Son bolsas de material purulento (pus), que se forman en las
cercanías de un diente que se infecta. Se acompañan de
dolor intenso e inflamación de la zona, apareciendo
fiebre cuando son más graves.
Los abscesos dentales son infecciones que se encuentran
localizadas en las cercanías de piezas dentales en mal estado.
Suelen estar causados por
caries que destruyen parte del diente o por infección
de la cavidad pulpar de alguna pieza dental (pulpitis). Los gérmenes de la
cavidad bucal se acumulan y se multiplican en la caries o en el interior del
diente afectado, diseminándose por toda la zona cercana. En este momento la
zona aparecerá inflamada y dolorida, y si es tratada adecuadamente, no se
producirá una infección grave.
El organismo intenta defendernos de esta infección luchando
contra los
gérmenes, dando como resultado la formación de bolsas
de pus.
¿Qué puedo hacer para evitar los abscesos dentales?
Sabiendo que los abscesos dentales se deben principalmente a
caries y pulpitis, la mejor manera de prevenirlos es:
De interés
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Mantener la dentadura y las encías sanas; para conseguirlo
intentaremos limitar el consumo de alimentos y líquidos dulces a las horas de
las comidas (evitar los dulces pegajosos, porque se quedan adheridos al
diente).
Siempre cepillaremos la dentadura después de las comidas,
utilizando una pasta dentífrica con flúor.
Utilizar seda dental para limpiar los espacios que quedan entre
los dientes, o en su lugar cepillos interproximales (siempre de acuerdo a las
recomendaciones de su dentista).
Si alguna pieza dental presenta caries o duele, debemos acudir
a consulta del odontólogo para tratarla, y así evitar la formación de abscesos
dentales.
Acudir de manera regular a su dentista para realizar revisiones
preventivas y, si fuese necesario, tratar de forma precoz cualquier
problema.
Las personas que padecen enfermedades que debilitan sus defensas
(Sida), o aquéllas en general en que las infecciones
pueden llegar a ser más graves (diabéticos) deberán
prestar especial atención a su dentadura para evitar infecciones importantes
originadas en esta zona.
¿Qué puedo hacer si tengo un absceso dental?
Lo primero es acudir a un dentista, que intentará drenar el
material purulento acumulado, pautará un tratamiento antibiótico potente y
posteriormente valorará la posibilidad de salvar la pieza que ha originado la
infección. Si aparece alguno de los síntomas siguientes, la infección puede ser
grave y deberá consultar con un cirujano maxilofacial:
Fiebre alta
Salida de pus por la piel de la cara
Gran inflamación de la cara, siendo más grave cuando se afecta
el cuello
Inflamación de la lengua o debajo de ella
Dificultad o imposibilidad para abrir la boca
Dificultad o imposibilidad para tragar
Dificultad para respirar.
¿Cómo se tratan los abscesos dentales?
En ocasiones los abscesos dentales se rompen, saliendo el pus
hacia la boca o la piel; si no es así el odontólogo o el cirujano maxilofacial
deben hacer una incisión (corte) para extraer el pus.
A continuación y si el tamaño del absceso lo precisa, se debe
colocar un drenaje (tubo o lámina de goma normalmente) que sirve para facilitar
la salida de pus que se forma, hasta la completa curación de la
infección.
Es necesario un tratamiento antibiótico potente, generalmente
vía oral (en casos graves, intravenoso)
Nunca debemos iniciar por nuestra cuenta el tratamiento
antibiótico; siempre debe estar supervisado por un especialista, que conoce el
más adecuado a nuestras necesidades según el tipo de infección.
No deberá interrumpir el tratamiento antibiótico a pesar de la
mejoría de síntomas, porque los gérmenes pueden hacerse resistentes a este
fármaco, siendo ineficaz en otras ocasiones cuando necesitemos utilizarlo para
tratar otras infecciones.
Realizaremos enjuagues con agua tibia y sal (una cucharadita
colmada por vaso) unas 15-20 veces al día, durante aproximadamente un
minuto.
Mantener una buena higiene oral cepillando después de las
comidas, con pasta dentífrica que contenga flúor.
Tomaremos los calmantes o antiinflamatorios según las
indicaciones del especialista, y no según nuestras necesidades, porque para que
los calmantes sean eficaces deben tomarse a intervalos regulares sin esperar a
que aparezca el dolor.
Si la pieza dental causante del absceso puede ser tratada por
el dentista, realizará una endodoncia (relleno de la cavidad pulpar del
diente); si persisten focos de infección en las cercanías del diente
(mandíbula, maxilar, seno maxilar, etc.), será el cirujano quien realice una
limpieza quirúrgica.
Si por el contrario la pieza dental no puede tratarse por estar
demasiado dañada, deberá extraerse cuanto antes, debido a que es el origen de
la infección. Esta extracción dental puede realizarse una vez que el paciente
esté tomando tratamiento antibiótico.
¿Qué me puede pasar si no trato un absceso dental?
Los abscesos dentales son infecciones que se encuentran
localizadas en las cercanías de piezas dentales en mal estado, pero en
ocasiones, y más a menudo de lo que pensamos, pueden extenderse.
Pueden diseminarse hacia la mejilla, seno maxilar (pudiendo
provocar
sinusitis), fosas nasales, debajo de la lengua y el
cuello entre otras.
Una infección dental se puede transformar, al diseminarse, en
una enfermedad grave que ponga en peligro nuestra vida. Por lo tanto, debemos
cuidar nuestra dentadura acudiendo regularmente a nuestro odontólogo para
evitar llegar a estas situaciones.
Dr. Per Grinsted
, médico general, Lisa Taylor
, dentista.
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