El término disentería se emplea para designar las enfermedades
infecciosas que presentan diarrea sanguinolenta. Existen diferentes
microorganismos capaces de producir disentería. Cuando hablamos de disentería
amebiana nos referimos a una disentería producida por un tipo de
ameba: Entamoeba histolytica.
Deben evitarse las verduras crudas y las frutas con piel, así
como los helados o el hielo.
Las amebas no son
bacterias ni
virus sino protozoos, es decir, organismos de una
única célula cuya estructura es similar a las de los animales superiores. Esto
hace que sean resistentes a los antibióticos habituales porque, en general,
estos realizan su acción sobre las estructuras que caracterizan a las bacterias
y las diferencian de los animales superiores.
El parásito se adquiere al consumir agua o alimentos
contaminados con quistes de amebas. El parásito se establece en el intestino
donde puede vivir como "comensal" sin producir enfermedad alguna, producir una
inflamación intestinal o, atravesando la pared del intestino, pasar a la sangre
y producir enfermedad en otros órganos como el hígado, el pulmón o el
cerebro.
La infección por amebas es un problema muy frecuente, extendido
por todo el mundo, pero que afecta más a los países subdesarrollados.
Globalmente podemos decir que en el 10% de la población mundial se detecta
amebiasis intestinal, pero esta cifra llega al 30% en los países poco
desarrollados de los trópicos, especialmente México, América central y del sur,
África, India y el sudeste de Asia.
De cada diez personas con quistes de ameba en sus heces, sólo
una desarrolla los síntomas de la enfermedad. Esta gran discrepancia podría
explicarse por la existencia de otra especie de ameba incapaz de producir
enfermedad: Entamoeba dispar, que al examen microscópico
es idéntica a Entamoeba histolytica.
La mortalidad no es despreciable. De hecho es, tras la
esquistosomiasis y el
paludismo (malaria), la enfermedad parasitaria que más
muertes causa en el mundo.
En España la enfermedad no es frecuente, con menos de 50 casos
anuales en los últimos datos publicados. La inmensa mayoría de los casos se
desarrolla en inmigrantes procedentes de países tropicales o subtropicales, o
en turistas que han viajado a estos países en los meses anteriores. Una pequeña
parte de casos proceden de establecimientos con escasas medidas de higiene,
como, por desgracia, algunas residencias de ancianos. La enfermedad es también
más frecuente entre los varones homosexuales.
La enfermedad se adquiere a través de la ingestión de agua o
alimentos contaminados con Entamoeba histolytica. El
contagio se produce siguiendo un patrón común con muchas otras enfermedades,
que se llama transmisión oral-fecal. Esto simplemente significa que se adquiere
a través de la vía oral, es decir se ingiere con el agua o los alimentos y se
elimina en las heces.
En la naturaleza el parásito existe en dos formas o estados
diferentes, una forma libre o trofozoito que es la forma activa que el parásito
adopta en ambientes favorables y una forma enquistada o quiste en que se
transforma cuando el medio ambiente es adverso.
Los pacientes infectados eliminan en sus heces millones de
quistes de amebas diariamente, que son bastante resistentes y pueden permanecer
viables largo tiempo.
El deficiente tratamiento de las aguas fecales y la inexistencia
de una red de abastecimiento de aguas de calidad, permiten que se contamine el
agua que se utiliza para beber, para regar y para cocinar. Deficientes hábitos
higiénicos como no lavarse las manos tras la deposición, contribuyen también a
contaminar los alimentos durante su preparación o manipulación.
Cuando por cualquier circunstancia las amebas enquistadas
contaminan el agua o los alimentos y son ingeridas, son capaces de resistir el
ácido del estomago y pasar al intestino delgado, donde se liberan los
trofozoitos produciéndose una nueva infección. Algunos trofozoitos se enquistan
en el colon y se eliminan por las heces, cerrándose así el circuito
¿Se va de viaje?
Le sugerimos una ojeada a nuestra sección 'Salud del viajero',
donde encontrará información para prevenir cualquier eventualidad de salud.
Otras secciones de interés:
En la mayoría de las ocasiones, los trofozoitos se unen a la
mucosa del colon (intestino grueso) y viven allí como comensales, sin causar la
enfermedad pero produciendo formas enquistadas que se eliminan por las heces y
la propagan.
Menos veces, probablemente en relación con la capacidad de
algunas cepas para producir una serie de proteínas que dañan nuestras células y
tejidos, producen úlceras en la mucosa del colon. En raras ocasiones consiguen
introducirse en los vasos sanguíneos y ser trasladados por la sangre al hígado
u otros órganos donde producen grandes destrucciones de los
tejidos.
¿Qué síntomas tiene?
Como ya hemos comentado la gran mayoría de las infecciones son
asintomáticas, por lo que estas personas no buscan ayuda médica y no son
tratadas, pero eliminan quistes en sus heces con lo que contribuyen a diseminar
la infección.
Los enfermos con síntomas suelen presentar un cuadro progresivo
que se desarrolla en un periodo de 10 a 20 días caracterizado por:
Diarrea: en la forma más clásica existen 8-12 deposiciones al
día. Pese al deseo imperioso de defecar el volumen eliminado en cada deposición
es pequeño o al menos menor de lo que sería esperable por las molestias que
produce y además no consigue aliviar el dolor ni el deseo de
defecar.
Sangre en las heces
Dolor abdominal bajo
Con menor frecuencia fiebre y pérdida de peso
Algunos casos son más graves, con diarreas copiosas y fiebre
elevada y pueden presentar complicaciones graves, como perforación del
intestino y peritonitis (inflamación del peritoneo).
Algunas veces, con antecedentes previos de disentería o no, las
amebas son capaces de atravesar la pared del intestino grueso, introducirse en
el torrente sanguíneo y llegar hasta órganos alejados del intestino, donde
producen abscesos amebianos (agujeros llenos de una especie de pus). Como la
sangre que deja el intestino pasa luego por el hígado, la mayoría de los
abscesos amebianos se localizan en este órgano. En el caso de los turistas,
esta complicación suele verse de dos a cinco meses después de haber abandonado
el área donde se produjo el contagio.
El absceso amebiano suele manifestarse por fiebre, deterioro
general y dolor en la parte superior derecha del abdomen.
¿Cómo se diagnostica?
El riesgo de desarrollar una disentería u otra forma de
amebiasis para un español que no haya viajado a una zona endémica y que viva en
las condiciones higiénicas habituales es muy bajo.
El diagnóstico de disentería amebiana se suele sospechar ante la
aparición de una diarrea con sangre durante un
viaje a países tropicales o en los dos primeros meses
tras el regreso del mismo. Sin embargo será necesario confirmar esta sospecha
puesto que muchas infecciones intestinales por bacterias y algunas enfermedades
inflamatorias del intestino pueden dar lugar a cuadros de diarrea con
sangre.
El médico solicitará inicialmente uno o más estudios de las
heces con cultivos para descartar que el problema tenga un origen bacteriano y
exámenes microscópicos en fresco para demostrar la presencia de amebas. También
podría indicarse, inicialmente o si el examen de heces es negativo, la
realización de análisis de sangre para detectar la aparición de defensas frente
a Entamoeba. En otros casos puede ser necesario realizar
un estudio endoscópico de la parte final del intestino para ver el estado de la
mucosa del colon y tomar muestras o realizar
ecografía o
TAC (escáner) para valorar afectación del
hígado.
Los casos de disentería grave que ocasionan afectación general
importante, fiebre elevada o mucho dolor abdominal, los que presentan
complicaciones y cuando se sospecha afectación de otros órganos deben ser
remitidos al hospital.
¿Es necesario tratarse si no se tienen síntomas?
Si al analizar las heces de una persona que no tiene una
disentería, se descubren amebas podría tratarse de Entamoeba
histolytica o de Entamoeba dispar. En el caso
de que fuera esta última no daría problemas, pero como la mayoría de los
laboratorios no tienen medios para diferenciar estas dos especies, es
preferible asumir que se trata de Entamoeba histolytica y
realizar el tratamiento.
¿Cómo se trata?
La disentería amebiana se trata con metronidazol (Flagyl,
Metronidazol EFG). La dosis para el adulto es de 750 mg cada 8 horas durante al
menos 5 días. Durante el tratamiento no se puede ingerir alcohol. Puesto que el
metronidazol no es activo frente a las formas enquistadas, el tratamiento se
suele continuar con paromomicina (Humatín) durante una semana más para impedir
la propagación de la enfermedad.
Es importante extremar las medidas higiénicas que deberían ser
habituales, en especial el lavado de manos con jabón después de ir al cuarto de
baño y antes de comer o manipular alimentos.
En el caso de infectados sin síntomas (portadores) es suficiente
un tratamiento con paromomicina. Si hay complicaciones o afectación fuera del
intestino grueso será necesario un tratamiento hospitalario
complejo.
¿Qué se puede hacer para prevenir la disentería
amebiana?
El turista que viaja países tropicales donde esta enfermedad es
frecuente debe evitar el consumo de agua o alimentos potencialmente
contaminados adoptando una serie de medidas que sirven para prevenir la
disentería y otras enfermedades de transmisión oral-fecal.
Medidas respecto a las bebidas y al
agua:
Usar agua embotellada.
No ingerir agua de grifos, fuentes o manantiales sin hervirla
previamente durante varios minutos. También se puede tratar el agua con filtros
de una micra y luego realizar una desinfección química preferiblemente mediante
yodación (tintura de yodo al 2%) porque las amebas resisten bastante bien el
cloro.
No añadir cubitos de hielo a las bebidas porque pueden estar
hechos con agua contaminada.
No lavarse los dientes con agua de grifos o fuentes.
El vino, la cerveza, las bebidas enlatadas o embotelladas y las
elaboradas con agua hervida (café y té) se pueden considerar
seguras.
En general es preferible beber directamente de la botella que
utilizar recipientes que puedan estar sucios o mal secos.
Respecto a los alimentos:
Evitar los puestos callejeros y lugares de poca
higiene.
Evitar alimentos crudos, poco cocidos o no cocinados
recientemente.
Evitar las ensaladas y otras comidas a base de vegetales
crudos.
Tomar la fruta después de haberla pelado
personalmente.
No existe ninguna vacuna. Podría ser útil llevar metronidazol
para realizar un tratamiento si sabe que va a
viajar a zonas tropicales remotas donde puede ser
difícil acceder a un médico o a un hospital.
¿Cuál es la evolución probable de la enfermedad?
El pronóstico en los casos asintomáticos y en la disentería
clásica tratada es bueno. Por el contrario, la enfermedad intestinal con
complicaciones y la afectación de órganos fuera del intestino tienen una
mortalidad elevada incluso con tratamiento correcto.
Dr. Kai Tullin
, médico general, Dr. Charlie Easmon
, especialista en Salud Pública.
NetDoctor.es posee los derechos de autor sobre todos los documentos contenidos en este sitio web, y se presentan con fines informativos únicamente. En ningún caso están pensados como sustitutos ni de cuidados médicos profesionales ni de la atención de un facultativo cualificado. Los documentos y el material informativo sobre los que NetDoctor.es posee los derechos de autor no se pueden y no se deben usar como base para un diagnóstico o para la elección de un tratamiento. Haga clic aquí -> Condiciones de uso - Información legal importante .