Se llama ligamento colateral a cada una de
las dos cuerdas que unen el hueso del fémur con los huesos de la pierna: el
ligamento medial, o interno, se inserta en la tibia, y tiene forma de banda; y
el ligamento externo lo hace en el peroné, de forma parecida a un cordón. La
función de estas cuerdas es dar estabilidad a la rodilla, evitando que la
pierna se mueva hacia los lados cuando la sometemos a un esfuerzo.
Las lesiones de los
ligamentos se llaman esguinces y suponen un desgarro de éstos. Pueden ser de
alguna de sus fibras o de todas.
Las
lesiones de los ligamentos se llaman
esguinces, y constituyen un desgarro de éstos. Pueden
ser de alguna de sus fibras (rotura parcial) o de todas (rotura completa). Es
importante comprender que cada ligamento es la suma de otros más pequeños, con
direcciones y capas diferentes. Por ello, en las roturas parciales se suele
conservar bastante estabilidad.
¿Por qué se produce la lesión de
ligamentos colaterales?
El ligamento medial es el que
resulta afectado con más frecuencia. Esto se debe a su estiramiento
excesivo:
Por un giro del
cuerpo con el pie fijo en el suelo (típico de futbolistas y esquiadores).
Por golpes en la parte de fuera de la rodilla, que la
hacen actuar de bisagra estirando la parte de dentro, que contiene el ligamento
medial (típico del futbolista que recibe una patada por una entrada "desde
fuera").
El ligamento lateral es más raro que se
lesione, y se debe a los mecanismos descritos, pero actuando al
revés.
Dolor en la zona al apoyar el
pie en el suelo o simplemente, al mover la rodilla.
Inflamación en la zona, proporcional al daño sufrido por el
ligamento.
El desgarro sangra, siendo frecuente ver un
hematoma en los días siguientes a la lesión. Aunque el
hematoma sea extenso no debe de preocupar al paciente, salvo que tenga
enfermedades de coagulación de la sangre.
Si la rotura es
parcial no suele provocar la sensación de inestabilidad, es decir, de que la
rodilla se mueve de forma anormal al andar. En las roturas completas lo
habitual es notar esa sensación.
¿Qué hace el médico cuando sospecha un
esguince de colaterales?
Debe
realizar una exploración completa de ambas rodillas, para comparar los
hallazgos y descartar otras lesiones asociadas.
El médico
comprobará la amplitud de la inflamación y el tiempo que ha tardado en
producirse, para orientarse sobre la gravedad de la rotura.
Debe presionar el ligamento afectado, lo que provocará dolor en el
punto concreto de rotura.
Forzará la rodilla hacia el
lado contrario para tensarlo: si la rotura es completa no se tensa, permitiendo
a la articulación abrirse por ese lado. Si la rotura es parcial, la tensión
depende de la cantidad de fibras afectadas pudiendo, o no, abrirse la
articulación. La apertura articular se llama inestabilidad clínica, porque no
es una sensación del paciente, sino un hecho objetivo.
Si la articulación se abre cuando el médico
mantiene flexionada ligeramente la rodilla, y además cuando la mantiene
estirada, lo más probable es que los ligamentos cruzados estén también rotos.
El paciente debe saber que varias o todas estas lesiones
se pueden producir simultáneamente.
Recién producida la
lesión, la rodilla puede doler demasiado para permitir la exploración. En este
caso, se puede
anestesiar localmente y proseguir la exploración, o
bien inmovilizar la rodilla con una o dos bandas de yeso (férulas), durante
unos 10 días aproximadamente, para que disminuya el dolor.
Las
radiografías son útiles para descartar fracturas
asociadas. Es relativamente frecuente que una lesión de ligamento colateral
medial vaya acompañada de una fractura en el lado contrario de la rodilla,
sobre todo en accidentes de tráfico.
La resonancia magnética nuclear
La
resonancia magnética nuclear detecta habitualmente las
roturas de los ligamentos colaterales y su gravedad, además de lesiones de las
demás estructuras de la rodilla.
¿Cómo se llega al diagnóstico?
Habitualmente, con la exploración que realiza el médico
se detecta la localización del esguince y si se produce inestabilidad. En los
casos de duda, o cuando se sospecha que hay más estructuras dañadas en la
rodilla, el médico solicitará una resonancia magnética.
¿Cómo se tratan?
El tratamiento inicial se basa en
cuatro medidas:
Frío local,
efectivo durante las primeras 72 horas. Se utiliza la típica bolsa con cubitos
de hielo o el "cold pack" (bolsa estanca con un gel en su interior que se
enfría en la nevera). Nunca en contacto directo con la piel, para evitar
quemaduras por congelación. Lo habitual es mantenerlo
unos 20 minutos cada hora, con cuidado de no sobrepasar las tres horas totales
al día.
Reposo mínimo de 24 a 48 horas, para evitar
aumentar la lesión.
Vendaje compresivo elástico, no
rígido para no cortar la circulación de la sangre.
Elevación de la extremidad durante varios días. Si el paciente está
tumbado, se coloca una almohada bajo la pierna, de forma que el pie esté más
alto que el corazón. Si el paciente se sienta, apoyará la pierna sobre una
silla.
El tratamiento definitivo
Es radicalmente
diferente para el medial y el externo.
El
medial: puede romperse completamente, pero su forma de banda le
permite cicatrizar con efectividad. El mejor tratamiento para su lesión es por
tanto no operatorio:
En casos
de ausencia o mínima inestabilidad, basta con un vendaje elástico o una
rodillera con refuerzos laterales. Se puede apoyar en uno o dos días.
Si la inestabilidad es moderada, se puede colocar una
rodillera articulada (que permite flexionar y extender la rodilla sin forzar
sus ligamentos) durante unas 3 semanas, prohibiendo el apoyo en la primera
semana.
Si la inestabilidad es importante, se coloca una
rodillera articulada durante unas 4 semanas, pero las tres primeras semanas no
se debe apoyar esa extremidad.
Una alternativa a la
rodillera articulada es el yeso, pero no nos permite mover la rodilla, lo que
produce más rigidez durante un tiempo.
El externo:
Depende de su
grado de rotura.
Si la
cicatrización es completa, es habitualmente poco efectiva, dada su forma de
cordón, por lo que se debe operar, y mantener inmovilizado durante un periodo
de varias semanas.
Si es parcial, se puede esperar una
buena cicatrización y no necesita cirugía, empleándose un vendaje elástico o
una inmovilización con yeso, durante cinco o seis semanas en los casos más
serios.
Si no se ha detectado en su momento y ha pasado
tiempo (lesión crónica), el tratamiento será operatorio: se construye uno nuevo
a partir de tendones.
Durante la inmovilización, el
paciente realizará ejercicios de tonificación de los músculos de la pierna,
para evitar que se atrofien.
Tras la inmovilización, el
médico indicará un programa de fisioterapia para ganar movilidad y fuerza en la
rodilla, permitiéndose los ejercicios vigorosos cuando desaparezca la
inestabilidad.
¿Cómo vivir con un esguince de ligamentos colaterales?
Los esguinces -aun en los casos más graves- de ligamento medial,
incluso tras el tratamiento, pueden dejar algo de inestabilidad y molestias
como pinchazos en la rodilla, pero no limitarán la actividad física del
paciente, ni evolucionarán hacia la artrosis.
En cambio,
en el caso de una rotura completa de ligamento lateral no operada lo más
probable es que se produzca una inestabilidad importante aunque poco dolorosa,
pero evolucionando casi siempre hacia la artrosis.
Dr. Hans Gad Johansen
, especialista en Cirugía Ortopédica, Dr. Ejnar Kuur
, especialista en Cirugía Ortopédica, Dr. Dai Rees
, especialista en Cirugía Ortopédica.
NetDoctor.es posee los derechos de autor sobre todos los documentos contenidos en este sitio web, y se presentan con fines informativos únicamente. En ningún caso están pensados como sustitutos ni de cuidados médicos profesionales ni de la atención de un facultativo cualificado. Los documentos y el material informativo sobre los que NetDoctor.es posee los derechos de autor no se pueden y no se deben usar como base para un diagnóstico o para la elección de un tratamiento. Haga clic aquí -> Condiciones de uso - Información legal importante .