacientes pueden tener regurgitaciones en ausencia de
pirosis.
¿La hernia de hiato y la enfermedad por reflujo gastroesofágico
son lo mismo?
No. Son dos conceptos distintos: la hernia de hiato sería una
alteración anatómica o estructural y la enfermedad por
reflujo gastroesofágico (ERGE) es una enfermedad que
engloba a todos los pacientes que presentan una alteración de su estado de
salud, o de su calidad de vida, como consecuencia de los síntomas producidos
por el reflujo (paso de contenido del estómago o del intestino a la luz del
esófago en ausencia de náuseas, vómitos o flatulencia). Incluiría también a
todos aquellos pacientes que están expuestos al riesgo de complicaciones
físicas como consecuencia del reflujo gastroesofágico.
La hernia de hiato y su relación con la ERGE es un tema
controvertido. La presencia de hernia de hiato es mayor en pacientes con
reflujo y, aunque ello no significa que sea la causa de la ERGE, puede
favorecerla.
La presencia de una hernia de hiato suele ir asociada a ERGE y
puede contribuir a su desarrollo, pero hay un número importante de casos de
ERGE que se producen en ausencia de hernia de hiato. Es por ello que, en
ausencia de síntomas de reflujo y salvo en los casos en que la hernia tenga un
tamaño considerable, esta enfermedad no debería considerarse un diagnóstico
clínico relevante como consideran, muy a menudo, tanto los pacientes como los
propios médicos.
Tipos de hernia de hiato
Básicamente existen tres tipos de hernia de hiato: por
deslizamiento, paraesofágica y mixta.
Por deslizamiento
La hernia de hiato por deslizamiento se debe a la debilidad de
los ligamentos situados entre la unión gastroesofágica y el diafragma o al
aumento de la presión dentro del abdomen. Esto provoca que el llamado cardias,
o ángulo de unión entre el esófago y el estómago, y una parte del estómago
asciendan hasta el tórax.
Su frecuencia aumenta con la edad y en torno a los 60 años la
padecen 6 de cada 10 personas. Suelen ser pequeñas y es poco probable que estas
hernias, por sí mismas, produzcan síntomas clínicos y su papel en el desarrollo
de la llamada esofagitis por reflujo, o inflamación de la mucosa o capa interna
del esófago, es incierto.
Paraesofágica o parahiatal
La hernia de hiato paraesofágica o parahiatal es aquella en la
que la unión entre el esófago y el estómago permanece en su posición normal
mientras que una parte del estómago se hernia o se cuela a través del hiato u
orificio esofágico, paralela a esa unión.
Mixta
La hernia de hiato mixta sería aquella que tiene ambos
componentes: por deslizamiento y paraesofágico.
¿Cómo se diagnostica esta alteración?
Dado que los síntomas que ocasiona a menudo son escasos y otras
veces transitorios o inespecíficos, para diagnosticar o demostrar la existencia
de una hernia de hiato debemos recurrir a la realización de algunas
técnicas:
Radiología
La radiología con la toma de una bebida o papilla de un
contraste de bario, es una técnica llamada tránsito esófagogastroduodenal
(TEGD) que actualmente ha dejado de realizarse en gran medida por la existencia
de otras pruebas, aunque tiene sus indicaciones específicas.
Endoscopia digestiva
Consiste en la introducción por la boca o la nariz de un tubo
flexible con un sistema de iluminación en su interior que permite ver por
dentro el esófago y el estómago. Es la prueba que actualmente ofrece mayores
ventajas para el médico, aunque es ciertamente incómoda para el paciente. Sólo
debe hacerse ante la presencia de síntomas o signos de alarma como dificultad o
dolor para tragar, pérdida de peso, vómitos o deposiciones con sangre y
anemia.
Otras pruebas
La manometría esofágica (mide la presión en distintos niveles
de la luz del esófago), phmetría (mide el nivel de acidez en distintos niveles
dentro del esófago), etc., tienen sus indicaciones específicas.
¿Qué complicaciones puede ocasionar la hernia de
hiato?
Tanto la hernia mixta como la paraesofágica pueden incarcerarse
o quedar atrapadas y estrangularse, dando lugar a un episodio de dolor agudo en
el pecho y dificultad para tragar que pueden requerir tratamiento quirúrgico de
urgencia.
Una zona de estómago herniada puede producir dificultad para
tragar y ser la localización de una gastritis, o inflamación de la mucosa o
capa interna del estómago, y ulceración que produce una pérdida crónica de
sangre que puede conducir a la anemia.
Otra grave complicación sería la hemorragia digestiva, por el
mismo mecanismo de producción.
Un paciente que presente una hernia de hiato no tiene, en
principio, mayor riesgo de sufrir
cáncer de esófago o
cáncer de estómago que uno que no la
presente.
¿Cuál es el tratamiento de una hernia de hiato?
La mayoría de las hernias de hiato son susceptibles de
tratamiento médico, cuando el paciente presenta los síntomas anteriormente
referidos. Afortunadamente no todas las hernias de hiato por deslizamiento
deben operarse; más bien al contrario, la mayoría constituyen hallazgos
casuales en un examen radiológico o son diagnosticadas en el curso de otras
exploraciones del abdomen. Sólo en algunos casos en los que el tratamiento
médico, con medidas generales y medicamentos, no consigue aliviar las molestias
o por deseo expreso del paciente, estaría indicada la corrección quirúrgica de
la hernia por deslizamiento.
Todas las hernias paraesofágicas grandes deben ser operadas
porque tienen un alto índice de complicaciones.
Dr. Salvador Pertusa Martínez
, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
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