Revisado por Dra. Belén Carsi Lluch, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatológica
¿Qué es la radioterapia?
La radioterapia consiste en dirigir rayos de alta frecuencia a
una zona cuyo tamaño y volumen se determinan por adelantado. La radioterapia
es, por tanto, un tratamiento local.
En la radioterapia los rayos lesionan deliberadamente los
tejidos que se pretende eliminar, generalmente tumores malignos.
Cuando se efectúa un
escáner o una
radiografía también se usan rayos, pero éstos son de
una energía muy débil (para no dañar los tejidos) comparados con los que se
usan en la radioterapia. En la radioterapia, estos rayos tienen una energía
mucho mayor y lesiona deliberadamente los tejidos que se pretende eliminar,
generalmente tumores malignos. Estos rayos son emitidos por unas máquinas
especialmente diseñadas para este fin.
Los rayos están compuestos por fotones o partículas. Los tipos
de rayos y sus propiedades varían según los distintos tipos de partículas
usadas para la radioterapia. Algunos rayos actúan a distancias muy cortas (unos
pocos milímetros) y otros a distancias más largas (unos pocos centímetros).
Esto hace posible a los médicos adaptar el tratamiento dependiendo del volumen
que se debe tratar y de la profundidad a la que está el tumor, preservando a la
vez los tejidos sanos que lo rodean.
Los diferentes tipos de rayos utilizados por los
radioterapeutas, agrupados bajo el nombre de radiaciones ionizantes, son
principalmente:
Los rayos X
Los rayos gamma
Con menos frecuencia, los protones y los neutrones.
¿Para qué sirve la radioterapia?
Todos los órganos de nuestro cuerpo están formados por millones
de células. Para mantener la correcta función de nuestros órganos, las células
deben renovarse de forma regular. En condiciones normales esta renovación está
controlada de forma muy estrecha. Pero si ciertas células escapan a este
control y empiezan a multiplicarse sin freno, se forma un cáncer.
La radioterapia hace entonces posible la destrucción selectiva
de las células cancerosas, mediante la ruptura de sus cromosomas
principalmente. En los tumores que se conocen como radiosensibles, las células
cancerosas tienen una sensibilidad mayor a la radiación (mayor vulnerabilidad a
la misma) que las células normales que las rodean. Lo cual hace posible matar a
las células cancerosas sin dañar las células sanas que rodean al
tumor.
¿Cuáles son los diferentes tipos de radioterapia?
Se distinguen:
La radioterapia externa: los rayos son emitidos por una fuente
que está en el exterior de la persona.
La radioterapia interna: los rayos son emitidos por una fuente
radioactiva introducida en el interior del cuerpo. Este tipo de radioterapia se
denomina braquiterapia.
¿Cuándo se utiliza la radioterapia?
La radioterapia se usa en muchos cánceres. Generalmente en
etapas tempranas, cuando el cáncer está localizado, y se administra como
complemento a la cirugía y a veces, a la quimioterapia. En este caso, se habla
de la
radioterapia con un fin curativo.
En los estadios más avanzados del cáncer, la radioterapia es
paliativa. Ya no existe la posibilidad de erradicar por completo el cáncer,
pero sí de suavizar los dolores inducidos por el tumor o sus
metástasis.
Como regla general, la radioterapia actúa de forma más rápida
que la quimioterapia en los tumores radiosensibles, incluso cuando éstos son
quimiosensibles (vulnerables a fármacos anticancerosos).
Con la radioterapia uno puede:
Curar algunos cánceres.
Aliviar determinados síntomas causados por el tumor o sus
metástasis y por tanto, mejorar la calidad de vida de la persona.
Mejorar los resultados de otros tratamientos utilizados (ya sea
quimioterapia o cirugía).
¿Cómo se planifica un tratamiento con radioterapia?
El paciente es remitido a un especialista en oncología
radioterápica, que será el encargado de su tratamiento. Durante el tratamiento,
el especialista obtendrá radiografías y un escáner (o incluso una
resonancia magnética) para delimitar el volumen del
cuerpo que se debe irradiar. A veces, para preservar los tejidos y órganos que
bordean el volumen que requiere radiación se fabrican unos delantales
protectores especiales que protegen las partes sanas, a modo de
pantalla.
Antes de empezar el tratamiento con los rayos, se programa una
sesión para la simulación. Durante esta sesión, los rayos ionizantes se
reemplazan por rayos de luz. La piel se tatúa con pequeñas marcas azules para
poder localizarlas en cada sesión con rayos. De este modo, el radioterapeuta
está seguro de que siempre va a irradiar el mismo volumen, sesión tras
sesión.
La precisión que se obtiene en la aplicación de la radio es
extrema, de esta manera.
¿Cuál es la duración del tratamiento?
Cuando el tratamiento se hace con fines curativos, la duración
de las sesiones es de aproximadamente seis semanas.
Cuando el tratamiento es paliativo, la duración del mismo es, a
veces, más corta (dos o tres semanas).
¿Cuáles son los efectos indeseables del tratamiento?
Los efectos adversos del tratamiento dependen del tipo de
tumor, su localización y los órganos que lo bordean en el campo de radiación.
También dependen del tipo de radiación, de las cantidades recibidas en cada
sesión y del número total de sesiones.
La radioterapia puede dar lugar a
quemaduras en la piel, semejantes a las del sol, que
desaparecen al terminar el tratamiento. La piel, a veces, engorda en las zonas
que fueron irradiadas.
Cuando la radiación se hace en la zona de la médula ósea, que
está en el interior de los huesos, ésta puede dañarse. Es en la médula ósea
donde se fabrican las células que componen la sangre. A veces, se puede
observar una reducción en el número de células sanguíneas, cuando la radiación
se relaciona con este área.
¿Cómo se tratan los efectos secundarios?
Su médico le recetará pomadas para tratar las quemaduras de la
piel, si es necesario.
Cuando se observa una reducción en las células sanguíneas, la
recuperación del normal recuento celular requiere a veces inyecciones o
espaciar más las sesiones de radioterapia.
¿Qué puede hacer uno mismo?
Hay ciertos detalles que uno mismo puede hacer y que ayudarán al
éxito del tratamiento:
Comer y descansar: durante el tratamiento con radioterapia, el
cuerpo utiliza más energía de lo habitual, y es posible sentirse cansado. Comer
evitando adelgazar y dormir suficientemente durante la noche ayudarán a aliviar
el cansancio.
Hay que ser extremadamente cuidadoso con la piel en el área de
tratamiento. Evitar usar ropa ajustada, así como jabones, desodorantes,
perfumes o cosméticos sin consultar con el médico. Éste probablemente
recomendará una loción hidratante que deberá aplicarse con frecuencia. Se debe
proteger el área de tratamiento de los
rayos del sol. No frotar ni aplicar bolsas de frío o
calor en el área tratada.
Consultar cualquier nuevo medicamento que vaya a tomar con el
médico, pues hay determinados fármacos que pueden aumentar la sensibilidad de
la piel a la radiación.
¿Cuál es el seguimiento después de la radioterapia?
Unas semanas después de la terapia, el médico pedirá una
radiografía o un escáner de la zona irradiada para evaluar la respuesta a la
misma. El médico que indicó el tratamiento de radioterapia programará visitas
periódicas, conforme sea necesario. El cuidado posterior, además de verificar
los resultados del tratamiento, también puede incluir tratamientos adicionales
para el cáncer, rehabilitación y asesoramiento.
Dra. Catherine Chodkiewicz
, especialista en Oncología.
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