Una torcedura provoca dolor, hinchazón y una coloración azulada
de la piel. Esto es consecuencia de la rotura de pequeños vasos sanguíneos de
la zona que hace que los tejidos vecinos se rellenen de sangre. Lo mismo ocurre
con una moradura (equimosis): los pequeños vasos sanguíneos de la piel se
rompen, la sangre ocupa el tejido subcutáneo y se produce un cambio de
coloración de la piel debido a la metabolización de la hemoglobina (un
componente de la sangre).
¿Qué se puede hace al sufrir una torcedura?
La torcedura producirá dolor. La zona lesionada debe mantenerse
en reposo, o bien el sangrado de los tejidos continuará con mayor intensidad.
El reposo es muy importante para asegurar que la curación se realice con la
mayor brevedad posible. Deberá realizarse durante un mínimo de 2 días ya que el
sangrado puede continuar hasta 24 horas después de la lesión.
La zona lesionada deberá mantenerse elevada, por encima del
nivel del corazón. Si ésta se encuentra por debajo de dicho nivel, el retorno
venoso es más dificultoso, y se produce una retención de líquidos en la zona,
lo cual retrasa la curación y aumenta el dolor. Es importante que la zona
lesionada esté siempre en la misma posición durante el periodo de reposo. Por
ejemplo, si sufre una lesión en un brazo, el llevarlo con un cabestrillo
permite que descanse en la misma postura, y a la vez estar por encima del nivel
del corazón. Si sufre una torcedura de tobillo, guarde reposo o bien sentado
con el pie descansado sobre una silla o mesa, o bien acostado con varias
almohadas debajo del pie.
¿Cómo detener el sangrado interno?
Se puede limitar el sangrado, y con ello limitar la inflamación,
de las siguientes maneras:
Poner cubitos de hielo en un bolsa y colocarla sobre la zona
lesionada.
En una emergencia se puede usar una bolsa verduras congelada,
por ejemplo guisantes que se adaptan a la forma de la zona que tienen que
enfriar.
Utilizar bolsas específicamente diseñadas para tal efecto, que
contienen un gel especial, que se enfría en el congelador.
Como vemos la medida fundamental es aplicar frío local en la
zona lesionada, pero es fundamental colocar un paño entre la bolsa de hielo y
la piel, para evitar lesiones por congelación de la piel.
Si la piel adopta un aspecto duro o blanco, deberá dejar de
aplicar frío y si no recupera su color habitual después de unos minutos deberá
contactar con su médico. Una buena forma de aplicar el hielo es hacerlo durante
15 minutos y descansar 15 minutos, y así sucesivamente.
La sensación que produce el frío puede ser diferente en cada
paciente, desde sentir frío, sentir dolor, sentir calor, incluso se puede
sentir que la zona se "queda dormida" (hormigueos).
Deberá tener precaución en el caso de que sea
diabético, y para evitar tener problemas circulatorios
deberá consultar con su médico antes de aplicar frío local.
Además del frío local, otra de las medidas fundamentales es la
inmovilización de la zona lesionada. Ello se puede realizar con una venda
elástica que, además de inmovilizar, ejerce una compresión sobre la zona
lesionada, ayudando a disminuir la inflamación. Una vez que ha desparecido la
inflamación, se pueden utilizar vendas adhesivas. Dicho vendaje siempre hay que
vigilarlo: si la zona cercana al vendaje presenta una coloración azulada o
blanquecina y está fría, deberá retirar el vendaje inmediatamente y consultar
con su médico.
¿Cuándo acudir al médico?
Cuando la torcedura se acompañe de un dolor y una inflamación
muy importante.
Si la articulación lesionada es inestable y no tolera la carga
del peso del cuerpo.
Si el dolor persiste, sin ninguna mejoría después de dos días.
Si no se observa ninguna mejoría después de aplicar durante
cuatro días las medidas anteriormente comentadas.
¿Cómo prevenir las torceduras?
Estudie cual es la posible causa de la torcedura, analizando su
actividad:
¿Ha corrido demasiado deprisa?
¿Ha hecho deporte sin calentamiento ni estiramientos previos?
¿Está utilizando un calzado que no es el adecuado para la
actividad deportiva que realiza?
¿Está corriendo sobre superficies duras o irregulares?
¿Tiene alguna lesión o debilidad en alguna otra zona de su
cuerpo, como por ejemplo la
rodilla, que le obliga a sobrecargar otras zonas para
compensar?
Cuando el dolor y la inflamación hayan desaparecido deberá
comenzar a ejercitar la zona afectada, pero de manera muy suave y progresiva.
Es importante, después de uno o dos días de reposo, comenzar a mover la
articulación para reducir la cicatrización de la zona lesionada, que puede
provocar cierta rigidez articular.
Con cualquier actividad deberá realizar un calentamiento
adecuado, lento y progresivo, junto con ejercicios de estiramiento, antes de
comenzar. Si la zona lesionada se lo permite, deberá intentar mantenerse activo
y en forma.
¿Cómo tratar una moradura?
Las moraduras (cambio de coloración de la piel) y hematomas
(derrames de sangre bien delimitada, en este caso subcutáneos), se pueden
tratar con las medidas anteriormente comentadas, fundamentalmente frío
local.
Si la moradura es de un tamaño importante, o bien aparecen
moraduras y hematomas sin un traumatismo previo evidente, consulte con su
médico para descartar la existencia de problemas de coagulación sanguínea.
Dr. Hans Gad Johansen
, especialista en Cirugía Ortopédica, Dr. Ejnar Kuur
, especialista en Cirugía Ortopédica.
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