La gran mayoría de las mujeres en edad fértil experimentan una
serie de cambios físicos y/o psicológicos los días previos al comienzo de la
menstruación. Para la mayor parte de las mujeres, los
síntomas son leves y no interfieren en su vida cotidiana. Sin embargo, para un
pequeño porcentaje de mujeres, los síntomas son tan serios que tienen mucho
miedo a pasar por este momento del mes.
El síndrome premenstrual es una molestia física y psicológica
sufrida por la mayor parte de las mujeres una semana antes de la regla. Los
síntomas son muchos, pero ninguno es específico de este síndrome, que afecta de
manera muy distinta a las mujeres, desde casi la ausencia de ellos, hasta una
alteración importante de su vida cotidiana.
Hay alrededor de cien síntomas reconocidos que pueden ser
debidos al SPM, pero afortunadamente, la mayoría de las mujeres sólo
experimentan unos pocos. Los síntomas más comunes son:
Ninguno de estos síntomas aparecen sólo en el SPM, ya que pueden
ser síntomas asociados a otras enfermedades como la
depresión,
hipertiroidismo (exceso de hormonas tiroideas) o
hipotiroidismo (defecto de hormonas tiroideas). Sin
embargo, los síntomas del SPM tienen una clara relación con el inicio y el
final de la menstruación.
¿Cómo sabe una mujer que tiene el SPM?
Los
análisis de sangre y
orina son con frecuencia útiles para descartar alguna
enfermedad que presente síntomas similares al del SPM. Sin embargo, no existen
pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar el SPM.
Saber más
¿Quiere saber más? Vea en nuestra sección 'Salud femenina', en
'La menstruación' y 'Ante todo mujer' numerosos artículos
relacionados.
El diagnóstico de SPM está basado en el tipo de síntomas (como
los arriba mencionados) y el momento especial en que éstos ocurren (antes de la
menstruación solamente). La mayoría de las mujeres que padecen el SPM presentan
un empeoramiento gradual de sus síntomas durante la semana previa a la
menstruación con una desaparición gradual y rápida de los mismos cuando la
menstruación llega. Esto no siempre ocurre así, y a veces, los síntomas
persisten durante el periodo e incluso uno o dos días después de
finalizar.
El diagnóstico de SPM sólo puede hacerse mediante la elaboración
de un diario donde se recojan el tipo de síntomas, su gravedad y su variación
durante el ciclo menstrual. Esta recogida de datos deberá hacerse durante tres
meses consecutivos al menos. El diagnóstico de SPM se realiza generalmente si
no aparecen los síntomas por lo menos diez días al mes.
Consultas al médico
Vea en nuestra sección 'Pregunte al médico'
numerosas consultas de nuestros usuarios:
No se sabe a ciencia cierta qué origina este síndrome. La
mayoría de los médicos creen que se produce por la fluctuación de los niveles
de hormonas femeninas que tiene lugar tras la ovulación. Estas fluctuaciones
pueden ser causa directa de algunos de los síntomas físicos del síndrome, como
el meteorismo. Las sufridoras de un SPM pueden tener un nivel bajo de ciertas
sustancias cerebrales (serotonina) la cual puede explicar algunos de los
síntomas no físicos del síndrome, como la irritabilidad, la
depresión y los cambios de humor.
El SPM no está causado por ninguna anormalidad subyacente en los
genitales internos femeninos, ni está causado por ningún defecto
hormonal.
Entender bien el SPM es el primer paso para vencer la
enfermedad.
¿Cuándo debe una mujer tratarse?
Reconocer que sus síntomas son debidos a un SPM es un primer
paso fundamental. Para la mayoría de las mujeres, los síntomas son sólo una
pequeña molestia que puede ser reconocida, anticipada y aceptada por ellas
mismas. Estas mujeres pueden solicitar consejo a sus médicos, pero en ellas no
es necesario ningún tratamiento específico.
¿Síntomas?
Haga nuestro
test y averigüe si
tiene síntomas pre-menopáusicos.
Sin embargo, para una minoría de las mujeres, el SPM es
suficientemente intenso como para afectar su calidad de vida laboral y
personal. Es comprensible y recomendable que estas mujeres visiten a sus
médicos para buscar un tratamiento a sus males.
¿Cuáles son los tratamientos disponibles?
Confirmar el diagnóstico y plantear los objetivos es el primer
paso a dar. Hay muchos tratamientos para el SPM, la mayoría de los cuales
ofrecen un beneficio a corto plazo, pero pocos aportan alivio más allá de unos
pocos meses. La razón de esto es por el "efecto placebo". Un placebo es un
tratamiento que tiene poca eficacia, pero que hace que la paciente mejore
debido a la confianza que tiene en dicho tratamiento. Es bien sabido que los
pacientes con la mayor parte de las enfermedades (incluida el SPM) perciben una
mejoría de sus dolencias con un tratamiento placebo, al menos al
principio.
Para demostrar que un tratamiento es mejor que un placebo se
requieren estudios científicos serios. No todos los tratamientos del SPM han
sido sometidos a un riguroso estudio de evaluación.
La visita al médico de cabecera es el primer paso que debe dar
una mujer aquejada de SPM. Comentar con su médico las molestias ocasionadas por
el SPM puede ser suficiente. En otros casos, la ayuda debe centrarse más en un
centro de planificación familiar. Los casos graves, o aquéllos que no respondan
a los tratamientos más simples, deben remitirse al ginecólogo y/o al
psiquiatra/psicólogo, en función del tipo de síntomas que la mujer
presente.
El tratamiento dependerá de la naturaleza de los síntomas y de
su gravedad. Para las mujeres que solo presentan pequeñas molestias, un cambio
en la dieta, en su estilo de vida, una reducción o supresión del
alcohol, café y
tabaco puede ser suficiente como para mejorar sus
síntomas y hacerlos más llevaderos. El médico general puede darle una
orientación precisa sobre estos cambios.
Los tratamientos médicos varían según sus efectos y efectividad.
Los siguientes tratamientos han sido usados en el SPM con mayor o menos
efectividad.
Tratamientos no hormonales
Vitamina B6
La
Vitamina B6 es más conocida como piridoxina. Está
recomendada comúnmente para las alteraciones del humor e irritabilidad. Hay
estudios de su uso para los síntomas leves, pero es importante no tomarla en
dosis altas. Se debe consultar con el médico antes de iniciar el
tratamiento.
Aceite de prímula
Estas cápsulas se utilizan cuando el dolor de mama es el
síntoma principal.
Bromocriptina y Cabergolina
Estos medicamentos se utilizan igualmente contra el dolor de
mama. Necesitan receta médica.
Diuréticos
Pueden mejorar el edema de piernas. No se alivia la distensión
abdominal, la cual no se produce por retención de líquidos, sino por relajación
y distensión de los músculos de la pared del intestino. Deben ser prescritos
por el médico y sólo deben tomarse unos pocos días al mes, en las dosis más
bajas posibles.
Antidepresivos
Actualmente están más en uso los antidepresivos llamados IRS
(inhibidores de la recaptación de serotonina) como es el Prozac en el
tratamiento del SPM grave, cuando los síntomas son mayoritariamente depresión,
cambios de humor, irritabilidad etc. Los resultados con frecuencia son buenos y
están avalados por estudios científicos rigurosos; sin embargo, los efectos
secundarios pueden ser un problema. La visita al médico general, ginecólogo o
psiquiatra es fundamental antes de iniciar este tipo de
tratamiento.
Tratamientos hormonales
Progestágenos
Son un tipo de hormona femenina que se suele tomar 10 ó 14
días antes del inicio de la menstruación. Los progestágenos son ampliamente
prescritos para el SPM y tienen relativamente pocos efectos secundarios. Se
piensa que el SPM puede ser debido a una reducción de los niveles en sangre de
progesterona, pero actualmente esta afirmación no ha podido ser demostrada
científicamente. Algunas mujeres encuentran una mejoría de sus síntomas durante
un corto periodo de tiempo y cuando éstos son leves. Sin embargo, no existen
estudios científicos que demuestren que estas hormonas sean beneficiosas para
el tratamiento del SPM.
Anticonceptivos orales (ACO)
Han sido prescritos con frecuencia para el tratamiento del
SPM, especialmente si la mujer requiere
anticoncepción. Los ACO inhiben la ovulación y reducen
las fluctuaciones naturales de las hormonas femeninas durante
el ciclo menstrual, que parecen tener un papel
importante en el desarrollo del SPM. Desgraciadamente, algunas mujeres
presentan este síndrome durante la toma de ACO debido a las hormonas contenidas
en las píldoras. Aunque parece lógico el uso de ACO en el SPM, hay poca
evidencia científica de que su uso sea del todo beneficioso.
Danazol
Es una hormona sintética derivada de las hormonas masculinas.
Su uso en el SPM está avalada por estudios científicos, pero debido a sus
efectos adversos no es un tratamiento extendido. Su prescripción debe hacerse
en dosis bajas, y aun así no es tolerado por muchas mujeres. Este tratamiento
debe ser indicado siempre por un médico. Debido a sus efectos sobre la
gestación, se debe evitar su uso durante el
embarazo.
Estrógenos
El uso de estrógenos (una hormona femenina) en mujeres, puede
suprimir la ovulación y reducir las fluctuaciones hormonales del ciclo
menstrual. Existe evidencia científica que avala su uso en el SPM. Debe usarse
bajo vigilancia médica y en dosis bajas. Deberá asociarse a un gestágeno
durante al menos 10 días antes de la menstruación.
Análogos de la GnRH
Son fármacos potentes que inhiben la función de la hipófisis
(glándula que regula los ciclos menstruales). Producen una
menopausia temporal y reversible, por inhibir la
función de los ovarios. Estos fármacos deben prescribirse por ginecólogos y su
uso no deberá ser superior a 6 meses. Los análogos de la GnRH pueden usarse
para confirmar el diagnóstico de SPM. Solo deberán usarse en casos de SPM
severos que no responden a otros tratamientos.
DIU de progestágenos
Este
dispositivo es un método anticonceptivo intrauterino
que contiene una pequeña dosis de gestágeno la cual es liberada gradualmente.
En muchas mujeres, este tipo de dispositivo reduce la cantidad y duración de
sus reglas y en ocasiones mejora el SPM leve. No existe evidencia científica de
uso en el SPM. Este dispositivo puede usarse en combinación de tratamientos con
estrógenos (por ejemplo: parches)
Cirugía
Está indicada para una minoría de pacientes que sufren un SPM
grave. Consiste en la extirpación de los ovarios y en la finalización del
periodo reproductivo de la mujer con la consiguiente entrada en la menopausia.
Este paso debe sopesarse siempre con cuidado, y la mujer debe ser asesorada por
un ginecólogo para plantear otro tipo de tratamiento (por ejemplo: análogos de
la GnRH).
La extirpación del útero (histerectomía) puede no mejorar el síndrome
premenstrual.
Dr. Philip Owen
, especialista en Obstetricia y Ginecología.
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