Es un tumor maligno originado en los melanocitos, que son unas
células que producen melanina (pigmento que absorbe los rayos ultravioleta).
Los melanocitos se localizan en la piel, los pelos, los ojos, el sistema
nervioso central, las mucosas y el oído.
Los epiteliomas cutáneos
Son tumores malignos originados en la epidermis (capa más
superficial de la piel) y/o sus anejos (folículos pilosebáceos y glándulas
sudoríparas). Los más frecuentes son el carcinoma de células basales o
epitelioma basocelular y el carcinoma de células escamosas o epitelioma
espinocelular. Constituyen el grupo de tumores malignos más frecuentes en el
ser humano.
¿Qué es un melanoma maligno?
Como hemos dicho anteriormente, se trata de un tipo de cáncer
originado en los melanocitos. En la mayoría de los casos se localiza en la
piel, aunque también pueden producirse en mucosas, los ojos, aparato digestivo,
sistema nervioso, etc. Nosotros nos referiremos al melanoma de origen cutáneo.
El melanoma maligno es un cáncer muy peligroso. La supervivencia del paciente
depende en muchos casos de la detección y tratamiento precoces, por lo que es
fundamental detectar el melanoma cuanto antes.
De interés
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Hay una serie de factores que aumentan el riesgo de desarrollar
un melanoma. Estos factores determinan que existan grupos de personas con mayor
probabilidad de desarrollarlo. Entre ellos, cabe destacar:
Las personas de piel blanca, pelo rubio o pelirrojo y con ojos
claros (verdes, azules y grises) sufren mayor riesgo de padecer un melanoma. La
piel de las personas blancas es más sensible y más propensa a ser dañada por
los rayos del sol.
Presencia de nevos (lunares) atípicos (nevos mayores de 6
milímetros de diámetro, asimétricos, con bordes irregulares, con diferentes
colores en su interior y con elevaciones). Estos nevos son más propensos a
convertirse en malignos. El riesgo aumenta cuantos más lunares de esta clase se
tengan en la piel.
Presencia de nevos en gran cantidad. Cuanto mayor sea el
número, mayor será el riesgo. Igualmente a mayor tamaño mayor riesgo.
Presencia de nevos congénitos (presentes desde el nacimiento).
Los gigantes (mayores de 20 centímetros) son los que conllevan mayor riesgo.
Efélides (pecas). A mayor número, mayor riesgo.
Tener antecedentes familiares (de nevos atípicos, de melanoma o
de ambas cosas). Puede heredarse genéticamente una mayor predisposición a
padecer melanoma.
Haber padecido una o más
quemaduras graves por el sol, especialmente si se han
sufrido en la infancia o la adolescencia, pues el efecto de la irradiación
solar es acumulativo.
La ausencia de bronceado ante la exposición solar implica un
aumento del riesgo del melanoma.
Haber estado expuesto muchas horas a rayos ultravioleta (sol,
UVB, UVA) aunque se tenga la piel totalmente bronceada.
Son varios los grupos de personas que presentan un mayor riesgo
de desarrollar un melanoma:
Con relación a la edad: aunque el melanoma
puede aparecer a cualquier edad y cada vez se diagnostica más en jóvenes, se da
más en personas de edades medias y avanzadas, lo cual es común a los distintos
tipos de cáncer de piel.
Las personas mayores tienen un riesgo mayor de haber estado en
contacto excesivo con la luz del sol durante un tiempo más largo. Sin embargo,
es durante la niñez y la adolescencia cuando con más probabilidad se produjeron
las lesiones iniciales.
Con relación al sexo: el melanoma es más
frecuente en mujeres que en varones. El tronco es la localización más frecuente
en el varón, mientras que en la mujer predominan en las extremidades
inferiores.
Con relación a la actividad al aire libre: las
profesiones realizadas al aire libre, con un mayor riesgo de exposición solar
diario, aumentan la posibilidad de padecer un melanoma: sector de la
construcción, agricultores, pescadores, marineros, etc.
Las vacaciones y deportes al aire libre:
también aumentan el riesgo, sean las exposiciones solares largas o sean
intermitentes, pero intensas.
Con relación al tipo de piel según el grado de
sensibilidad a la luz solar (fototipo cutáneo): las personas con una
piel muy sensible que siempre se queman y nunca se broncean en su primera
exposición al sol, constituyen un grupo de riesgo. Pertenecen a este grupo las
personas pelirrojas, pecosas, de piel muy blanca y de ojos y cabello claros.
Las personas que se broncean fácilmente abusan de las horas de exposición,
aunque por lo general no se hayan quemado en las primeras exposiciones
solares.
Con relación al historial clínico: Las
personas que en algún momento de su vida se han visto afectadas por un
melanoma, tienen el riesgo de recaer en el mismo o de desarrollar nuevos
melanomas. Por este motivo, son muy importantes el seguimiento médico y el
mantenimiento de medidas de prevención.
¿Cuáles son los signos y síntomas del melanoma?
Uno de los aspectos más importantes del melanoma es su
diagnóstico en sus fases más iniciales.
La gran mayoría de las veces, la aparición del melanoma se
detecta por un cambio en el tamaño, la forma o el color de un lunar que ya
existía. El melanoma también puede aparecer como un lunar nuevo, o un lunar de
aspecto extraño.
Existen unos signos guía, que se expresan con las letras ABCDE,
para simplificar:
Asimetría: la mitad del lunar no es igual a
la otra mitad.
Borde: el contorno del lunar es irregular.
Tiene una apariencia desigual o borrosa.
Color: el color del lunar no es uniforme.
Pueden aparecer zonas más oscuras de color marrón, bronce o negro. También se
pueden apreciar ciertas áreas del lunar de color rojo, blanco, gris o azul.
Diámetro: el tamaño del lunar es superior a
los 6 milímetros.
Elevación: la elevación está casi siempre
presente, aunque puede faltar.
Los cinco signos son de gran utilidad para detectar posibles
lesiones en la piel con riesgo de transformarse en melanomas. No obstante,
estas características pueden estar presentes en muchos nevus benignos
clínicamente atípicos, y en ocasiones, en otros tipos de nevos. Hemos de hacer
énfasis en que son los cambios en estas características, más que las
características en sí, lo que debe constituir el signo principal de
alerta.
El melanoma no suele causar ningún dolor a las personas
afectadas, aunque en algunos casos puede causar picor y llegar a
sangrar.
Cuando aparece bajo la uña, adquiere el aspecto de un hematoma.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad?
Cuando se plantean dudas sobre la naturaleza maligna de un
tumor, se puede recurrir a la
biopsia. La biopsia consiste en una extirpación de una
muestra del tumor, para poder proceder al análisis del tejido a través del
microscopio y tomar la decisión de tratamiento más adecuada, si se confirma el
diagnóstico.
¿Cómo se puede prevenir el melanoma?
El principal factor de riesgo que existe para desarrollar el
melanoma es la exposición a las radiaciones solares.
Por otra parte, las personas afectadas por un melanoma son las
que tienen más riesgo de desarrollar nuevos melanomas. Por tanto, las personas
con melanoma deben seguir con especial atención las normas generales para
protegerse de las radiaciones solares.
Tan dañina es la exposición continuada (trabajadores al aire
libre), como la exposición intermitente pero intensa, por ejemplo, en
vacaciones. Además, las largas exposiciones al sol pueden hacer que la piel
envejezca prematuramente y pierda elasticidad y suavidad.
Es muy importante recordar que los niños y adolescentes
necesitan un cuidado especial. Un gran porcentaje de los casos registrados de
melanoma tiene su origen en exposiciones excesivas al sol antes de los 18 años.
Se debe evitar el efecto acumulativo del sol en nuestra piel.
Evitar las quemaduras, en especial durante la niñez y la
adolescencia, ya que la piel es mucho más sensible.
Los rayos solares son más dañinos entre las diez de la mañana y
las dos de la tarde. Durante todo este tiempo, hay que evitar exponerse al sol
sin protección.
En la playa, el agua o la nieve, el reflejo de la luz del sol
aumenta y, por tanto, sus efectos se multiplican. La vegetación, palmeras o
pinos, en las zonas de playa hace que el reflejo sea menor. Hay que buscar la
sombra natural que proporcionan los árboles, los edificios, etc., como una
eficaz protección contra el sol.
Otros accesorios de gran utilidad para protegerse son las gafas
de sol y los sombreros anchos que además de la cara, protejan orejas y cuello.
Las ropas de color oscuro ofrecen mayor protección que los vestidos de color
pastel o suave.
Al exponerse al sol, hay que utilizar en abundancia y
frecuentemente cremas, lociones, sprays o cremas protectoras (eficaces tanto
para los rayos UVA como para los UVB) que tengan, como mínimo, un factor 15 de
protección. Deben escogerse productos resistentes al agua y probados
dermatológicamente, que contengan filtros físicos o químicos.
Las cremas protectoras deben aplicarse sobre la piel seca, 20-30
minutos antes de la exposición al sol.
Los bronceados artificiales o cosméticos de los salones de
belleza deben tomarse bajo control, ya que contienen rayos UVA, perjudiciales
para nuestra piel.
Ante una exposición solar, hay que evitar cualquier contacto con
productos potencialmente fotosensibles, es decir, que puedan crear en el
organismo (o en la piel) una alta sensibilidad a la luz del sol, como jabones,
desodorantes, cosméticos, perfumes, etc.
Hay que prestar especial atención si se toman medicamentos
fotosensibilizadores. El médico, cuando los aconseje, informará sobre las
precauciones a tener en cuenta.
Debe consumirse una adecuada cantidad de fruta fresca, verduras
y cereales con un alto nivel de fibra.
Debe moderarse el consumo de alcohol.
¿Cómo se trata el melanoma?
El médico es la única persona indicada para determinar el
tratamiento adecuado para cada persona. El tratamiento del melanoma depende del
tipo y estadio del tumor, así como de otros factores como el estado de salud y
la edad del paciente. Existen cuatro tipos de tratamientos, que pueden
utilizarse de forma combinada:
Cirugía
El tratamiento quirúrgico consiste en la total extirpación del
tumor, junto con una parte del tejido sano que hay a su alrededor. Así, se
evita que el cáncer se reproduzca si ha invadido zonas cercanas.
La extirpación quirúrgica es el tratamiento más común para
esta enfermedad. La cantidad de tejido que se extirpa depende de la profundidad
y el grosor del melanoma. Es importante tener en cuenta la eficacia de la
cirugía: cura el melanoma si este es inicial y, por tanto, la decisión de
extirparlo debe prevalecer sobre los criterios estéticos.
Quimioterapia
La
quimioterapia consiste en la administración de
fármacos anticancerígenos. Pueden establecerse combinaciones de varios fármacos
para incrementar su eficacia, e incluso aplicarse localmente. Se utiliza cuando
hay extensión del melanoma desde el lugar de origen a otras partes del
cuerpo.
Inmunoterapia
Consiste en aumentar las defensas del cuerpo ante la
enfermedad. Las sustancias más utilizadas son los interferones. Han demostrado
ser útiles como tratamiento post-quirúrgico en los melanomas con alto riesgo de
recaída.
Radioterapia
La
radioterapia es el uso de radiación de alta intensidad
para destruir las células cancerígenas, y detener su crecimiento. En el caso
del melanoma, sólo se utiliza para tratar metástasis (diseminación a otras
partes del cuerpo) en los huesos o en el cerebro.
Dr. Eric Olesen
, especialista en Cirugía Plástica, Dr. Dan Rutherford
, médico general.
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