Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de
muerte y de lesiones físicas que afectan especialmente a los jóvenes, y que
además siguen un patrón creciente en el tiempo.
Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de
muerte y de lesiones físicas.
Se estima que entre el 3% y el 30% de los accidentes de tráfico
son atribuibles a la somnolencia, por lo que indudablemente se trata de un tema
con una gran repercusión.
En los últimos años, la seguridad vial se ha convertido en un
asunto de primera línea y se han promovido estudios de investigación del
problema de la
fatiga, el sueño y el riesgo de sufrir
un accidente de tráfico.
Causas de somnolencia/sueño
Situaciones médicas
Enfermedades diversas, de las que destacaremos el llamado
síndrome de apnea del sueño, y el uso de
medicamentos.
El carnet por puntos
La nueva normativa de la Dirección General de Tráfico
califica conducir 'bajo los efectos de estupefacientes y psicotrópicos' como
muy grave, pudiendo el conductor perder seis puntos. Algunos fármacos pueden
producir efectos de somnolencia.
El Síndrome de Apnea obstructiva del sueño
Consiste básicamente en la interrupción repetida de la
respiración durante la noche mientras el paciente permanece dormido, lo que
origina ronquidos entrecortados importantes, pausas respiratorias (apneas)
mientras se duerme y excesiva somnolencia diurna por no haber descansado
adecuadamente. A menudo se añade cansancio crónico por el día,
dolor de cabeza, menor concentración e
irritabilidad
Este síndrome se produce por una obstrucción de las vías
aéreas superiores a la que contribuyen la
obesidad, la
hipertensión arterial, anginas muy
pronunciadas, anomalías de la campanilla (úvula) y otras alteraciones de la
cara o el cuello. Afecta con mayor frecuencia a varones entre los 30 y los 70
años con sobrepeso y de cuello ancho. Su tratamiento básicamente consiste en la
pérdida de peso, eliminar el
tabaco y el alcohol y dormir de lado o
boca abajo. En ocasiones es necesario consultar con el especialista neumólogo
para tratamientos más sofisticados con equipos de respiración asistida, e
incluso puede llegar a ser necesaria alguna intervención
quirúrgica.
Medicamentos
Muchos son los medicamentos que de alguna forma pueden
afectar a la capacidad de conducción, hasta el punto que la Dirección General
de Tráfico ha editado recientemente un libro titulado Medicamentos y
conducción de vehículos: Guía de prescripción farmacológica para
informar a los médicos de qué medicamentos pueden producir efectos que
disminuyen el rendimiento del conductor y afectan seriamente la capacidad para
conducir. Pero también los conductores deben saber que los medicamentos afectan
a la conducción y cómo.
Muchos de los fármacos o medicamentos utilizados en las
enfermedades mentales producen efectos secundarios que afectan a la capacidad
de conducir. Estos serían los más populares: se estima que en la Unión Europea
aproximadamente el 10% de las personas fallecidas o heridas por accidente de
tráfico estaban consumiendo algún tipo de medicación psicoactiva, es decir,
usada para trastornos psicológicos o psiquiátricos. El
estrés y la
ansiedad generan por sí mismas
conductas de riesgo con repercusión en la seguridad vial, y más si se toman
fármacos.
Pero hasta medicamentos considerados inocuos o escasamente
perjudiciales como los calmantes o las pastillas para la
tos, que contienen sustancias como la codeína, pueden
deteriorar la capacidad de conducir.
No debemos olvidar otro gran grupo de medicamentos usados
para la alergia (rinitis y
conjuntivitis primaveral) como son los llamados
antihistamínicos, algunos de los cuales también producen somnolencia.
En cualquier caso, es fundamental leer detenidamente el
prospecto de cualquier medicamento que se ingiera antes o durante la
conducción, que advertirá de los posibles efectos secundarios como inductor de
somnolencia.
Estilos de vida
Como el incremento de las horas de trabajo, cambios de turno
de trabajo, consumo de alcohol y
drogas.
Consumo de alcohol
Alcohol y accidentes de tráfico viajan juntos. El consumo
excesivo de alcohol y la reincidencia en la accidentalidad vial se asocian
estrechamente. Las tasas máximas de alcohol permitidas actualmente son:
Permisos A1, A y B y licencias: 0.5 g/l de alcohol en sangre ó 0.25 mg/l de
alcohol en aire espirado; demás permisos y dos primeros años de permiso o
licencia: 0.3 g/l de alcohol en sangre ó 0.15 mg/l de alcohol en aire
espirado.
Los efectos médicos más destacados del alcohol a
concentraciones de más de 0.20 g/l en sangre o 0.1 mg/l en aire espirado, son
euforia y deterioro de la capacidad de atención, incremento en el tiempo de
reacción y somnolencia.
Sueño y riesgo de accidente de tráfico
Un importante estudio ha demostrado mayor riesgo en sueño agudo
pero no en sueño crónico. Asimismo se ha comprobado que conducir somnoliento,
con 5 ó menos horas de sueño y entre las 2 y las 5 de la madrugada se asoció
con un incremento sustancial en el riesgo de accidente de tráfico con resultado
de heridas graves o muerte. Si fuéramos capaces de reducir estos tres
comportamientos se podría reducir la incidencia de accidentes de tráfico hasta
el 20%.
Las medidas de la somnolencia aguda y crónica, la restricción
del sueño y los patrones de trabajo (turnos) se han asociado con una
empeoramiento de los resultados de las pruebas psicomotoras y en los
simuladores de conducción, y con un aumento de los accidentes.
Aunque las necesidades individuales y los patrones de sueño
varían, la mayoría de las personas que tienen un sueño nocturno regular y
rutinario experimentan dos períodos de máxima somnolencia: por la noche, entre
la una y las seis de la mañana, y al mediodía, a partir de las dos de la tarde.
Son estos períodos del día los más peligrosos para conducir por el riesgo de
somnolencia que entrañan.
Dormir menos de nuestras necesidades biológicas produce una
acumulación o déficit de sueño. Con un sueño inadecuado, su déficit se acumula
a lo largo del tiempo hasta que el cerebro ya no puede más y envía una señal al
organismo para dormir. Cuanto mayor es este déficit, mayor será la necesidad de
sueño reparador.
Los médicos podemos ayudar en este campo estimulando hábitos de
sueño saludables, reconociendo y tratando los problemas médicos relacionados
con el sueño y aconsejando sobre los riesgos de conducir somnoliento. En este
sentido y para concluir, señalaremos algunos consejos para una buena higiene
del sueño.
Consejos para una buena higiene del sueño
Procurar acostarse y levantarse siempre a la misma hora, de
forma rutinaria.
Realizar periódicamente un ejercicio físico moderado, pero
fuera o alejado de la hora de irse a descansar.
Dormir en una habitación con una temperatura adecuada, oscura
y sin ruidos.
Usar la cama fundamentalmente para dormir y no para otros usos
como leer o ver la televisión.
En ocasiones pueden ser útiles ejercicios de relajación,
masajes o baños antes de irse a la cama.
No obsesionarse si no se puede conciliar el sueño. Si en media
hora no consigue dormir, levántese, realice alguna actividad fuera de la cama
como
Evitar el consumo excesivo de alcohol y las cenas copiosas
antes de acostarse.
No tomar medicamentos hipnóticos o sedantes si no los ha
prescrito su médico.
Dr. Salvador Pertusa Martínez
, especialista en Medicina Familiar y Comunitaría.
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