Los eosinófilos son un tipo de leucocitos o glóbulos blancos de
la sangre. Como otros glóbulos blancos, los eosinófilos se producen en la
médula ósea (el tuétano de los huesos) y se encuentran normalmente en la sangre
y en la mucosa que tapiza por dentro los intestinos. Contienen proteínas que
ayudan al organismo a luchar contra la infestación por parásitos, por ejemplo
las lombrices. Pero en algunas enfermedades, estas proteínas de los eosinófilos
pueden dañar, en vez de ayudar, al organismo.
¿Qué es la eosinofilia?
El término eosinofilia se refiere a la situación anormal en la
que se encuentra un aumento de la cantidad de eosinófilos en la sangre o en
ciertos tejidos del organismo.
¿Cuándo aparece la eosinofilia?
La eosinofilia aparece en muchas enfermedades distintas. Las
causas más frecuentes en la mayor parte de los países desarrollados son las
enfermedades alérgicas como el
asma o la rinitis alérgica, mientras
que en el resto del mundo la principal causa es la infestación por parásitos.
También puede aparecer en relación con enfermedades frecuentes de la piel, y
con reacciones adversas a
medicamentos. Otras causas menos
comunes son:
Enfermedades de los pulmones, las llamadas eosinofilias
pulmonares (síndrome de Loeffler y otras)
Vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos), como el
llamado síndrome de Churg-Strauss o vasculitis
alérgica-granulomatosa
Ciertos defectos del sistema inmune o inmunodeficiencias (no
especialmente el
sida)
Otras enfermedades de la piel menos frecuentes, como la
dermatitis herpetiforme
Causas desconocidas, como el denominado síndrome
hipereosinofílico idiopático.
¿Cómo aparece la eosinofilia?
Se produce un número mayor de eosinófilos cuando es necesario
luchar contra una infestación parasitaria, en cuyo caso la eosinofilia es útil,
y en las enfermedades alérgicas, en las que la eosinofilia es perjudicial, ya
que las proteínas nocivas de los eosinófilos se acumulan en los tejidos y
pueden causar lesiones. Por ejemplo, en el asma, la eosinofilia causa lesiones
en los bronquios.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la eosinofilia son los de la patología causante.
Por ejemplo, cuando la eosinofilia aparece por asma, los síntomas incluyen
tos, dificultad de respiración y
silbidos (sibilancias) en el pecho. Las infecciones parasitarias pueden
ocasionar
dolor abdominal,
diarrea, fiebre, tos y erupciones
cutáneas. Las reacciones a medicamentos también suelen causar erupciones
cutáneas, y aparecen después de tomar un nuevo medicamento. De forma menos
corriente, pueden aparecer asociados a una eosinofilia síntomas como pérdida de
peso, sudores nocturnos, aumento de los ganglios linfáticos o pérdidas
localizadas de sensibilidad y hormigueos debidos a una lesión
nerviosa.
Síndrome hipereosinofílico
El síndrome hipereosinofílico idiopático (o simplemente síndrome
hipereosinofílico) es una rara enfermedad en la que no hay causa aparente para
la eosinofilia. Esta enfermedad poco común puede afectar al corazón, incluso
determinando un fallo cardíaco (cuyos síntomas principales son la dificultad de
respiración y el edema o hinchazón de los tobillos), y causa un aumento de
tamaño del hígado y del bazo, lo que comporta que también aumente el volumen
del abdomen. Pueden aparecer erupciones cutáneas.
¿Cómo se diagnostica?
La eosinofilia en la sangre se diagnostica con un simple
análisis de sangre. La eosinofilia en los tejidos se diagnostica examinando el
tejido pertinente. Por ejemplo, puede extraerse una pieza de tejido cutáneo
(biopsia cutánea) y examinarla al
microscopio.
¿Qué puede hacer el médico?
Cuando se ha realizado el diagnóstico, el médico de cabecera
ayudará a establecer la causa de la enfermedad. Puede realizar
análisis de sangre para confirmar
alergias específicas, como al polen o a los
ácaros del polvo. Puede determinarse
la existencia de una infestación parasitaria analizando muestras de sangre y de
heces. Asimismo, preguntará si está tomando nuevos medicamentos por si la
eosinofilia fuera resultado de un efecto secundario, y por viajes al extranjero
por una posible infestación parasitaria. Algunas veces, un perro en casa puede
ser el origen de una infestación llamada toxocariasis (Toxocara canis o Larva
migrans).
¿Cuándo hay que dirigirse a un especialista?
Si el médico de familia no puede hacer un diagnóstico, le
remitirá a un hospital especializado. La elección del especialista dependerá de
sus síntomas, que determinarán que se le envíe a un hematólogo (especialista en
enfermedades sanguíneas), un alergólogo (especialista en enfermedades
alérgicas), un neumólogo (especialista en enfermedades respiratorias), un
especialista en Medicina Interna, etc.
Otras pruebas que pueden ser necesarias cuando se presenta una
eosinofilia incluyen:
Análisis de sangre especiales para medir los niveles de
determinados anticuerpos
Radiografías de tórax
Escáner (tomografía axial
computarizada o TAC) de tórax o abdomen
Examen de la médula ósea
Broncoscopia (estudio directo de los bronquios con un tubo de
fibra óptica)
Biopsias (cutáneas, de pulmón, etc.)
Tratamiento
El tratamiento va dirigido a la causa de la enfermedad, ya sea
una alergia, una reacción a un medicamento o una infestación parasitaria.
Los tratamientos suelen ser eficaces en la disminución o
resolución de la eosinofilia, y no son especialmente tóxicos.
Tratamiento del síndrome hipereosinofílico: el
tratamiento inicial de esta rara forma de eosinofilia incluye el empleo de
corticoides orales, normalmente empezando con prednisona en dosis de 30-60mg al
día. Si esto no es efectivo, se administra un agente
quimioterápico.
Vivir con eosinofilia: Pronóstico
En la mayoría de casos, cuando se identifica la causa de la
eosinofilia, el tratamiento alivia significativamente los síntomas de la
enfermedad. Los corticoides, tanto locales (inhalados, tópicos) como sistémicos
(oral, intramuscular, intravenoso), suelen aliviar algunas patologías alérgicas
y reducen el número de eosinófilos. En general, como ya se ha dicho, los
tratamientos suelen ser eficaces en la disminución o resolución de la
eosinofilia, y no son especialmente tóxicos.
Pronóstico del síndrome hipereosinofílico: en
estos raros casos, hay un alto riesgo de lesión cardíaca o de otros órganos
principales. En algunos pacientes puede llegar a desarrollarse un tipo de
cáncer sanguíneo conocido como linfoma de células T, por lo que los pacientes
deben estar cuidadosamente controlados.
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