Uno de los problemas más graves que está presente en nuestra
sociedad es el maltrato a las personas mayores, a
mujeres, a menores y a otros colectivos en situación
de riesgo debido a su especial vulnerabilidad.
Muchas veces como resultado del maltrato los ancianos sufren
una privación de los cuidados necesarios para mantener la salud física y
mental.
El maltrato a una persona puede ser físico (agresiones físicas
en distintos grados, desde un empujón a una paliza, contenciones mecánicas
innecesarias, etc.), psicológico (insultos, amenazas, menosprecios,
aislamiento, etc.), sexual, económico o, en general, un trato deficiente o
vejatorio.
Según vamos haciéndonos mayores, nuestros cuerpos envejecen.
Progresivamente perdemos la autonomía y necesitamos más atención y cuidados, en
todos los órdenes. Dependiendo de las necesidades y de la situación personal,
los mayores son atendidos por sus familiares y otros
cuidadores o por profesionales, ya sea en el propio
hogar o en alguna
institución (consultas médicas, clubes de jubilados,
centros de día, residencias, centros asistidos, hospitales, centros
psicogeriátricos, etc.). Por tanto, entre las personas que cuidan de los
mayores (familiares, profesionales u otros cuidadores) encontraremos, desde los
comportamientos más excelentes hasta los casos más negligentes.
¿Cuáles son los tipos de maltrato o abuso a los
mayores?
Según la Asociación Médica de Washington, se pueden dar los
siguientes tipos de abusos en los mayores:
Abuso físico o sexual
Cardenales (bilaterales y en varias fases de
curación)
Dolor o prurito, cardenales o hemorragia en el área de los
genitales externos, vaginal o anal.
Abuso psicológico
Los ancianos reaccionan mostrando resignación, miedo,
depresión, confusión mental,
irritabilidad, ambivalencia e
insomnio.
Amenazas
Insultos
Persecuciones
Falta de seguridad y afecto
Órdenes crueles
Negativa por parte de la familia o por parte de los
cuidadores a que los ancianos viajen, reciban visitas de amigos u otros
familiares o vayan a la iglesia
Explotación
Mal uso de los ingresos o de otros recursos financieros (la
víctima es la mejor fuente de información, aunque en la mayoría de los casos
traspasa a otra persona la gestión de sus asuntos económicos y como resultado
puede haber confusión sobre este tema).
Abuso médico
Ocultar o no administrar fármacos o los tratamientos médicos
necesarios para una enfermedad, así como no proporcionar materiales médicos a
las personas que lo necesitan, como pueden ser dentaduras postizas, gafas o
audífonos.
Puede ser causa de:
Confusión
Desorientación
Alteraciones de la memoria
Agitación
Letargia
Auto-abandono
Desatención
Conducta de los ancianos o de otros que da como resultado la
privación de los cuidados necesarios para mantener la salud física y
mental.
Puede manifestarse por:
Desnutrición
Escasa higiene personal
Cualquiera de las indicaciones para el maltrato
médico
¿Con qué frecuencia se dan los malos tratos hacia
mayores?
Según las conclusiones del comité de expertos sobre
envejecimiento del congreso de Estados Unidos, se estima en un 10% el
porcentaje de mayores que son víctimas de malos tratos (en diferentes grados,
desde moderados a graves), aunque se sospecha que la cifra es aún mayor. En
este sentido, un estudio de la Universidad de Nuevo Méjico (EE.UU.) apunta que
“los mayores no reconocen los malos tratos en muchas ocasiones, ni se quejan de
los abusos y negligencias, por el temor a que les falte atención en el futuro
(aunque sea abusivo) y por miedo a represalias o a ser ingresados en una
institución”.
Los investigadores Oktay y Tompkins de la Universidad de
Maryland (EE.UU.), llegaron a la conclusión de que más de la mitad de los
mayores ingresados en instituciones había sido víctimas de abuso o negligencias
por parte del personal asistencial (profesionales que estaban adecuadamente
capacitados, aunque tenían quejas por los salarios tan bajos que
percibían).
Un reciente estudio, llevado a cabo en 2001 en Oregón (EE.UU.),
cifró en un 10% el porcentaje de personas mayores que sufren de malos tratos,
corroborando los datos aportados anteriormente.
En España, resultan de interés los datos que aporta el
gerontólogo Dr. Nicolás Peña, que calcula entre 2000 y 4000 las personas que
sufren de malos tratos en Cantabria. Peña señala que “al concepto erróneo de
someterse a lo que digan los hijos, se unen el miedo, la vergüenza, el
aislamiento social, la incapacidad y la edad, factores que juegan en contra del
anciano a la hora de detectar el problema”.
¿Cómo podemos identificar el maltrato a los mayores?
La Universidad de Illinois (EE.UU.) ha publicado una relación de
síntomas que identifican los abusos a personas mayores, y otra relación de
síntomas que describen al causante de malos tratos:
Síntomas que denotan que una persona mayor está siendo
maltratada
Lesiones tales como cortes, quemaduras, moretones, que no
tienen una explicación lógica y no sufría la persona habitualmente
Aspecto descuidado, desaseado
Llagas (al estar en la cama inmovilizada), úlceras
Aprisionamiento, ataduras o contenciones excesivas
Malnutrición o deshidratación que no tienen una causa
médica
Temor y actitud huidiza en el mayor
Depresión
Ansiedad
Continuas visitas a muchos médicos y hospitales
Explicaciones extrañas y contradictorias acerca de daños o
lesiones
Desamparos, desprotección
Indecisión, miedo a hablar abiertamente
Síntomas que describen al causante de malos tratos
Agresión verbal: amenazas e insultos a la persona
mayor
Interés claro únicamente por la situación económica de la
persona y no por su bienestar y salud
Problemas por el abuso de alcohol y/o drogas
Prohibición, no dejar hablar a la persona libremente y por sí
sola
Culpar al mayor de todo
Actitud de indiferencia y/o enojo hacia las personas
mayores
Aislar, mantener a la persona apartada de otros en la
sociedad
¿Qué podemos hacer?
Las personas afectadas van a necesitar alojamiento y servicios
médicos, psiquiátricos y sociales. En ocasiones, son procedentes actuaciones
jurídicas y de protección. En nuestro país se está promoviendo un movimiento
social preocupado por estos problemas lo que, sin duda, dará lugar a una
legislación nueva que se adapte a las realidades existentes.
Un aspecto fundamental es la educación en derechos humanos, en
este caso de los derechos de los mayores, a todos los niveles. Este tipo de
intervención habrá de acompañarse de la oportuna difusión en los medios de
comunicación.
Es preciso, asímismo, favorecer la información y comunicación
entre los ancianos, sus familiares y cuidadores y los profesionales sociales y
sanitarios, para detectar cuanto antes los casos, y tomar las medidas
oportunas.
Un aspecto importante que se debe tener en cuenta es el de
capacitar, formar y apoyar, constantemente, a los familiares y cuidadores de
los ancianos, por su propio bienestar y, por tanto, por el bienestar de las
personas mayores a las que cuidan. Los cuidadores necesitan descanso,
vacaciones y compartir la tarea. En ocasiones, les será muy útil recibir el
asesoramiento de profesionales, tanto para mejorar su capacitación asistencial,
como para superar la sobrecarga, el estrés y la rutina, que llevan a muchos
cuidadores a “quemarse”.
La Ley de Dependencia
Vea
aquí la información referente a la Ley
de Dependencia (ley 39/2006)
Dr. Eduardo de la Sota Guimón
, especialista en Psiquiatría.
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