La cirrosis biliar primaria (CBP) es una enfermedad inflamatoria
crónica, de progresión lenta, del hígado. Se llama así porque la lesión
comienza alrededor de los pequeños conductillos biliares intrahepáticos, y no
por obstrucción (por
cálculos biliares) de los conductos extrahepáticos, de
mayor diámetro. En las fases avanzadas de la enfermedad, el hígado sufre un
proceso de cicatrización fibrosa que es el que define la cirrosis. Sin embargo,
la mayoría de los enfermos sólo tienen una ligera fibrosis y no cirrosis en
sentido estricto.
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¿A quién afecta?
La CBP afecta a todos los grupos de edad, pero a la mayoría de
los pacientes se les diagnostica entre los 40 y los 70 años de edad.
El 90% de los enfermos son mujeres.
Anteriormente, se consideraba que la CBP era una enfermedad
rara, pero estudios recientes han comprobado que puede afectar a 1 de cada
4.000 personas, y a 1 de cada 1.000 mujeres por encima de los 40 años.
La CBP afecta a todas las razas, pero es más frecuente en unos
lugares que en otros. La frecuencia en el conjunto de Europa es de unos 40
casos por millón de habitantes. En España también se han registrado variaciones
regionales, de entre 30 y 130 casos por millón de habitantes.
La CBP es ligeramente más frecuente en sujetos que tienen algún
pariente afectado por la enfermedad, y podría guardar relación con el
tabaquismo. No está en relación con el consumo
excesivo de
alcohol.
¿Cuál es la causa?
La CBP pertenece a un grupo de enfermedades denominadas
autoinmunes. En estos trastornos, el sistema inmunitario del organismo ataca a
algunas de sus propias células, como si se tratara de
bacterias infecciosas. En la CBP, el sistema
inmunitario ataca a las células que revisten el interior de los conductillos
biliares y origina una inflamación alrededor de ellos. Muchos enfermos
desarrollan reacciones similares en sus glándulas salivales y lacrimales, lo
que da lugar a sequedad de boca o de los ojos, trastorno conocido como síndrome
de Sjögren. Se cree que el sistema inmunitario es dirigido erróneamente, debido
a una combinación de factores genéticos, hormonales y ambientales.
¿Cuáles son los síntomas de la cirrosis biliar
primaria?
Inicialmente se consideraba que la CBP afectaba a todos los
enfermos del mismo modo, produciendo prurito (picor) intenso e ictericia, que
conducían rápidamente al diagnóstico. Muchos enfermos desarrollaban
complicaciones graves de su enfermedad hepática. Sin embargo, hoy sabemos que
estos enfermos representan sólo una pequeña proporción de todos los afectados
por CBP.
La realización cada vez más frecuente de
análisis de sangre, hace que a la gran mayoría de los
enfermos se les diagnostique la enfermedad en fases mucho más leves. Cuando se
diagnostica, más de la mitad de los enfermos pueden encontrarse completamente
bien y libres de síntomas. Estos casos se suelen detectar sólo si muestran
resultados anormales en análisis rutinarios de sangre. Los dos síntomas más
frecuentes son:
Prurito (picor). El prurito puede afectar a cualquier parte del
cuerpo, y muchos pacientes lo sufren con más intensidad durante la noche. Para
algunos resulta extraordinariamente molesto.
El
cansancio también puede ser intenso en algunos
enfermos, pero no todos lo manifiestan.
Otros síntomas son:
Sequedad de los ojos o de la boca
Dolor en la zona superior derecha del abdomen (justo a la
altura del hígado)
Dolores óseos o articulares
Enrojecimiento de las palmas de las manos
Los síntomas de insuficiencia hepática son bastante raros y
entre ellos figuran, hinchazón del abdomen (ascitis) o de los tobillos (edema),
por acumulación de líquido.
Las personas con CBP suelen tener concentraciones elevadas de
colesterol en la sangre, que al depositarse bajo la
piel produce unas placas blanco-amarillentas alrededor de los ojos (xantomas).
Sin embargo, la mayoría de los enfermos no necesitan tratamiento para reducir
el colesterol sanguíneo, porque éste no suele corresponder al tipo vinculado
con el riesgo de
ataques cardiacos. Algunos enfermos absorben mal
determinadas
vitaminas de los alimentos (especialmente las
vitaminas A,
D y K). La carencia de
vitamina D da lugar a un debilitamiento de los huesos, debido a
osteoporosis, osteomalacia o una combinación de
ambas.
¿Cómo se diagnostica la CBP?
La mayor parte de los enfermos con CBP muestran alteraciones en
los análisis de sangre que reflejan las funciones hepáticas. Como la CBP afecta
a los conductos biliares, las alteraciones detectadas en los análisis de sangre
son similares a las que se manifiestan cuando existe obstrucción de los
conductos biliares. De forma prácticamente constante, debe realizarse un
estudio
ecográfico del hígado y las vías biliares para excluir
una obstrucción, y en algunos casos, es necesario realizar una CPRE
(colangiopancreatografía retrógrada endoscópica). Con esta prueba, se consigue
una imagen radiológica de la red de conductos biliares y
pancreáticos.
En la sangre del 95% de los enfermos se detectan unos
anticuerpos denominados anticuerpos antimitocondriales (AMA). Estos anticuerpos
son casi exclusivos de la CBP, y se les considera el marcador clave del proceso
autoinmune que subyace bajo la enfermedad.
Puede ser necesario realizar una biopsia hepática para confirmar
el diagnóstico y establecer el grado de lesión cicatricial existente. Una
biopsia hepática consiste en obtener una pequeña
muestra de hígado con una aguja, a través de la piel y con
anestesia local, para examinarla con el microscopio.
La intensidad de la inflamación y de la cicatrización fibrosa se puede expresar
en fases o estadios. Se distinguen cuatro estadios, del I al IV. Sin embargo,
la biopsia sólo informa del grado de inflamación y fibrosis en un momento dado,
pero no permite establecer con certeza cuándo van a aparecer las complicaciones
de la enfermedad.
¿Qué otras enfermedades pueden parecérsele?
La combinación de las alteraciones características de los
análisis de sangre con la presencia de AMA proporciona una seguridad
diagnóstica de CBP superior al 95 %. Otras enfermedades que pueden parecerse a
la CBP son la colangitis esclerosante primaria y la
hepatitis autoinmune.
¿De qué tratamientos se dispone?
Hay dos tipos de tratamientos. El primero trata de retardar la
progresión de la enfermedad, y el segundo de aliviar los síntomas de la
enfermedad .
Retardar la progresión de la enfermedad
El ácido ursodesoxicólico (AUDC o urso) puede decelerar el
progreso de la enfermedad en algunos pacientes. Sin embargo, en otros,
especialmente si están en fases avanzadas de la enfermedad, los beneficios son
insignificantes. Un estudio reciente realizado en diversos hospitales españoles
indica que el AUDC no retrasa significativamente el momento en el que se debe
indicar el transplante hepático, pero mejora determinadas alteraciones de los
análisis y de la biopsia. Una revisión de 2002 constata la evidencia de que el
AUDC puede reducir la intensidad de alguno síntomas (ascitis, ictericia). Esto
a su vez redunda en una mejora de la situación del enfermo durante los años en
que debe convivir con la enfermedad.
En general se desaconseja el empleo de esteroides
(glucocorticoides), aunque en algunos pacientes pueden ser útiles determinados
inmunosupresores.
Aliviar los síntomas de la enfermedad
El picor puede tratarse con colestiramina en forma de polvo.
El AUDC también puede aliviarlo. Los antihistamínicos no suelen aliviar este
tipo de picor, aunque a veces tienen cierto efecto. En los enfermos cuyo
prurito resiste a estos tratamientos se ha ensayado la rifampicina (un
antibiótico). El cansancio es difícil de tratar. Si las condiciones del enfermo
lo permiten, es preferible realizar algo de ejercicio a guardar un reposo
absoluto.
Los suplementos vitamínicos y los productos antioxidantes
pueden proporcionar cierto alivio subjetivo a algunos enfermos, pero no hay
evidencia suficiente para recomendarlos, salvo en el caso de las vitaminas A, D
y K si se absorben mal (véase más arriba). En todo caso, son probablemente
inocuos a las dosis habituales, aunque en general no están cubiertos por la
Seguridad Social.
La sequedad ocular se trata con lágrimas artificiales (a base
de metilcelulosa), y la sequedad de boca con preparados líquidos viscosos o
refrescantes y con estimulantes de la secreción salivar. De ambos tipos de
productos existen diversos preparados en las farmacias españolas, de los que su
médico o farmacéutico pueden informarle.
¿Qué puede hacer el enfermo?
Aparte de hacer ejercicio regular y controlado, es poco lo que
el paciente puede hacer para modificar la evolución de su enfermedad hepática.
Muchos enfermos con CBP pueden comprobar que no toleran en absoluto el alcohol.
Otros, con formas más leves de la enfermedad, pueden beber cantidades moderadas
sin peligro, pero deben consultar siempre con su médico. En ocasiones, lo mismo
que ocurre en otras enfermedades hepáticas, los enfermos observan que los
alimentos grasos, como los pasteles o los fritos, les producen náuseas. En tal
caso, deben suprimirlos de su alimentación.
¿Cuál es la evolución más probable?
Lo más habitual es que la CBP evolucione lentamente y en la
actualidad, el diagnóstico se realiza en fases iniciales en muchos enfermos.
Una pequeña proporción de pacientes sufre complicaciones graves, secundarias de
la insuficiencia hepática, y algunos de ellos acaban necesitando un transplante
de hígado. Sin embargo, para la mayoría de los enfermos el pronóstico es
relativamente bueno. Muchos terminan falleciendo por causas totalmente
independientes de su enfermedad hepática. Se puede alcanzar una supervivencia
normal, dado que la enfermedad suele diagnosticarse en edad madura, pero en
casi la mitad de los enfermos la CBP acabará siendo la causa de la
muerte.
Hace unos 15 años, se creía que los enfermos de CBP estaban
predispuestos a sufrir tumores malignos, especialmente
cáncer de mama. Estudios más recientes han revelado
que probablemente la CBP no incrementa el riesgo de padecer la mayoría de los
tumores cancerosos. El
cáncer primario de hígado podría ser algo más
frecuente en la CBP. Sin embargo, este riesgo se limitaría a pacientes varones
con enfermedad en estadio IV, que representan tan sólo una pequeña proporción
del total de enfermos. En algunos centros, se realizan controles periódicos de
los enfermos varones con CBP, con el fin de detectar y tratar precozmente este
tumor.
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