Revisado por Dr. Juan Álvarez Orejón, especialista en Microbiología y Parasitología y
en Bioquímica Clínica
¿Qué es la malaria?
La malaria, o paludismo, es una enfermedad propia de zonas
tropicales de la tierra. Está causada por un parásito llamado Plasmodium. Se
trasmite generalmente por la picadura de la hembra infectada de ciertos
mosquitos.
El tratamiento del
paludismo generalmente debe llevarse a cabo en el hospital pues pueden surgir
complicaciones; además hay que evitar el riesgo de resistencia del parásito a
los medicamentos clásicos.
La persona
enferma puede tener síntomas diversos, de los cuales los más típicos son los
accesos intermitentes de fiebre. Son también frecuentes
cansancio,
diarrea y otros, similares a los de la
gripe. Ante estas manifestaciones se debe sospechar
siempre la posible existencia de la malaria y se han de hacer lo antes posible
pruebas para confirmarla si el paciente ha estado en una zona de riesgo durante
el último año.
La malaria es una de las causas
infecciosas de enfermedad y muerte más importantes en el mundo. Se estima que
se producen de 300 a 500 millones de casos cada año con 1,5 a 2,7 millones de
fallecimientos por su causa.
Actualmente la malaria es
muy frecuente en amplias zonas tropicales y subtropicales. En España existió en
el pasado, pero no en la actualidad (los casos que ahora se producen son
importados), por lo que es importante prevenirla en las
personas que viajan a zonas de riesgo.
La malaria es una de las causas infecciosas de enfermedad y muerte
más importantes en el mundo. Se estima que se producen de 300 a 500 millones de
casos cada año con 1,5 a 2,7 millones de fallecimientos por su causa.
Actualmente la malaria es muy frecuente en amplias
zonas tropicales y subtropicales. En España existió en el pasado, pero no en la
actualidad (los casos que ahora se producen son importados), por lo que es
importante prevenirla en las
personas que viajan a zonas de riesgo.
De interés
Le sugerimos la lectura de algunos artículos
relacionados:
La malaria está causada por diferentes especies de
protozoos parásitos del género Plasmodium, que son pequeños microorganismos
unicelulares que tienen como huésped al hombre y a ciertas especies de
mosquitos del género anopheles.
Existen cuatro tipos diferentes de Plasmodium:
Plasmodium falciparum, que suele provocar
las formas más graves de la enfermedad y es generalmente más resistente a los
fármacos que se usan para el tratamiento.
Plasmodium
vivax
Plasmodium ovale
Plasmodium
malariae.
El parásito tiene diferentes etapas en
su ciclo vital, que se desarrolla en el ser humano y en el mosquito, y es
similar en las cuatro especies.
¿Cómo se contrae la malaria?
Cuando una persona padece malaria tiene parásitos en su
sangre. Si una hembra de mosquito anofeles pica a esa persona para alimentarse
de su sangre, el plasmodio pasará a su aparato digestivo, donde se
desarrollará. Cuando este mosquito pica a otra persona, le transmitirá el
parásito.
En el ser humano, una vez inoculado, el
parásito viaja por la sangre hasta el hígado, donde invade sus células (los
hepatocitos) y en ellas madura y se multiplica, para acabar invadiendo los
glóbulos rojos (que son las células de la sangre que transportan el
oxígeno).
Otro modo de transmisión de la malaria son las
transfusiones con sangre que contenga parásitos, o el uso de agujas
contaminadas.
Las zonas del mundo en las que existe esta enfermedad
coinciden con los lugares en los que vive el mosquito anofeles. Hay amplias
zonas de América y de Europa en las que hubo paludismo en un pasado no muy
lejano. En la actualidad la malaria se produce en América Central, América del
Sur (excluidas sus latitudes más meridionales), África (excepto en sus regiones
más al norte y al sur), sur de Asia (desde el Oriente Medio hasta sus regiones
más orientales) y algunas islas de Oceanía.
El
Plasmodium falciparum es propio de zonas cálidas, mientras que las otras tres
especies pueden encontrarse en lugares más templados.
La
enfermedad aguda la producen más frecuentemente Plasmodium vivax y Plasmodium
falciparum. En ocasiones hay infecciones mixtas (producidas por más de una
especie).
Se conocen casos debidos a mosquitos
"importados" en aviones y que han picado a personas, generalmente cerca de
aeropuertos (paludismo de aeropuerto).
¿Cuáles son los síntomas de la
enfermedad?
Las manifestaciones clínicas no comienzan
inmediatamente después de la picadura, sino que ha de transcurrir un período de
tiempo hasta que se multipliquen los parásitos e invadan la sangre del enfermo.
Este período (de incubación) suele durar unos 10 a 17 días si se trata de
Plasmodium vivax o Plasmodium ovale, aunque en ambos casos puede prolongarse
hasta algunos años. La enfermedad por Plasmodium falciparum suele manifestarse
unos 8 a 11 días después de la picadura, o a veces meses más tarde. El período
de incubación de Plasmodium malariae suele ser el más largo (18 a 40 días),
prolongándose a veces hasta 30 años.
La manifestación
clínica más importante de la malaria es el "ataque", que se relaciona con la
rotura de numerosos glóbulos rojos, que más o menos periódicamente provocan los
parásitos.
¿Cuáles son las características del ataque de malaria?
El ataque de malaria suele tener 3 fases:
Una primera fase de frío o escalofríos, que
dura de 15 minutos a varias horas.
Una segunda fase en la
que se produce fiebre alta, con poca sudoración y que se puede acompañar de
tos, dolor de cabeza o abdomen, nauseas, vómitos, etc. Este período suele durar
de 2 a 6 horas.
Una tercera fase de profusa sudoración
con descenso de la temperatura, cansancio acusado y sopor.
El descrito es el ataque habitual de malaria, y no se produce en
todos los casos, pero cuando se produce se repite aproximadamente cada 48 horas
o cada 72, según el parásitro de que se trate. El Plasmodium falciparum suele
producir más bien fiebre continua o en ciclos irregulares.
Los ataques disminuyen a lo largo de varias semanas si el paciente
desarrolla resistencia al parásito, pero si se administra un tratamiento
adecuado, la fiebre y los parásitos pueden desaparecer en unos pocos
días.
En el caso mas grave (malaria por Plasmodium
falciparum), la enfermedad es diferente en poblaciones inmunes y no inmunes. El
desarrollo de inmunidad suele requerir picaduras diarias del mosquito durante
varios años, por lo que los nativos de zonas de paludismo pueden tenerla ya
desde niños, pero no los visitantes de países sin malaria (España, entre
ellos). En los sujetos no inmunes, el número de parásitos en la sangre es más
elevado y es mayor el riesgo de complicaciones y de muerte.
La "malaria maligna" que puede provocar el Plasmodium falciparum,
puede evolucionar con numerosas complicaciones como, por ejemplo:
Hipotensión (disminución de la presión
arterial de la sangre) y hasta shock
Fracaso renal
Hemorragias
Afectación del hígado
Convulsiones y coma
Edema de pulmón
Coagulación intravascular diseminada.
En ocasiones la enfermedad lleva rápidamente a la muerte.
Malaria
cerebral
La malaria maligna puede afectar al cerebro y
al resto del sistema nervioso central. Es especialmente frecuente en niños y
otras personas no inmunes con paludismo grave. Se producen alteraciones en el
nivel de conciencia, parálisis, convulsiones y hasta coma.
Coloración oscura de la
orina
En la malaria maligna a veces se destruyen una
gran cantidad de glóbulos rojos y la hemoglobina (que es un pigmento que
contienen en su interior) se elimina por la orina, que toma un color oscuro
(como el del coñac).
Complicaciones tardías
Si una persona con una
forma benigna de malaria no es tratada, puede presentar a la larga anemia, o
aumento del tamaño del bazo.
Resistencia a la malaria
La inmunidad a la malaria se desarrolla muy lentamente, y además se
pierde con rapidez. Los niños que viven en zonas endémicas (donde hay
paludismo) suelen tardar 4 a 5 años en desarrollar inmunidad. Los visitantes
que llegan a estas zonas no habrán desarrollado inmunidad y por tanto necesitan
protección. Los originarios de países con malaria deben protegerse cuando
vuelven a ellos, ya que la inmunidad se pierde rápidamente.
Se está investigando en vacunas que proporcionen protección frente
al paludismo, pero aún no existe ninguna que sea altamente
efectiva.
Se estima que cada 30 segundos fallece un niño
en zonas endémicas a causa de la malaria.
¿Qué se puede hacer?
En España, el riesgo de contraer paludismo es prácticamente nulo. Si
va a visitar zonas tropicales o subtropicales debe sopesar las probabilidades
de contraer malaria. Debe consultar con un médico cualificado al planear su
viaje. Además, puede que en el lugar al que se va a desplazar existan otros
riesgos para su salud, respecto a los cuales deba tomar medidas de
prevención.
En cualquier caso, si viaja a una región
donde la malaria es prevalente, debe tomar medicación profiláctica
(quimioprofilaxis) frente al parásito y medidas para evitar las picaduras de
los mosquitos.
En España se puede consultar en
diferentes organismos dependientes de Sanidad Exterior o de cada Comunidad
Autónoma. Por ejemplo, en Madrid se proporciona información en el Área
Funcional de Sanidad (Tlf: 914 016 839/914 021 663). C/ Francisco Silvela,
57.
¿Cómo se
diagnostica la enfermedad?
Los síntomas de la malaria
son similares a los de otras enfermedades infecciosas. Debe consultar con el
médico si se encuentra enfermo y ha viajado al extranjero, especialmente si ha
ido a los trópicos en el último año.
El diagnóstico de
la enfermedad se hace estudiando una muestra de sangre al microscopio. Un
observador experto identificará el parásito y generalmente también su especie,
y podrá contar su número. (A veces, el número de parásitos es muy pequeño y la
prueba ha de repetirse).
Existen otras técnicas que
permiten detectar en el laboratorio y a partir de muestras de sangre
componentes del parásito (proteínas o ácidos nucleicos).
Tratamiento
Normalmente el tratamiento requerirá el ingreso en un hospital, pues
pueden surgir complicaciones o tratarse de una forma maligna.
El tratamiento adecuado requiere saber
excatamente de qué tipo de parásito se trata, pues en algún caso los fármacos
que se administran son diferentes. También se debe saber si el enfermo estaba
haciendo algún tipo de profilaxis para la enfermedad y en que lugar la
adquirió.
En algunas zonas existen plasmodios resistentes
a algunos de los medicamentos que utilizamos para el tratamiento (en general,
el Plasmodium falciparum es más resistente).
Se debe
evitar tratarse uno mismo en casos de malaria, aunque a veces, por no
disponerse de asistencia médica, no quedará otro remedio.
Dr. Charlie Easmon
, especialista en
Salud Pública.
NetDoctor.es posee los derechos de autor sobre todos los documentos contenidos en este sitio web, y se presentan con fines informativos únicamente. En ningún caso están pensados como sustitutos ni de cuidados médicos profesionales ni de la atención de un facultativo cualificado. Los documentos y el material informativo sobre los que NetDoctor.es posee los derechos de autor no se pueden y no se deben usar como base para un diagnóstico o para la elección de un tratamiento. Haga clic aquí -> Condiciones de uso - Información legal importante .