El crecimiento del niño depende de su alimentación
Todos los niños necesitan cariño, caricias, cuidado, descanso y
buena alimentación para sentirse a gusto y felices. No hay dos niños iguales y
sus necesidades no son las mismas. Cada uno es una persona diferente, y cuando
un nuevo ser humano viene al mundo, debemos esforzarnos en conocer a esta nueva
persona. Al principio puede ser difícil interpretar los mensajes que el recién
nacido nos trasmite, pero, poco a poco irá siendo más fácil. A menudo, esos
mensajes tienen que ver con sensaciones de hambre y sed, pero el niño también
puede querer algo completamente diferente. Es importante tener en cuenta que
ningún niño se comporta exactamente igual que lo que nos dicen los libros. Cada
niño es diferente.
No hay que dar nunca a los niños excitantes como té o café y,
naturalmente, jamás deben tomar alcohol.
¿Cuándo debe empezar el niño a tomar alimentos
sólidos?
Durante los cuatro primero meses de vida, los lactantes sólo
necesitan tomar
leche materna o
leches adaptadas. Otros alimentos distintos de la
leche son innecesarios y pueden ser peligrosos a esta edad.
Si una madre sospecha que su hijo con lactancia materna no esta
tomando suficiente leche, debe acudir a su médico para que compruebe si su
crecimiento es normal. Si no esta creciendo
adecuadamente puede necesitar ser alimentado más a menudo. Las madres lactantes
deben utilizar ambos pechos para estimular la producción de leche. La madre
puede creer que su hijo llora porque tiene hambre o sed, pero los niños lloran
también por otras razones aparte de estos motivos. Antes de dar al niño
cualquier suplemento alimenticio debe consultar a su médico.
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Hasta los cinco meses no debe emplearse la cuchara para
alimentar a los lactantes. Antes de esa edad sólo son capaces de succionar, no
pueden mover los labios y la lengua al mismo tiempo.
La alimentación del niño entre los cuatro y los seis
meses
Entre los cuatro y los seis meses, el lactante puede empezar a
tomar pequeñas cantidades de sólidos como complemento de la leche materna o las
fórmulas adaptadas.
Los alimentos apropiados son papillas de arroz, purés de
zanahorias o patatas hervidas, manzana rallada, plátano machacado, y zumo de
manzana.
La introducción de alimentos nuevos en la dieta del lactante
debe hacerse gradualmente para permitir que su aparato digestivo tenga tiempo
de adaptarse. El tamaño de una cucharada de café es suficiente la primera vez.
Después se puede aumentar gradualmente hasta tres o cuatro cucharadas soperas.
Si el niño tiene mucha hambre puede no querer probar un alimento nuevo, por eso
a veces es mejor darle el pecho antes de probar con un alimento nuevo. Deje
siempre pasar unos días tras introducir un alimento nuevo antes de introducir
el siguiente.
Las verduras y las patatas se deben pelar o lavar a fondo antes
de cocerlas.
La comida debe cocerse lo suficiente para que se triture con
facilidad. Añadir algo del agua de cocer las verduras o una cucharada de aceite
al triturar la comida es una buena idea.
Las manzanas cocidas se pueden aplastar con una cuchara. Los
plátanos se aplastan fácilmente con un tenedor.
La harina de arroz se puede adquirir en paquetes enriquecidos
con hierro, especiales para niños. Se debe preparar según las instrucciones del
envase. Para mejorar el sabor se puede añadir leche maternizada o fórmula
adaptada. La leche entera no es adecuada para los lactantes de esta edad por el
riesgo de producir
alergia.
No añadir nunca sal a la comida del lactante ya que incluso
pequeñas cantidades de sal pueden alterar el equilibrio salino del niño.
No hay que preocuparse si el niño pone caras raras o escupe la
comida al probar un sabor nuevo. No significa que al niño no le guste el nuevo
alimento. Es sólo la forma que tiene el niño de mostrar que está experimentando
una nueva sensación en su paladar.
La alimentación del niño de los seis a los ocho meses
Entre los seis y los ocho meses, los niños son capaces de
masticar. A los ocho meses pueden mover la lengua de lado a lado y mezclar la
comida con la saliva.
El niño ya puede empezar a masticar pan de centeno y otros
alimentos, sin necesidad de que tengan que triturarse o licuarse previamente.
Los niños pueden seguir tomando el pecho mientras se introducen
los nuevos alimentos.
Las papillas y la leche son la alimentación básica. Una o dos
veces al día puede tomar una papilla de cebada, avena, trigo, centeno o mijo,
enriquecidas con
hierro, a ser posible.
El niño puede empezar a aprender a beber de un vaso y si no hay
antecedentes familiares de
alergia a la leche de vaca, se puede introducir la
leche entera. Si existe historia familiar de alergia, el niño no debe tomar
leche de vaca entera antes de los 12 meses. El niño no debe tomar más de tres
cuartos de litro de productos lácteos al día.
Sí puede tomar yogures y cremas de queso. También son adecuados
los purés de patata, zanahorias, brócoli, coliflor, cereales y guisantes. Las
manzanas trituradas, las peras y los plátanos mezclados con zumo sin azúcar de
grosella y manzana son frutas apropiadas para el niño. Como grasas, se pueden
utilizar aceite, mantequilla y margarina.
La alimentación del niño de los ocho a los doce meses
El niño puede comer ahora casi cualquier alimento sano (si no
tiene demasiada sal) y puede comer casi igual al resto de la familia. También
será capaz de utilizar un vaso o una cuchara solo.
No es necesario triturar los alimentos tan finos como antes. Es
bueno aplastar la comida con el tenedor o cortarla en trozos pequeños, pero el
niño debe acostumbrarse a masticar y tragar trozos algo mayores. Esta forma de
estimular la boca ayuda a desarrollar las facultades del lenguaje.
A esta edad se puede dar al niño carne, pescado, huevos, pan y
naranjas.
Las comidas preparadas, y los alimentos envasados o enlatados
que contengan mucha sal no se deben dar a los niños pequeños.
Los niños deben continuar tomando leche entera, y no deben
tomar leche semidescremada o descremada, dado que la grasa es necesaria para su
desarrollo.
Los caramelos y los alimentos dulces pueden estropear la
dentadura del niño, iniciar malos hábitos de comida y poner al niño en riesgo
de malnutrición. Si los padres quieren mejorar el sabor de las papillas, pueden
utilizar manzanas o zumo de grosella sin azúcar.
El niño necesita tiempo para adaptarse a los diferentes
alimentos, y hay que acostumbrarle a tomar comidas sanas y variadas.
Vitaminas
Los organismos responsables de la salud recomiendan que todos
los niños entre seis meses y cinco años tomen
vitaminasA,
C y
D. Un niño que come bien no necesita tomar suplemento
vitamínico, si está tomando una dieta variada. Los lactantes deben tomar
vitaminas desde el mes de vida sobre todo si han
nacido prematuramente, o apenas reciben
luz solar en la piel.
Dra. Vibeke Manniche
, especialista en Pediatría, Christel Bech
, enfermera, Dr. Stuart Crisp
, especialista en Pediatría.
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