Es uno de los problemas más frecuentes con los que se encuentra
el pediatra en su consulta diaria, sobre todo durante el verano por ser la
época de mayor calor.
La diarrea es un proceso que se caracteriza por el aumento del
número de deposiciones, asociado o no a disminución de su consistencia
(generalmente son más líquidas de lo normal). Además, puede producir fiebre y
muchas veces un gran malestar general.
Importancia de la diarrea en la infancia
La diarrea es la causa más frecuente de enfermedad y de muerte
en la infancia en todo el mundo. Se estima que causa aproximadamente más de 3
millones de muertes anuales de niños menores de 5 años, sobre todo en los
países subdesarrollados. De todas maneras, es más frecuente a edades más
tempranas, sobre todo en niños menores de tres años.
Es asimismo una de las causas más frecuentes de ingreso
hospitalario, sobre todo por deshidratación. La inmensa mayoría de los ingresos
hospitalarios por diarrea, y de las muertes, son debidos fundamentalmente al
tratamiento inapropiado, que ocasiona cuadros importantes de
deshidratación.
Con qué no debemos confundir la diarrea
Los recién nacidos y lactantes alimentados con leche materna
presentan generalmente unas deposiciones amarillentas o verdosas, de
consistencia bastante ligera (casi líquida) y de carácter explosivo. Este tipo
de deposiciones se suelen realizar después de cada toma de pecho y no deben
confundirse con la diarrea, ni por su frecuencia ni por su consistencia, ya que
son completamente normales.
Este fenómeno se denomina “falsa diarrea” y se diferencia de la
verdadera diarrea en que el niño mantiene buen apetito y gana peso de forma
adecuada. Es debido a un reflejo intestinal denominado “reflejo gastrocólico”
que suele disminuir de intensidad a medida que van incorporándose los alimentos
sólidos.
Causas más frecuentes de la diarrea
Las principales causas de diarrea en la infancia suelen ser
infecciosas. La diarrea aguda puede estar producida por diferentes agentes
infecciosos: tanto
virus, como
bacterias o
parásitos.
¿Por qué mecanismos se produce la diarrea?
Los gérmenes causantes de la diarrea pueden actuar:
lesionando directamente la mucosa de la pared del intestino
(esto depende de la capacidad invasiva del germen).
o bien mediante la producción de toxinas que ocasionan la
diarrea.
Según el mecanismo que utilice el agente agresor para provocar
la diarrea ésta se puede clasificar en 4 tipos diferentes:
Diarrea secretora
Los gérmenes hacen que la mucosa del intestino segregue
sustancias ricas en cloro y bicarbonato y se pierda una gran cantidad de agua
(es una diarrea fundamentalmente líquida).
Diarrea osmótica
Se producen dentro del intestino sustancias osmóticas, es
decir sustancias que por sí mismas arrastran gran cantidad de agua.
Diarrea invasiva
Es una diarrea con moco, sangre e incontinencia, todo ello
provocado (como hemos dicho antes) por la lesión directa del germen sobre la
mucosa del intestino, lo que provoca inflamación y ulceración de dicha
mucosa.
Diarrea por alteración de la motilidad normal del
intestino
Está provocada por el crecimiento anormal de determinados
gérmenes que habitan normalmente en el intestino.
Clínica de la diarrea según el germen que la provoca
La clínica acompañante de la diarrea aguda depende sobre todo
del germen que la origina y del mecanismo causante:
Los gérmenes invasivos (Campylobacter,
Salmonella, E. Coli y
Yersinia e.) suelen producir una importante alteración del
estado general, fiebre, dolor abdominal y diarrea abundante con
sangre.
Los gérmenes toxigénicos (cólera, etc.) producen diarrea acuosa
profusa y suele acompañarse de vómitos.
Las infecciones por rotavirus provocan fiebre y vómitos,
seguidos de diarrea acuosa y amarilla, heces ácidas (por la intolerancia a la
lactosa que ocasiona la propia diarrea) que irritan mucho el culito del
bebé.
Existen diarreas que son producidas por virus respiratorios
(adenovirus, cocsackie) que van acompañadas también de síntomas respiratorios.
Diagnóstico de la causa de la diarrea
Según lo visto con anterioridad, clínicamente podemos deducir si
el germen productor de la diarrea es un virus o una bacteria invasiva. Por
ejemplo,
fiebre alta y mal
estado general indican que se trata de un germen invasivo, mientras que
febrícula y síntomas respiratorios acompañantes indican que la causa puede ser
vírica.
También nos puede orientar para el diagnóstico el aspecto de las
heces (estudio macroscópico). Por ejemplo unas heces con moco, sangre o pus nos
indican que se trata de un germen invasivo, mientras que unas heces
amarillentas y que irritan mucho al bebé significa que la causa es
vírica.
De todas maneras la única forma de averiguar la causa real de la
diarrea es la realización de un cultivo de una muestra de heces del niño
(coprocultivo). Sin embargo, dado que el tratamiento de la diarrea no varia,
independientemente de la causa que la origine, no es imprescindible realizar el
coprocultivo, a no ser que el pediatra lo estime oportuno.
Valoración del estado de hidratación del niño
Lo más importante ante una diarrea es que el niño no se
deshidrate. La deshidratación es lo más grave, y nos debe preocupar de forma
inmediata.
Por esta razón el pediatra siempre ha de tener en cuanta lo
siguiente:
Peso: es importante tener una referencia del
peso del niño justo antes del inicio de la diarrea. Si esto no es posible
porque hace tiempo que el niño no acude a la consulta, se tomará el peso en ese
momento para poder observar si hay pérdida de peso en los días siguientes. Si
hubiera una pérdida de peso grande en poco tiempo, indicaría deshidratación y
el pediatra decidirá si es necesario enviar al niño a un centro
hospitalario.
Número y características de las deposiciones:
es un dato importante para saber la causa de la diarrea, y para
valorar la gravedad de la misma.
Turgencia de la piel: cuando un niño está
deshidratado su piel pierde turgencia y se muestra seca, llegando en grados
extremos a aparecer el signo del pliegue (la piel se queda con la forma de un
pliegue cuando la pellizcamos porque no vuelve a su posición inicial por falta
de elasticidad).
Fontanela: si es un lactante se tendrá en
cuanta si la fontanela tiene una tensión normal o si por el contrario está
hundida (signo de deshidratación).
Hidratación de las mucosas: se observarán los
labios, la mucosa de la boca, la presencia o no de saliva y si al llorar el
niño tiene lágrimas o no, o si presenta hundimiento de los ojos.
Afectación del estado general: si el niño
está decaído, obnubilado, etc. Presencia de otros síntomas acompañantes que
pueden contribuir a mayor deshidratación: vómitos, fiebre.
Tratamiento de la diarrea
El tratamiento de la diarrea en el niño incluye dos
fases:
Fase de rehidratación
Su objetivo es corregir la deshidratación.
Se realizará mediante la administración oral de una solución
de rehidratación que será pautada por el pediatra. Estas fórmulas contienen
glucosa y los electrolitos necesarios que se pierden en las heces. Suelen ser
bajas en sodio para no aportarlo en exceso, pero se debe consultar siempre pues
la composición varía de unas a otras.
Nunca utilizar para la rehidratación fórmulas caseras ni
refrescos desventados, ni bebidas para deportistas, pues no aportan los
nutrientes necesarios, y pueden aportar sal excesiva al niño que puede empeorar
la deshidratación inicial.
Normalmente la duración de la rehidratación depende del grado
de deshidratación, pero suele durar entre 4 y 6 horas (siempre supervisada por
el pediatra).
Se realizará en pequeñas tomas fraccionadas (con una
cucharilla).
Fase de realimentación precoz
Se tiene que iniciar la alimentación lo más pronto posible, en
cuanto el niño se haya rehidratado.
Si el niño está tomando leche materna ha de seguir con ella.
Si está tomando
leche artificial
deben diluirse inicialmente las tomas e ir aumentando progresivamente la
concentración de los biberones a medida que mejoran las deposiciones. Como
norma general no está indicada la utilización de una fórmula sin lactosa, a no
ser que lo recomiende el pediatra.
Los niños mayores deben seguir una dieta astringente durante
unos días: eliminar los alimentos grasos, los cereales (excepto el arroz), y
los productos con alto contenido en azúcares simples (zumos, refrescos o
infusiones azucaradas).
Contraindicaciones
Sustancias inhibidoras de la motilidad intestinal
(Loperamida...).
Sustancias que alteran la secreción intestinal
(Bismuto).
Sustancias que favorecen la adsorción de toxinas (pectinas,
carbón activado...).
Agentes que alteran la microflora intestinal
(lactobacilos).
Los antibióticos solo se utilizarán en excepcionales ocasiones:
determinados gérmenes, niños mal nutridos o inmunodeficientes con riesgo de
infección sanguínea. El uso indiscriminado de antibióticos en las diarreas
favorece el estado de portador, es decir, que puede seguri contagiando y con
episodiso de diarrea periódicos durante mucho tiempo.
Prevención de las diarreas
La diarrea aguda es una enfermedad fácil de prevenir si tomamos
las medidas higiénicas, educacionales y de salud pública adecuadas.
En primer lugar se debe favorecer la lactancia materna, por ser
mucho más higiénica y tener mayores ventajas de tipo inmunológico (mayor aporte
de defensas al niño).
En nuestros días las guarderías son los lugares donde existe
mayor riesgo de contagio de enfermedades infecciosas. Al haberun contacto muy
estrecho entre el personal y los niños, los gérmenes causantes de las diarreas
se pueden transmitir tanto directamente (de niño a niño) como indirectamente
por las manos del personal de la guardería. Por esta razón, hay que ser
especialmente cuidadosos con el lavado de manos, sobre todo al cambiar pañales
y antes de comer. También hay gérmenes, como el rotavirus y la G.
Lamblia, que pueden sobrevivir en superficies duras, por lo que hay
que limpiar las superficies ambientales, los juguetes y los objetos que los
niños tocan y se llevan a la boca.
Hay que aconsejar que todo niño que padezca diarrea no acuda a
clase hasta su curación.
Dra. Mª Cruz Llopis Garrido
, especialista en Pediatría.
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