Una hernia inguinal es un abultamiento en la ingle, y se produce
cuando un defecto en la pared muscular de la región inguinal permite que el
contenido abdominal (normalmente intestino o vejiga urinaria) aparezca debajo
de la piel recubierto por un saco de peritoneo.
Se distinguen 3 tipos de hernia en la ingle
Hernia inguinal indirecta: se suele
presentar en hombres jóvenes y niños, y puede estar presente desde el
nacimiento. Cuando evoluciona puede descender hasta el escroto.
Hernia inguinal directa: se suele presentar
en hombres de mediana y avanzada edad, y con frecuencia en los dos
lados.
Hernia crural: se suele presentar en mujeres
de avanzada edad.
¿Cuáles son los síntomas de una hernia inguinal?
Normalmente aparece un abultamiento en la región de la ingle que
aumenta de tamaño con el esfuerzo y disminuye o desaparece, en reposo o en la
cama. Puede estar acompañado de diversos grados de dolor local, llegando
incluso a impedir la actividad diaria. El riesgo de las hernias inguinales es
que se estrangulen.
La hernia estrangulada es muy dolorosa. El bulto inguinal
aparece duro y tenso al tacto, y no se puede reintroducir en el abdomen.
Generalmente aparecen también náuseas y vómitos, y puede haber distensión del
abdomen. Esta situación requiere atención médica urgente, ya que en pocas horas
el intestino se puede perforar por falta de riego sanguíneo, y causar una
peritonitis.
¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar una hernia
inguinal?
Predisponen a desarrollar una hernia inguinal:
El debilitamiento de los tejidos debidos a la edad
El esfuerzo intenso de los músculos abdominales (levantamiento
de pesos,
estreñimiento habitual,
tos persistente)
¿Cuándo es necesario tratar una hernia inguinal?
El único tratamiento definitivo para la hernia inguinal es la
cirugía. En general, deben ser operados todos los pacientes con una hernia
inguinal, con dos excepciones:
Pacientes con alto riesgo para la cirugía
Pacientes con hernia inguinal directa y edad avanzada, y que no
tienen síntomas.
En estos casos puede ser útil un braguero.
Cirugía de la hernia inguinal
Mediante diversas técnicas se reintroduce el contenido herniado
en el abdomen, y se repara el defecto en la pared muscular de la ingle. La
intervención se realiza en régimen de cirugía mayor ambulatoria, o de corta
estancia.
El cierre del defecto muscular que causa la hernia se puede
realizar:
Mediante la aproximación y sutura directa de los músculos y
tejidos fibrosos de la ingle.
Mediante el refuerzo con mallas o prótesis de materiales
biocompatibles. El uso de mallas permite una reparación con menos tensión, por
lo que parece existir menor dolor postoperatorio y menor frecuencia de
reproducciones. Esta es la técnica más usada en la actualidad. La reparación
con malla está especialmente indicada en hernias grandes, hernias directas
bilaterales y hernias reproducidas. Por el contrario, existe un pequeño riesgo
de infección o rechazo de la malla.
La intervención se puede realizar por vía inguinal convencional,
o por vía laparoscópica:
Vía inguinal: a través de una incisión de
5-10 cm en la ingle. La anestesia puede ser regional (epidural, raquídea), o
local.
Vía laparoscópica: a través de 4 incisiones
de 5-10 mm en el abdomen inferior, se reduce la hernia y se coloca una malla
desde dentro. Suele requerir anestesia general. En la actualidad es motivo de
debate, y hay estudios clínicos que se plantean dudas sobre si la intervención
laparoscópica aporta alguna ventaja sobre la cirugía convencional.
¿Cuál es el resultado de la cirugía?
La hospitalización no suele llegar a las 24 horas. Puede existir
tirantez y algo de dolor durante la primera semana. Con cierta frecuencia, se
producen hematomas inguinales después de la cirugía, la mayoría de ellos
limitados y que no requieren otro tratamiento que esperar a que vayan
desapareciendo. La reincorporación a las actividades habituales se produce
entre las 2 y 4 semanas, si bien es recomendable evitar los grandes esfuerzos
durante 8 semanas. El índice de reproducción de las hernias inguinales operadas
varía entre 1% y 5%, siendo más frecuente en pacientes de edad avanzada, y en
hernias directas o ya reproducidas anteriormente.
Dr. Per Grinsted
, médico general, Dr. Robert Diggory
, especialista en Cirugía General.
NetDoctor.es posee los derechos de autor sobre todos los documentos contenidos en este sitio web, y se presentan con fines informativos únicamente. En ningún caso están pensados como sustitutos ni de cuidados médicos profesionales ni de la atención de un facultativo cualificado. Los documentos y el material informativo sobre los que NetDoctor.es posee los derechos de autor no se pueden y no se deben usar como base para un diagnóstico o para la elección de un tratamiento. Haga clic aquí -> Condiciones de uso - Información legal importante .