Revisado por Dr. Juan Álvarez Orejón, médico especialista en Microbiología y Parasitología y en
Bioquímica Clínica
¿Qué es el SARM?
El Staphylococcus aureus es una
bacteria que debe su nombre a su tendencia a agruparse
formando racimos (en griego, Staphylé quiere decir racimo), a su forma esférica
(denominamos "cocos" a las bacterias de forma esférica) y al color amarillo
dorado que, a veces, tienen sus colonias cuando se le cultiva. SARM son las
iniciales de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina.
El Staphylococcus aureus tiene como principal reservorio en la
naturaleza al ser humano. Se encuentra frecuentemente colonizando diversos
lugares de la superficie externa de nuestro organismo; principalmente la piel y
la mucosa de las fosas nasales, pero también puede hallarse en los cabellos,
las uñas, etc.
La mayoría de las personas que lo tienen son portadores sanos de
este microorganismo, y la difusión de esta bacteria de una persona a otra puede
hacerse por diferentes mecanismos, como el contacto directo (frecuentemente a
través de las manos) o por objetos contaminados (ropas, por
ejemplo).
En otras ocasiones, el estafilococo puede penetrar en nuestro
organismo y ocasionar infecciones. Esto se ve favorecido por ciertas
alteraciones de los mecanismos de defensa de la persona y por interrupciones en
la continuidad de la piel (como sucede por ejemplo, cuando hay heridas o cuando
se insertan catéteres).
A partir de la década de los cuarenta, el tratamiento de las
infecciones producidas por el Staphylococcus aureus se hizo con penicilina G.
Pero desde entonces se han hecho cada vez más frecuentes unas cepas (variedades
de la bacteria) que son resistentes a la penicilina, ya que son capaces de
producir una enzima (betalactamasa) que la degrada, haciéndola inactiva. En la
actualidad, los Staphylococcus aureus resistentes a la penicilina predominan en
casi todo el mundo, y por ello, este medicamento ya casi no se usa para tratar
sus infecciones.
Poco después de comenzarse a utilizar la penicilina se
introdujeron otros antibióticos similares a ella, pero que eran capaces de
resistir la acción de las betalactamasas del estafilococo, y que por tanto eran
eficaces en el tratamiento de las infecciones producidas por Staphylococcus
aureus resistentes a la penicilina. Uno de ellos es la meticilina.
Pero desafortunadamente, han aparecido cepas también resistentes
a la meticilina; y éstas son las que conocemos como SARM. Estas cepas, además
de a la penicilina y a la meticilina, suelen ser resistentes a muchos otros
antibióticos. Para el tratamiento de sus infecciones se dispone aún de algunos
antibióticos efectivos (no muchos), pero suelen tener que administrarse por vía
intravenosa y no suelen ser tan inocuos como la penicilina.
Las infecciones por SARM suceden más frecuentemente en pacientes
ingresados en hospitales, pero también pueden ocurrir en personas no
hospitalizadas. Del mismo modo que sucede con el Staphylococcus aureus
ordinario, algunas personas pueden ser portadoras del SARM sin que padezcan
infecciones por ello.
Las personas con mayor riesgo de infección son aquellas con
heridas,
quemaduras, catéteres, erosiones en la piel o ciertas
alteraciones en el sistema inmune.
Cuando el SARM pasa desde un lugar inicial de colonización en
una persona (las fosas nasales, por ejemplo) a un lugar donde provoca una
infección (una herida en la cara, por ejemplo), hablamos de "infección
endógena".
Pero una persona colonizada con el SARM puede pasarlo a otra
persona. En el caso de un hospital, se puede pasar de un paciente a otro, bien
por contacto directo entre ellos o a través de materiales contaminados (ropas,
utensilios, etc.). El personal médico colonizado también puede ser una fuente
de transmisión de la bacteria. El paciente que resulta así colonizado puede
quedar como portador sano o bien sufrir una infección, y asimismo puede a su
vez transmitirlo a otros pacientes. Algunas cepas tienen un particular éxito en
este proceso de diseminación, e incluso pasan de unos hospitales a
otros.
Las clases de infecciones que puede provocar el SARM son las
mismas que cualquier otro Staphylococcus aureus. Se trata de infecciones con
gran tendencia a la supuración (producción de pus). Algunas de ellas
son:
Infecciones en la piel: foliculitis, forúnculo, hidrosadenitis,
impétigo, heridas infectadas, etc.
Celulitis (infección del tejido celular subcutáneo)
Desde estos lugares de infección; ésta puede diseminarse a otras
partes del organismo, produciéndose así una infección secundaria. Las
infecciones secundarias pueden ser:
La diseminación del SARM constituye un importante problema en
los hospitales. Para minimizar el riesgo de diseminación entre los pacientes,
se deben tomar ciertas medidas:
El personal del hospital debe lavarse las manos cuidadosamente
con jabón antibacteriano. Se secarán con toallas desechables.
Los pacientes portadores del SARM serán aislados del resto,
ubicándolos en habitaciones separadas, a las que se restringirá el acceso,
limitándolo al personal esencial.
El personal del hospital usará guantes y batas desechables
cuando haya de atender a un paciente con SARM. Al abandonar la habitación se
los quitará (depositándolas en un lugar para desechos) y se lavará bien las
manos.
Se limitará la entrada de visitas. Los visitantes usarán
también bata y guantes desechables y se lavarán las manos.
Las áreas en las que haya pacientes con SARM serán
cuidadosamente limpiadas usando desinfectantes. Se ha de tener en cuenta que el
estafilococo puede sobrevivir en el suelo, baños, ropas, etc.
¿Cómo se diagnostica la infección o colonización por
SARM?
Para diagnosticar una infección por SARM se toman muestras del
paciente, del lugar en el que está la infección (por ejemplo, el pus de un
absceso, orina, sangre, líquido de una articulación, etc.). Las muestras se
envían al
laboratorio de microbiología, donde serán cultivadas.
Si se logra el crecimiento de una bacteria, se procederá a su identificación.
De este modo podemos diagnosticar una infección por Staphylococcus aureus. Para
saber si la bacteria es resistente a la meticilina se realizan pruebas
adicionales en el laboratorio.
La colonización por SARM se detecta de un modo similar. Las
muestras que se suelen utilizar son torundas que se introducen en las fosas
nasales o que se frotan en la piel (de periné y axilas generalmente) de la
persona que queremos estudiar.
Tratamiento del SARM
Tratamiento de las personas colonizadas con SARM
El tratamiento pretende eliminar el SARM de esa persona. Lo
más frecuente es que se siga un tratamiento por vía tópica con un antibiótico
llamado mupirocina, complementado con el lavado con desinfectantes de la piel y
el pelo. El antibiótico suele administrarse durante varios días, en una pomada
que se aplica en las fosas nasales y en otros lugares de la piel. Al igual que
a la meticilina, existen estafilococos resistentes a la mupirocina.
La erradicación del SARM reduce el riesgo de infección en esa
misma persona y evita su transmisión a otros.
Tratamiento de los pacientes con infección por SARM
El tratamiento de las infecciones por estafilococos requiere a
veces medidas locales, tales como la limpieza de heridas infectadas o la
evacuación del pus allá donde lo haya.
Además muy frecuentemente se precisará un tratamiento con
antibióticos. Si el estafilococo es sensible a la meticilina, se suele usar
cloxacilina (que es similar a la meticilina y también resiste la acción de las
betalactamasas). Las personas alérgicas a la penicilina tampoco pueden recibir
cloxacilina, por ello se les deben administrar otros antibióticos como el
cotrimoxazol, quinolonas o eritromicina.
Si se trata de un SARM, la cloxacilina no será útil, ni en
general los otros antibióticos mencionados, por ello en estos casos se recurre
a la vancomicina o la teicoplanina. Ambos se usan casi exclusivamente en
hospitales. La teicoplanina se administra por vía intramuscular o intravenosa,
y la vancomicina solo por vía intravenosa, con infusión lenta. Pueden ocasionar
efectos secundarios; por ejemplo, la vancomicina puede provocar efectos en el
oído, el riñón o enrojecimiento de la piel.
Si hay algún motivo (por la toxicidad,
alergia, etc.) por el que no se pueda usar vancomicina
o teicoplanina, las alternativas no suelen ser tan efectivas. En estos casos se
suelen administrar antibióticos asociados, como la rifampicina, fosfomicina o
el ácido fusídico.
Hace unos pocos años, se han encontrado Staphylococcus aureus
también resistentes a la vancomicina. Por el momento son muy raros, pero existe
el temor de que se extiendan en el futuro, ya que su tratamiento sería muy
difícil. Actualmente se encuentran en fase de investigación diversos
antibióticos efectivos frente al SARM.
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