Revisado por Dr. Juan Álvarez Orejón, médico especialista en Microbiología y Parasitología y en
Bioquímica Clínica
¿Qué es la tosferina?
La tosferina (o tos ferina) es una enfermedad infecciosa, muy
contagiosa, que suele afectar a los niños menores de 5 años. Cuando se produce
en niños de menos de 1 año, suele ser especialmente grave y habitualmente
requiere del ingreso en un hospital. Asimismo suele ser más grave en las niñas
que en los niños.
La tosferina se transmite por el aire, en el cual se pueden
encontrar en suspensión pequeñas gotitas que contienen bacterias y que son
emitidas por las personas infectadas.
Actualmente es una enfermedad rara, gracias a que se dispone de
una vacuna muy eficaz. En España la vacuna se proporciona gratuitamente a todos
los niños, ya que está incluida en el
calendario de vacunaciones
vigente.
Antes de introducirse la vacunación, la tosferina era una
enfermedad propia de la infancia, pero recientemente se está observando en
algunos países una mayor proporción de casos entre personas
adultas.
¿Cuál es la causa de la tosferina?
La tosferina es causada por una bacteria llamada
Bordetella pertussis. Existen otras bacterias similares
(Bordetella parapertussis y Bordetella
bronchiseptica), que pueden provocar enfermedades, a veces parecidas
a la tosferina, aunque generalmente más leves que esta. El nombre hace
referencia a uno de sus descubridores (Bordet) y a la tos violenta (pertussis)
que es típica de la enfermedad.
La bordetella pertussis produce diferentes sustancias tóxicas
biológicamente activas (toxinas), que desempeñan un importante papel en la
producción de la enfermedad.
La tosferina es extraordinariamente contagiosa para las personas
susceptibles de contraerla, y en algunos casos es una enfermedad
grave.
La infección se transmite por el aire, en el que se pueden
encontrar en suspensión pequeñas gotitas que contienen bacterias y que son
emitidas por las personas infectadas. Estas personas tosen mucho y por eso
pueden eliminar muchas bacterias.
Alguien que no esté vacunado o que no haya padecido
anteriormente la enfermedad (lo cual suele suponer que esa persona queda
inmunizada), es muy probable que se contagie simplemente pasando algún tiempo
en la misma habitación que un enfermo.
Los animales no son fuente de contagio para las personas. Al
menos no se conoce ningún animal que pueda padecer la enfermedad, o ser un
reservorio de B. pertussis. Sin embargo, la B. bronchiseptica es sobre todo un
patógeno para ciertos animales, y entre ellos los perros; pero puede afectar
(raramente) a las personas, provocándoles infecciones en el aparato
respiratorio o en otros lugares.
Una persona vacunada o que haya padecido previamente la
enfermedad también puede contraer la tosferina. Pero estas personas suelen
tener un cierto grado de inmunidad (protección) y habitualmente padecerán una
forma leve de la misma. Se estima que 12 años después de la vacunación la
protección es pequeña.
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¿Cuáles son los síntomas de la tosferina?
En cada fase de la enfermedad, las manifestaciones que produce
son diferentes. Estas fases o períodos suelen ser cuatro:
Período de Incubación
Se denomina período de incubación, al tiempo que transcurre
desde que se contrae la infección, hasta la aparición de los primeros síntomas.
Suele durar entre unos días y 3 semanas. Desde que aparecen las primeras
manifestaciones de la enfermedad ésta ya es contagiosa, y así seguirá siendo
durante todo su curso.
Fase catarral
Una segunda fase se llama fase
catarral, y suele durar algunos días. En ella hay
fiebre, malestar general, congestión nasal, irritación ocular y
tos. Por tanto, en este período los síntomas son muy
parecidos a los de otras enfermedades (un catarro, por ejemplo) y puede ser
difícil diferenciarla.
Fase paroxística
A continuación comienza la fase paroxística, que puede durar
unas 8 semanas y en la cual se producen unos ataques con varios golpes de tos
seguidos (que se llaman "quintas") y a continuación una profunda y ruidosa
inspiración de aire. De estos accesos de tos paroxística, se pueden contar
hasta más de 30 al día, y son más frecuentes por la noche. Pueden
desencadenarse por diversos estímulos, por ejemplo los cambios de temperatura,
ruidos, tensión nerviosa, etc.
La tos paroxística no se produce en todos los casos, y es
menos frecuente en recién nacidos y en adultos. Cuando las quintas son muy
prolongadas el color de la piel puede hacerse azulado, debido a la falta
temporal de aire. Este signo se denomina cianosis. En ocasiones después del
paroxismo de tos se produce un vómito. A veces se producen algunas flemas, pero
no suele haber fiebre, y entre las quintas el paciente está relativamente
normal.
Convalecencia
Finalmente se llega al periodo de convalecencia en el cual van
desapareciendo paulatinamente todos los síntomas.
¿Cómo se diagnostica la tosferina?
El diagnóstico suele hacerse por los síntomas de la enfermedad.
En los casos en los que el paciente ha estado en contacto con un enfermo con
tosferina, el conocer este hecho es de gran ayuda para el
diagnóstico.
En caso de duda se harán estudios en el laboratorio de
microbiología. Lo más usado es la toma de una muestra de la nasofaringe
utilizando una torunda. Esta torunda se
cultivará para tratar de aislar la bacteria que
provoca la enfermedad. Este procedimiento tarda varios días en
realizarse.
Existen otros métodos más rápidos para detectar la presencia de
la bacteria directamente a partir de la muestra nasofaríngea.
Los procedimientos de laboratorio tienen limitaciones y no
siempre se llega a hacer el diagnóstico.
Complicaciones
La tos paroxística es una manifestación muy molesta y puede
provocar consecuencias físicas (golpes, heridas en el frenillo de la lengua,
hemorragias nasales o en la conjuntiva del ojo, etc.).
Las complicaciones más importantes son las infecciones
secundarias (añadidas), especialmente la
bronquitis, la
neumonía y la
infecciones en el oído. En todas ellas se suele
producir un empeoramiento del estado general y fiebre. La neumonía es la causa
de muerte más importante en pacientes con tosferina.
Otras complicaciones son la deshidratación (sobre todo en niños
muy pequeños) y la afectación del sistema nervioso central.
¿Cuál es el tratamiento de la tosferina?
Muchos casos de tosferina no requieren un tratamiento
específico. Los niños muy pequeños o aquellos que padezcan otras enfermedades,
por ejemplo
asma, requieren una más estrecha vigilancia y ciertos
cuidados que se proporcionan mejor en un hospital.
Como tratamiento específico suelen utilizarse antibióticos,
principalmente la eritromicina durante 2 semanas.
Si, como complicación, se presentan infecciones secundarias,
éstas se tratan con antibióticos.
¿Cómo se previene la tosferina?
La vacunación es probablemente la más importante medida de
prevención, y ha contribuido decisivamente a la gran disminución del número de
casos de tosferina que se ha producido en las últimas décadas. En España forma
parte del calendario de vacunación y se administra, generalmente junto a las
vacunas de la
difteria y del tétanos (vacuna DTP), a los 2, 4, 6 y
18 meses, y es muy eficaz.
El aislamiento de las personas infectadas es otra forma de
prevención, pero se ve limitada esta medida porque la enfermedad es ya
contagiosa en la fase catarral, cuando frecuentemente aún no se sabe que se
trata de tosferina.
Especialmente los niños menores de 1 año (en los cuales la
enfermedad puede ser más grave) deben evitar el contacto con otros niños
infectados. Si hay casos en la guardería, los menores de 1 año no deberían
acudir a ella. En caso de niños mayores de 1 año, se debe informar a sus padres
del riesgo de infección que para ellos existe.
En los casos que se presentan en el hogar no son necesarias
medidas especiales, pero en general se ha de evitar el contacto de los enfermos
con las personas susceptibles de padecer la enfermedad.
En España, todos los médicos que sepan de un caso de tosferina
deben comunicarlo a las autoridades sanitarias.
¿Qué medicamentos se pueden utilizar?
El período infeccioso se puede acortar si se administran
antibióticos, como la eritromicina. Esto colabora en la prevención de la
enfermedad.
¿Quién debe vacunarse?
Todos los niños deben vacunarse, para de este modo prevenir una
enfermedad que puede tener serias consecuencias. La vacunación comienza muy
pronto (a los 2 meses) para proteger a los niños más pequeños, que son aquellos
para los que la tosferina es más grave.
Dra. Hanne Korsholm
, médico general, Dr. John Pillinger
, médico general.
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