Depresión es un término utilizado a menudo en nuestro lenguaje
diario para referirnos a una infelicidad clara y comprensible. En realidad,
esta palabra debería reservarse para aquellas personas que presentan una
disminución significativa y persistente de su humor, que conduce a dificultades
para llevar una vida normal. Tales condiciones pueden variar desde la
predisposición a un humor bajo (conocido como distimia) a episodios depresivos
que pueden variar en intensidad desde relativamente leves a graves.
La depresión es más común en mujeres que en hombres, aunque su
consecuencia más dramática, la muerte por suicidio, es más común en los
hombres.
La depresión será probablemente una de las más extendidas
enfermedades del siglo XXI, si no la más. Causa un gran sufrimiento y un número
substancial de muertes también. La depresión lleva a una infelicidad en el
hogar, a dificultades en el trabajo y a un desorden interno o distrés;
desafortunadamente, todavía es poco reconocida como enfermedad, y cuando lo es
no siempre se trata adecuadamente. La depresión es más común en mujeres que en
hombres, aunque su consecuencia más dramática, la muerte por
suicidio, es más común en los hombres.
¿Cómo se diagnóstica la depresión?
El diagnóstico de depresión se realiza cuando diversos síntomas
clave están presentes:
Humor bajo persistente o tristeza vital
Pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar de cualquier
cosa (anhedonia)
Reducción de la energía y disminución de la actividad normal.
De interés
Le sugerimos la lectura de algunos artículos
relacionados:
La depresión es, a menudo, más difícil de diagnosticar en
hombres porque no suelen quejarse de estos síntomas típicos. En los hombres es
menos probable admitir alteraciones y si consultan al médico tienden a traducir
sus males en quejas físicas concretas.
En estudios realizados en la comunidad europea, el 2% de la
población sufre depresión pura en algún momento de su vida. Algunas personas
presentan formas leves de la enfermedad, algunas moderadas y otras personas
formas graves, en números aproximadamente iguales. Otro 8% de la población
sufre unas formas mixtas de ansiedad y depresión en algún momento de su vida.
Otras personas no tienen síntomas suficientemente graves para realizar un
diagnóstico de ansiedad o depresión, pero presentan una afectación en el
trabajo y en su vida social, y se quejan de síntomas físicos inexplicables. Las
tasas de depresión en los últimos años parece que están aumentando. Esta
tendencia es preocupante y ha sido discutida ampliamente. La depresión es ahora
más diagnosticada en personas jóvenes que anteriormente. Este cambio podría ser
un resultado de la creciente fragmentación social, incluyendo la ruptura y
transformación de las relaciones familiares observadas durante las últimas
décadas.
Los episodios moderados de depresión mejoran a menudo sin
tratamiento o responden a medidas sencillas tales como cambio en el ambiente o
en la situación familiar. Muchos otros pacientes pueden ser tratados
adecuadamente por su médico de cabecera (médico de familia). Sólo una minoría
de pacientes debería ser dirigido a los servicios psiquiátricos
especializados:
Aquellos que presenten un riesgo elevado de cometer suicidio.
Aquellos que no responden a los tratamientos habituales.
Aquellos en los cuales el diagnóstico sea confuso o difícil de
realizar.
Si la depresión coexiste con otras condiciones que complican el
tratamiento, como una enfermedad física adicional.
Los pacientes con depresión psicótica, que manifiestan
delirios( pensamientos anómalos) o alucinaciones, deberían ser siempre enviados
a los especialistas.
¿Qué tal su autoestima?
Gustarse es muy importante; vea en qué
grado lo hace
usted.
Psicoterapia y asesoramiento
Ciertos estudios muestran claramente que los pacientes
prefieren afrontar un enfoque psicoterapéutico (hablar acerca de sus problemas)
o al menos lo esperan, en combinación con su medicación. La evidencia muestra
que ciertas formas específicas de psicoterapia son útiles para los pacientes
con depresión. Su utilidad es más obvia en las formas más leves y en la
prevención de episodios posteriores de depresión. Los hombres solicitan menos
frecuentemente esta forma de tratamiento.
Medicación antidepresiva
Desde los finales de los cincuenta, ha existido medicación
efectiva para la enfermedad depresiva. En los últimos años han aparecido nuevos
antidepresivos con menos efectos secundarios, efectivos en la mayoría de la
gente y fáciles de tolerar. Es importante continuar el tratamiento durante seis
a nueve meses, cualquiera que sea el antidepresivo, después de que se hayan
resuelto los síntomas, pues de otra manera podrían volver a aparecer
rápidamente. Los antidepresivos son igualmente efectivos en hombres y mujeres.
Aproximadamente, la mitad de todos los pacientes con depresión solo presentan
un episodio en su vida. El resto sufren de una forma recurrente de la
enfermedad (sufrirán nuevos brotes cada cierto tiempo).
Teniendo en cuenta esta consideración, el médico podrá estimar
como conveniente el prescribir un tratamiento de mantenimiento, que significa
continuar los antidepresivos durante unos años, con el fin de prevenir futuros
episodios. El arte del tratamiento es combinar enfoques sociales, psicológicos
y farmacológicos para reducir el sufrimiento y la mortalidad. La presencia de
nuevos antidepresivos y la evidencia creciente de que ciertas formas de
asesoramiento (terapia cognitivo-conductual) funcionan, significa que se puede
ser optimista acerca del futuro de las personas con depresión. Sin embargo, la
depresión se convierte en crónica en un 10-20% de los casos.
Depresión psicótica
Los pacientes con depresión psicótica están seriamente
enfermos y casi siempre precisan hospitalización. Es improbable que la terapia
antidepresiva por sí sola sea eficaz. Los tratamientos de más habituales son la
terapia electro-convulsiva (un tratamiento muy efectivo pero polémico, ya que
consiste en aplicar descargas eléctricas al cerebro con
anestesia general) o la combinación de un fármaco
antidepresivo con un fármaco antipsicótico (utilizado para tratar delirios y
alucinaciones).
El suicidio en el hombre
El suicidio representa una de cada 100 muertes pero la mayoría
de ellos los realizan hombres. Una reciente tendencia preocupante es el
incremento de la tasa de suicidio entre hombres jóvenes (una tendencia no
observada entre mujeres jóvenes). La mayoría de estos hombres no han solicitado
ayuda antes de su muerte. La tasa de suicidio en hombres también se incrementa
en edades comprendidas entre los 65 y los 75 años. Por el contrario, la tasa de
suicidio en mujeres varía menos con la edad. Las razones por las cuales los
hombres tienen más probabilidad de suicidarse que las mujeres son complejas y
no bien entendidas. Sin embargo, diversos indicios nos podrían ayudar a
entenderlo.
Factores de riesgo de suicidio
Aparte del sexo masculino, han sido identificados otros factores
de riesgo del suicidio:
Edad: El mayor número de suicidios en los
hombres tiene lugar a los 20 años, y después entre los 60 y 70 años.
Desempleo: La tasa de suicidio se ha
relacionado con las subidas y bajadas de las tasas de desempleo en diversos
países (la mitad de la cifra récord de 33.000 personas que se suicidaron en
Japón durante 1999 estaban desempleados).
Aislamiento social: Las personas que se
suicidan a menudo viven solos y tienen poco contacto con los demás; pueden
haber enviudado recientemente o no haber estado casados nunca.
Enfermedades crónicas: Cualquier enfermedad
crónica incrementa el riesgo de suicidio.
Ciertos trabajos: Las personas con ciertos
tipos de trabajo tienen más probabilidades de cometer suicidio. Parece
comprobado que existe mayor riesgo en las profesiones en que se producen
mayores índices de depresión: médicos, policías, maestros de
escuela.
Muchos de los riesgos citados anteriormente afectan a los
hombres más que a las mujeres. Es importante recordar que mucha gente presenta
estos factores pero que sólo una pequeña minoría se suicidará. Otros factores
son también significativos. El factor de riesgo más importante es la presencia
de enfermedades mentales. El factor protector más importante es la presencia de
un buen soporte de los familiares y amigos.
Enfermedad mental
La investigación ha demostrado que una gran mayoría de los que
intentan suicidarse están mentalmente enfermos en ese momento. Dos tercios
están afectados por un trastorno depresivo y un 20% por
alcoholismo. Entre las personas que sufren
enfermedades depresivas graves, un 10-15% acaban suicidándose. Paradójicamente,
las enfermedades depresivas son más comunes en las mujeres pero el suicidio es
más común entre los hombres. La enfermedad depresiva entre menores de 25 años
es probablemente mucho más común ahora que hace 50 años, lo que podría ser la
causa de que la tasa de suicidio esté aumentando entre hombres jóvenes. El
alcoholismo conduce al suicidio en un 10% de los afectados. Este es mucho más
común en los hombres (aunque se esta incrementando rápidamente entre las
mujeres). La
esquizofrenia (una enfermedad relativamente poco
común, que afecta a un 1% de la población) conduce al suicidio en un 10% de los
afectados.
¿Por qué la tasa de suicidio en el hombre está
aumentando?
Las razones por las que ha aumentado el número de suicidas en
los últimos años están lejos de ser claras. Todas las explicaciones propuestas
comparten un hallazgo común: el cambio de rol de los hombres en la
sociedad.
La
adolescencia se ha alargado, llegando a la edad adulta
y a la independencia a una edad más tardía. Hace dos generaciones el trabajo
empezaba a los 14 años; hace una generación a los 16, y ahora muchos hombres
sólo llegan a una independencia económica cuando cumplen los 20 años o más.
Los hombres tienen circunstancias más estresantes para
conseguir sus objetivos educativos que en el pasado y actualmente tienen menos
éxito para ello que las mujeres.
El trabajo es mucho menos seguro y los periodos de desempleo
son la norma para muchos (psicológicamente la amenaza de desempleo es tan
dañina como el desempleo mismo).
El uso y abuso del alcohol se ha incrementando de forma notable
desde la Segunda Guerra Mundial. Tal uso es, a menudo, un intento para soportar
el estrés y para intentar aliviar algunos síntomas.
El
abuso de drogas ilegales se ha hecho mucho más común
(en algunos países se ha demostrado una correlación entre la tasa de suicidio
en los jóvenes y la tasa de condenas por delitos relacionados con las drogas)
Algunos cambios indicativos de una "ruptura de la sociedad" o
transformación profunda de esquemas sociales que en tiempos anteriores se
hallaban mejor definidos, parecen estar asociados con un aumento de la tasa de
suicidio (como por ejemplo, aumento de divorcios, descenso del sentimiento
religioso, etc.).
Los niños no lloran
En muchas sociedades, expresar emociones, por ejemplo tristeza,
miedo, decepción o rechazo es menos aceptable en los chicos que en las chicas.
De ahí el dicho común: "los niños no lloran". Este estereotipo cultural es muy
difícil de eliminar, aunque la llegada de los "hombres nuevos" en los noventa
ha hecho más aceptable para ellos el abrirse a los demás. Si un hombre, en
particular un hombre mayor, llora abiertamente, debe ser interpretado como un
signo de depresión grave, por lo que debe recibir la debida atención por parte
de su médico y demás profesionales de la salud.
Conducta autolesiva
Algunas personas que intentan suicidarse realmente no quieren
acabar con su vida. Imitan el acto suicida tomándose una sobredosis o
realizándose cortes. Realizan estas conductas en un intento para cambiar una
situación intolerable o para captar la atención de otras personas relevantes en
sus vidas. Así este proceso es conocido como conducta autolesiva o
parasuicidio. Tales personas obtienen una considerable liberación de su tensión
nerviosa o ansiedad al realizar estos actos. La conducta autolesiva es más
frecuente en las mujeres que en los hombres, aunque la proporción de conductas
autolesivas se esta incrementando últimamente en los hombres. Entre un 10 y 15%
de los hombres que intentan suicidarse lo logran. En otras palabras, entre un
85-90% no llegan a cometer el suicidio.
¿Cómo afecta el suicidio en las otras personas?
No es verdad que el suicidio no afecta a nadie excepto a la
persona que se quita la vida. Aquellos que se dejan detrás pasarán a través de
estadios sucesivos:
duelo, negación, rabia, culpa, confusión, deseos de
autoprotección para probar que la muerte fue accidental, y quizás depresión y
ansiedad.
Barreras que dificultan un tratamiento efectivo de la depresión
en los hombres
Los hombres tienen menos probabilidades de reconocer que se
encuentran en situación de estrés o infelices, aislándose en la enfermedad.
Cuando están afectados es menos probable que consulten con su
médico.
Si consultan a su médico es más probable que se quejen de
síntomas físicos (por ejemplo, dolores de estomago) o síntomas difusos o
inespecíficos.
Los profesionales de la salud, a menudo, barajan menos
frecuentemente los diagnósticos de enfermedad mental en los hombres.
Algunos de los hombres jóvenes que se han suicidado sin haber
buscado nunca ayuda parecen no tener una enfermedad mental identificable. En
este caso podrían estar afectados por dilemas de tipo filosófico-existencial,
para los cuales podrían ver en el suicidio una solución adecuada.
¿Qué puede hacer la sociedad?
Algún elemento de la sociedad moderna esta favoreciendo el
suicidio de hombres jóvenes, pero al mismo tiempo no esta ejerciendo una
influencia entre las mujeres jóvenes. Necesitamos saber más para averiguar por
qué ocurre esto y si es necesario la sociedad debería modificar lo que sea
preciso de nuestros estilos de vida con el objeto de reducir este peaje de
suicidios. He aquí unos datos estadísticos que invitan a la
reflexión:
Cerca del 80% de las mujeres suicidas habían consultado a su
médico y recibido tratamiento antes de su muerte.
Solo el 50% de los hombres había consultado a su médico.
En hombres menores de 25 años, el porcentaje es aún menor
(20%).
Ciertas campañas educativas podrían ayudar a los hombres,
particularmente a los hombres jóvenes, a buscar asistencia más que a sufrir sus
problemas en silencio.¿Qué puede hacer usted? Si tiene cualquiera de los
síntomas de depresión citados al principio, debería consultar al médico; si se
siente desesperanzado acerca del futuro, o si la idea del suicidio ha pasado
por su cabeza debería ponerse en contacto con él de forma más urgente. Si usted
observa signos de depresión en otras personas aconséjeles encarecidamente que
lo hagan. Si alguien amenaza con suicidarse tómese la amenaza en serio y no
trivialice sobre los posibles motivos. Recuerde siempre que la depresión es
tratable y el suicidio, evitable.
Dr. Ciaran Mulholland
, especialista en Psiquiatría.
NetDoctor.es posee los derechos de autor sobre todos los documentos contenidos en este sitio web, y se presentan con fines informativos únicamente. En ningún caso están pensados como sustitutos ni de cuidados médicos profesionales ni de la atención de un facultativo cualificado. Los documentos y el material informativo sobre los que NetDoctor.es posee los derechos de autor no se pueden y no se deben usar como base para un diagnóstico o para la elección de un tratamiento. Haga clic aquí -> Condiciones de uso - Información legal importante .