Las hemorroides son bultos situados en el borde del ano debidos
a la dilatación de las venas y la congestión de la sangre. Inicialmente se
localizan dentro del ano (hemorroides internas), pero posteriormente pueden
exteriorizarse (hemorroides externas). No son peligrosas, aunque pueden llegar
a ser muy molestas.
El estreñimiento habitual y el esfuerzo con las deposiciones
contribuye a la formación de las hemorroides, mediante el aumento de presión en
las venas del ano.
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Picor e irritación anal, que pueden llegar hasta el dolor.
Hemorragias, generalmente escasas, sobre todo después de las
deposiciones. Ocasionalmente la hemorragia es intensa y puede llegar a causar
anemia.
Las hemorroides más evolucionadas sobresalen fuera del ano
formando de 2 a 4 abultamientos. En casos extremos esta inflamación es
permanente y no se pueden reintroducir en el ano (prolapso hemorroidal).
Puede formarse un coágulo en la vena anal dilatada. Esto
provoca un cuadro de trombosis hemorroidal, caracterizado por un dolor muy
intenso y un abultamiento elástico y violáceo en el borde del ano.
¿Cómo se diagnostican las hemorroides?
Si se presentan los síntomas anteriores, es necesario acudir a
la consulta del médico. La mayoría de las hemorragias anales son debidas a
hemorroides, pero pueden ser el síntoma de alguna enfermedad más grave, por lo
que siempre es necesario proceder al diagnóstico.
La simple inspección y palpación del ano son los mejores métodos
para determinar la presencia de hemorroides. Un anuscopio permite examinar el
interior del ano en la misma consulta.
En algunas ocasiones, y siempre si existen hemorragias anales,
es necesario realizar una endoscopia o un enema opaco. La endoscopia consiste
en la introducción de un tubo óptico para ver el interior del recto, del sigma
o todo el colon (rectoscopia, sigmoidoscopia o colonoscopia). El enema opaco
requiere la introducción de contraste a través del ano hasta rellenar todo el
colon, para realizar una serie de radiografías.
¿Cómo se tratan las hemorroides?
Seguir una dieta rica en fibra (frutas, verduras, cereales, pan
integral) y abundante ingestión de líquidos (8-10 vasos diarios) para evitar el
estreñimiento. Ocasionalmente será necesario tomar un laxante suave durante
poco tiempo.
Es conveniente evitar bebidas alcohólicas y comidas con mucho
picante o especias.
Extremar la higiene de la zona, mediante baños de asiento (en
agua templada en el bidé durante 5-10 minutos). Es recomendable no usar papel
higiénico después de la deposición, sino un baño de asiento o toallitas
lubricadas.
Cuando se presenta una crisis de inflamación aguda hemorroidal,
se pueden complementar las medidas anteriores:
Aplicación de pomadas anales antinflamatorias con esteroides
durante 3-5 días.
Aplicación local de una bolsa de hielo envuelta en una toalla
durante 10 minutos, varias veces al día. El hielo nunca debe estar en contacto
directo con la piel.
Cuando las hemorroides son muy sintomáticas o sangran se debe
acudir a la consulta del médico; existen varias alternativas de tratamiento
intervencionista:
Esclerosis de las hemorroides: mediante
inyección local de sustancias que las cicatrizan. Es una técnica ambulatoria
indicada en pequeñas hemorroides internas sangrantes.
Ligadura con bandas elásticas: Aplicadas en
régimen ambulatorio hacen que se interrumpa el riego sanguíneo a las
hemorroides, que se secan y posteriormente desprenden. Es una técnica indicada
en hemorroides internas de mediano tamaño.
Extirpación quirúrgica de las hemorroides:
Requiere anestesia regional (epidural o raquídea) y puede realizarse en régimen
de cirugía mayor ambulatoria o de corta estancia. Es la técnica preferible
cuando las hemorroides se exteriorizan a través del ano o son grandes
hemorroides externas.
¿Cuál es el resultado de la cirugía?
Las heridas quirúrgicas anales cicatrizarán en 7-10 días, con
una disminución progresiva del dolor postoperatorio. Durante la primera semana
postoperatoria son necesarios baños de asiento frecuentes, un laxante suave y
analgésicos. Generalmente el resultado es bueno y los síntomas desaparecen.
Pueden quedar pequeñas bolsas cutáneas anales (mariscos hemorroidales), que
pueden extirparse mediante una intervención menor si causasen molestias. Es
fundamental evitar el estreñimiento y seguir los hábitos de vida antes
mencionados, para prevenir nuevos problemas hemorroidales o anales.
Dr. Erik Fangel Poulsen
, especialista en Obstetricia y Ginecología, Dr. Per Grinsted
, médico general, Dr. Robert Diggory
, especialista en Cirugía General, Dr. John Pillinger
, médico general.
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