El semen es un líquido blanquecino que se expulsa desde la
uretra (tubo en el interior del pene que también transporta la orina) en la
eyaculación. El eyaculado es el producto de la mezcla de secreciones
procedentes del testículo, donde se producen los espermatozoides, con las
secreciones de la próstata, vesículas seminales y glándulas bulbouretrales.
Normalmente cada centímetro cúbico de semen contiene millones de
espermatozoides (esperma), pero la mayor parte del volumen se debe a las
secreciones de las glándulas de los órganos reproductores masculinos (próstata
y vesículas seminales, fundamentalmente).
El objetivo del semen es meramente la reproducción, pues actúa
como un "vehículo" para transportar los espermatozoides al tracto reproductor
femenino. Aunque la eyaculación de semen acompaña al orgasmo y al placer
sexual, la erección y el
orgasmo son controlados por mecanismos independientes,
por lo que la emisión de semen no es esencial para el disfrute del
sexo.
¿Dónde se elabora el semen?
El semen está compuesto de las secreciones de varias glándulas
pero sólo el 5% procede de los testículos
Glándulas que participan
Porcentaje de toda la eyaculación
Testículos y epidídimos
5%
Vesículas seminales
46%-80%
Próstata
13%-33%
Glándulas bulbouretral y uretral
5%
Testículos y epidídimos
El espermatozoide se desarrolla dentro de los testículos a
partir de una célula denominada espermatogonia (llamada célula germinal madre
primitiva). La espermatogonia se divide para producir espermatocitos, que luego
se transforman en espermátides. El espermátide desarrolla su cola y la célula
adquiere gradualmente la capacidad de moverse agitándola. El espermátide
evoluciona finalmente en un espermatozoide maduro. Este proceso tarda unos 60
días y el esperma tarda otros 10 a 14 días en pasar a través de los conductos
de cada testículo y el tubo de maduración del esperma, el epidídimo, antes de
poder salir al exterior en el semen, durante la eyaculación.
El líquido producido por los testículos también contiene algunas
sustancias, pero es especialmente rico en testosterona.
Las vesículas seminales contribuyen normalmente a más de la
mitad del volumen seminal. Sus secreciones son especialmente ricas en un azúcar
denominado fructosa, que es un nutriente esencial para los espermatozoides.
También producen una sustancia que provoca que el semen se coagule (sea
pegajoso o gelatinoso) después de la eyaculación y, además, parece ser útil en
la reproducción al mantener el semen en el cuello del útero de la
mujer.
Próstata
Las secreciones de la próstata contienen varios productos
químicos, de los cuales probablemente el más interesante es el antígeno
específico de la próstata (PSA). El PSA es una enzima (un catalizador que
favorece una mayor velocidad de las reacciones bioquímicas) de un tipo
denominado coagulasa. La función primordial del PSA es licuar el semen
coagulado, de modo que los espermatozoides puedan escapar de él y progresar
para fertilizar el óvulo en el tracto reproductor de la mujer.
Las células de la próstata producen PSA, y una parte pasa a la
corriente sanguínea, además de aparecer en el semen. Cuanto más grande y activa
sea la próstata, más PSA aparecerá en la sangre. Los hombres con
próstatas grandes benignas (no
cancerosas) suelen tener mayores niveles de PSA en sangre que la media. Los
hombres con
cáncer de próstata pueden tener niveles muy altos. Sin
embargo, los niveles de PSA también pueden ser normales en ambas afecciones. Es
un marcador útil para el tamaño y actividad de la próstata, aunque no es una
prueba determinante para el cáncer de próstata.
Glándulas bulbouretrales y uretral
Las secreciones de estas glándulas lubrican el tracto
reproductor masculino.
¿Qué es el semen normal?
El semen normalmente es blanco o grisáceo, pero a veces puede
aparecer amarillento. El semen rosa o rojo sugiere la presencia de sangre.
Aunque esto sólo rara vez se debe a un problema serio de salud, los hombres con
semen manchado de sangre deben consultar a su médico.
El semen se coagula casi inmediatamente después de la
eyaculación formando un líquido pegajoso y gelatinoso. Se licuará de nuevo
después de 5 a 40 minutos. Es bastante normal que el semen forme glóbulos
gelatinosos y esto no indica ningún problema de salud o de fertilidad. La
dificultad para coagularse y a continuación licuarse puede causar problemas de
fertilidad.
El volumen medio de semen producido en la eyaculación es de 2 a
5 ml. Los volúmenes sistemáticamente menores de 1,5 ml, (hipospermia) o mayores
de 5,5 ml. (hiperespermia) son probablemente anormales. Los volúmenes más bajos
pueden ocurrir después de eyaculaciones muy frecuentes y los volúmenes más
altos se observan después de una abstinencia prolongada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1999) proporciona una
definición de recuento de esperma "normal", si bien se ha modificado con el
paso de los años hasta la actualidad:
La concentración de espermatozoides debe ser al menos de 20
millones por ml.
El volumen total de semen debe ser al menos de 2 ml.
El número total de espermatozoides en la eyaculación debe ser
al menos de 40 millones.
Al menos el 75% de los espermatozoides deben estar vivos (es
normal que hasta el 25% estén muertos).
Al menos el 30% de los espermatozoides deben tener una forma y
contorno normales.
Al menos el 25% de los espermatozoides deben nadar con un
movimiento rápido hacia delante.
Al menos el 50% de los espermatozoides deben nadar hacia
delante, incluso aunque sea con lentitud.
Acerca de la concentración en el semen de las principales
sustancias, el ácido cítrico y la fructosa reflejan la capacidad secretora de
la próstata y de las vesículas seminales. Los niveles normales de ambas
sustancias en semen eyaculado deben ser superiores a 52 y 13 micromoles,
respectivamente.
Es bastante sorprendente la cantidad de espermatozoides muertos
y anormales que se encuentra en una muestra "normal".
Las normas para una adecuada recogida del semen de cara a un
análisis para evaluar sus características y potencial fertilidad (la recogida
para evaluar el resultado de una
vasectomía es más simple; en este caso basta
únicamente con saber si hay espermatozoides en la muestra y no importan tanto
otros parámetros) se podrían resumir en:
Debe ser recogido tras una abstinencia sexual de 3 a 7 días.
Indicar si ha tenido episodios de fiebre en los últimos meses,
cualquiera sea la causa.
Es importante procurar una buena higiene genital y de las manos
previamente a la recogida
La muestra no debe derramarse.
Debe ser recogido en un recipiente estéril de boca ancha.
El semen debe ser entregado, como máximo, una hora después de
haber sido recogido.
La medición del recuento de esperma es un asunto muy técnico y
los resultados pueden verse afectados por muchos factores, incluido el tiempo
transcurrido entre la eyaculación y el análisis de la muestra de semen o cómo
se guarda la muestra cuando se transporta al laboratorio.
Es importante tener en cuenta que puede haber una gran variación
en el recuento de esperma de un individuo, incluso en espacio de unos pocos
días. Es importante que se analicen al menos dos y preferiblemente tres o más
muestras, entre las que haya un período de dos o tres semanas de diferencia.
Una única muestra no es adecuada para evaluar la calidad del semen.
El recuento de esperma sólo es una indicación de la capacidad de
fecundación y un recuento normal no garantiza el éxito. Además, y de forma
paradójica, el que haya más cantidad no es necesariamente mejor, ya que un
recuento de esperma demasiado alto puede dar como resultado problemas de
fertilidad.
¿Está en declive la fertilidad masculina?
Algunos entendidos sugieren que el recuento de esperma está en
declive, otros que no ha habido cambios. Incluso si disminuye el recuento de
esperma, el efecto sobre la fertilidad no está claro. En la actualidad, no hay
una evidencia clara sobre ninguna de estas opiniones. No obstante, son más
numerosos los artículos que han sugerido que el recuento de esperma está
disminuyendo y la fertilidad masculina está en declive.
¿Podrían afectar los factores ambientales a la fertilidad
masculina actualmente?
Hoy en día existen muchos más factores medioambientales que
pueden afectar a la fertilidad masculina que hace 50 años. Los factores
incluyen:
Factores alimenticios
Reses tratadas con clembuterol o dietiletilbestrol
Aceite de colza o algodón
Edulcorantes (ciclamato)
Colorantes (orange II, hexaclorofeno)
Deficiencia de
zinc, dietas drásticas hipocalóricas.
Fármacos (especialmente productos hormonales y citotóxicos
(agentes que se usan en la
quimioterapia, fundamentalmente)
Exposición a determinados tóxicos de naturaleza química
(pesticidas, herbicidas, metales pesados)
Altitud (permanencia habitual a altitudes superiores a
4.000 m).
¿Cómo puedo conservar mi fertilidad?
Adopte un estilo de vida sano, con una dieta equilibrada y
ejercicio regular.
No fume ni tome drogas.
No beba alcohol o mantenga el consumo dentro de los límites
recomendados.
Intente evitar la exposición a peligros industriales y
profesionales, siga los procedimientos de seguridad y use ropa protectora
cuando se disponga de ella.
Evite la exposición a enfermedades de transmisión sexual
adoptando prácticas sexuales seguras.
Algunas evidencias sugieren que el estrés reduce la calidad del
semen, probablemente debido a los cambios hormonales del cuerpo que resultan
del estrés. Las causas del estrés en la vida moderna son innumerables y la
preocupación sobre la fertilidad o no poder concebir son causas de estrés muy
importantes. Si está preocupado por si tiene un problema de fertilidad, lo
sensato es pedir consejo a su médico.
Las posibilidades de concebir en una pareja joven y sana son de
un 20% al mes, así que una demora de tres a seis meses antes de concebir no es
rara. Es razonable solicitar una evaluación inicial después de seis meses de
relación sin protección en los que no se ha concebido.
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