CPER son las siglas de colangio-pancreatografía retrógrada
endoscópica. Es una prueba de
rayos X para ver los conductos
biliares y del páncreas, que primero se rellenan con contraste para poderse
visualizar. Por los conductos biliares sale la bilis del hígado y por los
pancreáticos las secreciones del páncreas. Los dos desembocan en la porción
inicial del intestino delgado (el duodeno).
Sirve para estudiar la ictericia, que es cuando el paciente se
vuelve amarillo debido a la obstrucción de los conductos biliares.
Para estudiar un dolor abdominal cuando otras pruebas no
demuestren la causa.
Además de sus aplicaciones diagnósticas, la CPER también sirve
para aliviar la ictericia, al extraer los cálculos del conducto biliar o al
colocar un tubo de plástico (stent) a través de una estrechez de la porción
terminal del conducto biliar.
¿Cómo se hace una CPER?
La CPER se hace en el servicio de Rayos-X de un hospital. Para
que el endoscopio pueda pasar sin problemas el estómago debe estar vacío, lo
que se consigue con un ayuno de seis horas.
Una vez explicado el procedimiento, el endoscopista rocía la
pared posterior de la garganta con un spray que lleva un anestésico local
parecido al que usan los dentistas, que insensibiliza la garganta y que puede
entorpecer la deglución.
Se inyecta un sedante en la mano o en el brazo. No es un
verdadero anestésico, pero consigue que el paciente se sienta
adormecido.
Se coloca un endoscopio especial en la boca, y se le pide al
paciente que se lo trague. Es parecido a tragar un trozo grande de
comida.
Aunque a partir de ese momento el paciente ya no suele darse
cuenta, el endoscopio se abre paso por el duodeno. Una vez allí, sale un tubito
del endoscopio que, a través de un pequeño agujero en la pared del duodeno, se
introduce en los conductos que llegan hasta la vesícula biliar y el
páncreas.
Se inyecta el contraste en el conducto y se obtienen
radiografías.
El endoscopista examina las radiografías.
Si hay un cálculo en el conducto biliar, se consigue eliminarlo
dilatando el extremo distal del conducto y tirando del cálculo.
Si hay una estrechez del conducto biliar se inserta un tubo de
plástico (stent) que permita la salida de la bilis al duodeno.
Tras el procedimiento, los pacientes permanecen adormilados
durante algunas horas. Si se ha extraído un cálculo o se ha colocado un stent,
puede ser necesario pasar la noche en el hospital.
¿Es peligrosa la CPER?
La CPER con fines diagnósticos es completamente segura. Pueden
existir casos excepcionales de alergia al contraste yodado. También existe un
leve riesgo de inflamación del páncreas (pancreatitis) que aparece en el 1% de las
exploraciones.
La CPER terapéutica (cuando el objetivo es tratar) puede
compararse a una intervención quirúrgica; aunque sigue siendo segura, existe un
3% de pacientes que sufren complicaciones. Las principales son la infección, la
hemorragia y la pancreatitis. La mayoría se recuperan completamente con el
tratamiento.
En mujeres embarazadas, los contrastes líquidos pueden dañar al
feto. Los enfermos de hígado, corazón o riñones deben igualmente consultar a un
especialista antes de hacerse la prueba.
Dr. Alan Ogilvie
, especialista en Gastroenterología, Dr. Carl J. Brandt
, Director Médico Internacional y Cofundador de NetDoctor.
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