La mama es una glándula constituida por el tejido mamario
propiamente dicho (que está formado por lóbulos) y unos tejidos de soporte
llamados conjuntivo y grasa. La leche es producida en los lóbulos del tejido
mamario y conducida por unos conductos hasta su salida por el
pezón.
El
cáncer de mama es un tumor maligno que se desarrolla
en este tejido mamario (aunque pueden existir tumores en los tejidos de
soporte, pero no son verdaderos cánceres de mama). Si el tumor está contenido
en el lóbulo y los conductos, se llama "in situ" o no invasivo. Si las células
tumorales salen fuera de los conductos y lóbulos, el tumor será
invasivo.
El tratamiento del cáncer, y concretamente el de de mama, en
España es modélico y su evolución es constante. En este artículo, que no
pretende ser exhaustivo acercas de las técnicas más recientes y sofisticadas,
explicamos los tratamientos más usuales.
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Podemos efectuar un tratamiento local, es decir, de la zona
donde se encuentra confinado el tumor; o un tratamiento sistémico, es decir, de
todo el organismo, intentando destruir cualquier célula que pueda haberse
escapado a otras zonas. El tratamiento local es quirúrgico y
radioterapéutico.
El tratamiento quirúrgico
Puede consistir en una extirpación del tumor junto con una
pequeña cantidad del tejido circundante de aspecto normal (conservando así la
práctica totalidad del pecho), o bien ser necesaria la extirpación completa del
pecho (mastectomía). Se practica una u otra intervención dependiendo de varios
factores, uno de los más frecuentes es el tamaño del tumor.
Si el nódulo es pequeño, se podrá extirpar sin necesidad de
tocar mucho tejido próximo, es lo que se conoce como tumorectomía o cirugía
conservadora. Las extirpación puede ir precedida, o no, de un tratamiento
quimioterapéutico, a juicio del oncólogo. Si el tamaño del tumor es grande, o
la mama es pequeña, puede no ser posible conservar el pecho, debido a que será
necesario extirpar gran cantidad del mismo. Por este motivo, se procederá a
quitarlo completamente mediante una mastectomía.
Una vez extirpado el tumor y el tejido que lo rodea, son
examinados ambos al
microscopio. Hay casos en los que este tejido
circundante es anormal, por lo que la paciente ha de ser reintervenida. Es lo
que se conoce como ampliación.
Los casos en los que suele ser necesaria una mastectomía
podemos resumirlos en los siguientes:
El tumor es demasiado grande para extirparlo por completo y
que el pecho quede con un aspecto estético razonablemente correcto.
Hay más de un tumor en el mismo pecho.
El tumor está localizado justo debajo del pezón.
La paciente ha sido intervenida anteriormente de una
tumorectomía o escisión amplia, y el tejido que rodea al cáncer es anormal.
Además de extirpar la mama o el tumor, suelen quitarse también
los ganglios de la axila del mismo lado del cuerpo, ya que esta zona suele ser
la primera en afectarse por la extensión del tumor más allá del pecho. El
número de ganglios que se extraen es muy diferente en cada paciente y cada
equipo quirúrgico. En la actualidad, con técnicas de marcaje radiactivo,
algunos grupos de cirujanos extraen solamente un ganglio que es el que se
estudia, llamado "ganglio centinela", que es el que predice el estado en que se
encuentran los demás, y evitará la extirpación de más ganglios si no está
afectado por el tumor.
En pacientes en las que hubo que realizar mastectomía es
posible la reconstrucción posterior del pecho, mediante cirugía plástica.
Algunos cirujanos lo intentan en el mismo acto quirúrgico, y otros esperan a
que la paciente finalice el resto de tratamientos, si es que va a
complementarse la cirugía con algún otro. Los resultados suelen ser
satisfactorios, y no hay pruebas de que la reconstrucción mamaria haga más
probable la reaparición del cáncer de mama. Tampoco hará más difícil la
detección de un cáncer en el caso de que se reproduzca.
La radioterapia
Los estudios indican que las pacientes tratadas con cirugía
conservadora deben recibir
radioterapia en la mama afectada después de la
intervención. Se suelen aplicar sesiones diarias (de lunes a viernes), durante
aproximadamente cinco semanas. Si la paciente sufrió la extirpación de la mama
(mastectomía), la radioterapia sólo suele aplicarse en los casos que se
consideren de riesgo de reaparición del tumor. El sentido de la radioterapia es
terminar con las células malignas que el cirujano no puede ver, y que hayan
quedado en la zona de la lesión primitiva tras la cirugía. Los efectos
secundarios que irán apareciendo sobre la mama son fundamentalmente
enrojecimiento de la piel, aspecto inflamado y pérdida de algunas capas de la
piel, sobre todo en las sesiones finales de tratamiento. Es importante que la
paciente siga las instrucciones de personal médico y de enfermería relativas al
cuidado de la piel de esa zona.
Los fármacos llamados
quimioterápicos actúan sobre las células tumorales que
hayan podido extenderse por el organismo. En algunas pacientes, esta
diseminación de células cancerosas puede no ser detectada con ningún método
diagnóstico. Los medicamentos pueden destruir estas células o impedir que
crezcan durante un periodo de tiempo más o menos largo. El tratamiento
quimioterápico puede aplicarse antes o después de una intervención quirúrgica o
de la radioterapia. En los casos en los que se aplica antes, su intención suele
ser la de disminuir el tamaño del tumor principal, para permitir un mejor
tratamiento quirúrgico o radioterápico. Además de los quimioterápicos, también
existen otros medicamentos contra las células tumorales: los preparados
hormonales. Estos preparados se basan en la propiedad que tienen algunos
tumores de crecer en presencia de hormonas, de forma que al administrar el
fármaco, el tumor detiene su crecimiento.
Hormonas
Un número importante de los cánceres de mama son sensibles o
dependientes de estrógenos. Esto significa que las células tumorales necesitan
los estrógenos (hormonas) para permanecer vivas y crecer. La retirada de los
estrógenos del cuerpo o su inhibición es un sistema eficaz para detener el
crecimiento de estos tumores. De todas formas, existen tumores que son
independientes de estas hormonas en los que el tratamiento hormonal no da
buenos resultados. También hay tumores sensibles a la otra hormona femenina
importante: la progesterona.
Tamoxifeno: el medicamento hormonal más frecuentemente
utilizado en España para los tumores sensibles a estrógenos es el Tamoxifeno.
Es un antiestrógeno (actúa contra los estrógenos). Algunos efectos secundarios
de su administración son ruborización (enrojecimiento de la cara), sequedad
vaginal y flujo vaginal. Pero el efecto más importante es el de que puede
aumentar ligeramente la incidencia de
cáncer de endometrio, aunque hemos de decir que este
riesgo es muy bajo, y no impide su amplia utilización. Muy pocas mujeres han
tenido que suspender tratamientos con tamoxifeno debido a sus efectos
secundarios.
Inhibidores de la aromatasa:Otro tipo de fármacos
hormonales son los llamados inhibidores de la aromatasa, una enzima importante
en la producción de los estrógenos en mujeres que han pasado la
menopausia. Los inhibidores bloquean la enzima y
evitan la producción de estrógenos. Algunos de estos fármacos son: letrozol,
anastrozol, exemestano. Sus efectos secundarios pueden ser enrojecimiento,
náuseas y falta de apetito. En ocasiones, las pacientes han tenido que
abandonar el tratamiento por una sensación de malestar constante.
Ovarios: en las mujeres que aún no han llegado a la
menopausia, la principal fuente de estrógenos son los ovarios. Así, para
detener la producción de estas hormonas se pueden emplear medicamentos
antihormonales, o incluso la extirpación quirúrgica de los ovarios. Tanto la
intervención quirúrgica como los fármacos producen como efecto inicial una
aparición de síntomas menopáusicos: malestar, sofocos, etc.
Quimioterápicos
Son fármacos que actúan contra la célula tumoral. En la
actualidad suele preferirse, por ser más eficaz, la administración de varios de
estos medicamentos conjuntamente, mejor que uno sólo. El problema que presentan
es que no son capaces de reconocer de forma exacta a las células tumorales, y
también destruyen parte de las células sanas, provocando así la aparición de
síntomas secundarios como la pérdida del cabello, de
la piel (descamación), de uñas, o de las células de la sangre, originando
anemias o disminución de las defensas del organismo (leucocitos).
La administración de la quimioterapia suele ser a través de un
goteo intravenoso, en ocasiones sin necesidad de hospitalizar al paciente
(hospital o tratamiento de día). Las sesiones o ciclos duran unas horas, y se
suelen administrar cada 21 días (3 semanas). Los efectos secundarios dependen
de cada fármaco administrado, pero por lo general suelen ser caída del cabello,
alteraciones sanguíneas, náuseas, vómitos y una sensación de
cansancio intensa. Hay casos en los que no aparece
ninguno de estos síntomas, y el paciente tolera la quimioterapia muy
bien.
Uno de los efectos secundarios que no se deben a los
quimioterápicos es el aumento de peso de algunos pacientes. Se debe a los
medicamentos que se administran junto o después de la quimioterapia,
generalmente, corticoides. La quimioterapia sí produce menopausia prematura, y
en mujeres jóvenes que aún tienen menstruación, ésta suele
desaparecer.
Tratamiento del cáncer de mama localmente avanzado
Algunos casos pueden tratarse de la misma forma que los cánceres
tempranos, al ser posible la intervención quirúrica. Sin embargo, la mayoría de
las pacientes suelen requerir previamente un tratamiento quimioterápico seguido
de aquélla, y/o radioterapia. Igualmente, el tratamiento inicial puede ser
radioterapia, y luego cirugía y/o quimioterapia. Este tratamiento inicial suele
ir encaminado a disminuir el tamaño del tumor, para facilitar posteriormente su
extirpación. La farmacoterapia puede consistir en tratamiento hormonal en los
casos de tumores con crecimiento lento y sensibles a hormonas, o en
quimioterapia en los casos de tumores no sensibles a hormonas, o de crecimiento
rápido.
Pronóstico de las pacientes con cáncer temprano
Existen varios factores relacionados con la supervivencia del
cáncer de mama:
Tamaño del tumor: cuanto más pequeño, mayor
probabilidad de supervivencia.
Extensión a los ganglios linfáticos: cuanto mayor sea
el número de ganglios de la axila afectados por tumor, peor pronóstico.
Igualmente, si existen ganglios más alejados de la axila o en la axila
contraria o en otras zonas del cuerpo, también el pronóstico es
peor.
Tipo microscópico del tumor: los hay más y menos
agresivos.
Grado histológico: los de mejor pronóstico son los de
grado I y los de peor pronóstico, los de grado III.
Si existen células cancerosas en vasos linfáticos o sanguíneos,
indica peor pronóstico.
Si el tumor es de crecimiento rápido, peor
pronóstico.
La existencia de sensibilidad a hormonas parece dar mejor
pronóstico.
Pronóstico de las pacientes con cáncer localmente
avanzado
Estas pacientes presentan un pronóstico peor que las que tienen
cáncer temprano. La reaparición local (en la misma zona de inicio) de la
enfermedad después del tratamiento, es un problema incluso en pacientes que
fueron sometidas a tratamiento farmacológico, cirugía o radioterapia. El
pronóstico mejora en las pacientes que presentan una buena respuesta al
tratamiento inicial. En algunos casos, tras recibir quimioterapia, el
tratamiento resulta tan eficaz que, cuando se practica la cirugía, no es
posible identificar células cancerosas en el pecho o en los ganglios
linfáticos.
Pronóstico del cáncer metastásico
La metástasis consiste en la extensión del tumor a otras zonas
del organismo, fuera ya de su lugar de origen. El pronóstico es muy malo en
estas pacientes, aunque dependiendo de la zona afectada, la prolongación de la
supervivencia es muy variable, y puede ser de años con tratamientos
paliativos.
Dr. José Luis Monroy Antón
, especialista en Oncología Radioterápica.
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