Revisado por Dr. Juan Álvarez Orejón, especialista en Microbiología y Parasitología y en Bioquímica
Clínica
¿Qué son los virus?
Los virus son agentes infecciosos de tamaño muy pequeño. Debido
a esto, no basta el microscopio óptico para verlos, sino que se necesita un
microscopio electrónico. Además, a diferencia de las bacterias, pueden
atravesar filtros de un diámetro de poros muy pequeño.
Los virus son capaces de hacer copias de sí mismos (de
"replicarse") en las células vivas del huésped al que infectan, y de este modo
pueden provocar una enfermedad. Las células del huésped pueden ser las de un
animal, un vegetal, una bacteria, etc.
Artículos relacionados
En nuestra sección 'Enfermedades
infecciosas' encontrará descripción detallada de las más comune, con sus
síntomas, su tratamiento y su pronóstico.
Pero estas características no son exclusivas de los virus, sino
que lo son también de algunas bacterias intracelulares (que viven en el
interior de otras células) muy pequeñas. Lo que realmente caracteriza a un
virus es su composición, su estructura y su forma de replicarse.
Al virus (o partícula viral) completo lo llamamos virión, y se
compone de:
Material genético en su interior (núcleo), en forma de ADN
(ácido desoxirribonucleico) o de ARN (ácido ribonucleico), el cual contiene la
información necesaria para la producción de otros componentes del virus
(proteínas), para su "replicación", etc.
Una cubierta de proteínas que rodea al núcleo y que se llama
cápside.
Algunos virus tienen además otros componentes, principalmente
una envoltura formada por lípidos e hidratos de carbono.
Los virus tienen tamaños y formas variadas (esféricos,
cilíndricos, alargados, etc.).
¿Al día en las vacunas?
¿Sigue usted el calendario recomendado por la OMS de
vacunación infantil? Véalo
aquí.
Algunos son capaces de penetrar en el interior de las células de
nuestro organismo; cada virus tiene preferencia por un tipo determinado de
células, de este modo producen diferentes enfermedades.
Las células del aparato respiratorio o las de las mucosas (la de
la faringe, la conjuntiva del ojo, la mucosa genital, etc.) suelen estar más
expuestas al ataque de los virus, debido a que no están protegidas por la
piel.
¿Qué son las bacterias?
Las bacterias son organismos unicelulares (formados por una sola
célula). Como máximo miden unas milésimas de milímetro, por lo que son
demasiado pequeñas para poder verse a simple vista, pero sí se pueden ver con
un
microscopio óptico.
Son capaces de dividirse por sí mismas. En realidad, son los
organismos más pequeños y sencillos capaces de hacerlo.
Su estructura es más simple que la de las células de los
organismos superiores. A diferencia de estas células, las bacterias no tienen
un núcleo organizado y separado por una membrana, por lo que se les llama
procariotas.
La forma de las bacterias es variada, unas son esféricas y se
llaman cocos; otras alargadas, son los bacilos. Las que tienen forma de
sacacorchos se llaman espirilos, etc.
Las bacterias se encuentran en nuestro planeta en prácticamente
todos los lugares, incluso en los que tienen condiciones extremas de humedad,
presión o temperatura.
En nuestro organismo viven muchas clases de bacterias. La
mayoría no nos produce ningún daño, y algunas son incluso beneficiosas, por
ejemplo porque producen
vitaminas que nos son necesarias. Pero otras pueden
provocar enfermedades e incluso parecen "diseñadas" para invadir nuestro
organismo.
Vacunación anual
contra la gripe común. Lea
aquí acerca de la conveniencia, quiénes deberían
vacunarse y dónde pueden hacerlo.
¿Cómo se disemina una infección producida por virus o
bacterias?
Al hablar de infección solemos referirnos a la presencia de un
modo prolongado de un microorganismo dentro del cuerpo, y a su multiplicación.
La enfermedad se da cuando debido a la infección se producen
manifestaciones.
En general, los modos en los que una persona adquiere una
infección por virus o por bacterias son similares. Veamos los más importantes,
con algunos ejemplos:
La infección se puede contraer por el aire (transmisión aérea),
cuando inhalamos microgotitas en suspensión que contienen microorganismos. Por
ejemplo, algunas personas con
tuberculosis, o las personas con
gripe producen estas microgotitas al toser. Otro
ejemplo es la bacteria Legionella, que puede estar en
lugares húmedos, y si en ellos se generan aerosoles, éstos pueden contenerla.
Por el contacto directo de una persona con otra, bien de las
manos, o de las mucosas (como en el caso de las
enfermedades de transmisión sexual).
Por el contacto con objetos contaminados con la piel (más
raro), o con las mucosas.
Por la ingestión de alimentos contaminados
(Salmonella).
Inoculación por medio de jeringas o en transfusiones (Sida por ejemplo).
Heridas,
quemaduras (en general, cuando se produce una rotura
de la continuidad de la piel) que pueden infectarse.
Transmisión por "vectores" (seres vivos que transportan el
microorganismo, y lo transmiten); por ejemplo, el virus de la
fiebre amarilla que es transmitido por un mosquito.
El uso de antibióticos puede alterar el equilibrio de los
microorganismos que viven en nuestro cuerpo, y como consecuencia de ello se
puede producir una enfermedad; los antibióticos pueden eliminar a las bacterias
que forman la flora normal y nos protegen de las que provocan enfermedades, por
ello el uso de los antibióticos debe ser indicado siempre por su médico.
Por ello, se utilizan modos de prevención de las enfermedades
infecciosas que tienen en cuenta estos mecanismos de transmisión, como por
ejemplo el lavado de manos, el uso de guantes o mascarillas, el lavado y
correcto cocinado de los alimentos, pasteurización de la leche, cloración del
agua, control de los vectores (mosquitos, etc.).
Se debe recordar que los alimentos pueden contener
microorganismos capaces de producir una enfermedad y aun así no oler mal ni
tener mal sabor.
Algunos microorganismos son destruidos al cocinar la comida,
pero estos microorganismos a veces producen substancias tóxicas (toxinas), que no siempre resultan destruidas, y que
pueden ocasionar vómitos o diarreas, e incluso enfermedades más
graves.
¿Cómo trata el médico una infección bacteriana?
El tratamiento específico de las infecciones producidas por las
bacterias es generalmente la utilización de antibióticos. Para cada bacteria
existen antibióticos más adecuados que otros.
Para identificar cuál o cuáles son las bacterias que están
causando una infección, el médico suele tomar muestras que luego serán
estudiadas en el
laboratorio de microbiología.
El tratamiento debe ser prescrito por un médico, y el paciente
ha de seguirlo según sus indicaciones. Una de las consecuencias del mal uso de
los antibióticos es la aparición de bacterias resistentes a los mismos, con la
consiguiente ineficacia del antibiótico en el futuro.
Además se hará un tratamiento de los síntomas que se produzcan
en cada caso.
Existen
vacunas para la prevención de numerosas enfermedades
bacterianas. A veces los antibióticos se administran, no para tratar una
infección que ya existe, sino para evitar que esta se produzca.
¿Cómo puede el médico tratar una infección por virus?
Para algunos virus existen medicamentos que tienen una actividad
específica frente a ellos, son los llamados "fármacos antivirales". Pero para
muchos virus no existe un tratamiento específico, o el que hay no es muy
efectivo. No obstante, el número y tipos de antivirales está aumentando
progresivamente.
En algunos casos se utilizan sueros que contienen anticuerpos
contra el virus, y que se obtienen, por ejemplo, de la sangre de personas
convalecientes de la enfermedad que ese virus produce, pero la mayoría de las
infecciones virales son superadas gracias a la actividad del propio sistema
inmune del enfermo.
En muchos casos se realiza también un tratamiento de los
síntomas de la enfermedad. Por ejemplo, en el caso de la
gripe se suele recomendar:
Beber agua abundante.
Reposo y permanecer en casa para evitar contagiar a otras
personas.
Medicamentos analgésicos (para aliviar el dolor) y antitérmicos
(para bajar la fiebre).
Existen vacunas para la prevención de numerosas enfermedades
virales (hepatitis A y B, polio, entre otras).
Dr. Flemming Andersen
, especialista en Dermatología, Dr. Dan Rutherford
, médico general.
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