¿Qué son la dermatitis atópica y el eczema infantil?
La dermatitis atópica es una inflamación crónica o recurrente de
la piel muy pruriginosa (que da picor), que es muy frecuente en niños del mundo
occidental. El eczema infantil es la forma clínica de la dermatitis que
evoluciona con vesículas y exudación en la piel. Es característica la
existencia de periodos sin síntomas seguidos de otros con brotes cutáneos de
distinta gravedad.
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Los niños que padecen eczema infantil suelen tener la piel seca
y un picor intenso. Además, presentan frecuentemente una historia familiar de
enfermedades atópicas (enfermedades de mecanismo alérgico) y alto riesgo de
desarrollar enfermedades como el
asma o la
rinitis de etiología alérgica.
La mayoría de los niños se curan de su eczema infantil, mientras
que otros continúan padeciendo la enfermedad durante toda su vida.
¿Cómo adquieren los niños el eczema infantil?
Se desconoce la causa de la dermatitis atópica, pero hay ciertos
factores, como:
Factores genéticos
Que determinan la predisposición hereditaria que existe en un
60-70% de los casos.
Factores medioambientales
Frecuentemente, un niño con dermatitis atópica padecerá otra
patología atópica, como rinitis o asma. Algunos genes se han relacionado con
esta enfermedad, aunque la transmisión genética aún no está completamente
aclarada. Factores medioambientales como la contaminación, los cambios
climáticos, las infecciones, los
medicamentos, algunos alimentos y los aeroalergenos
(sustancias que circulan por el aire y que estimulan la reacción
alérgica, como los pólenes o los epitelios de los
animales) se implican como desencadenantes de la enfermedad. El inicio de la
dermatitis atópica es generalmente anterior a los 5 años de edad y, con más
frecuencia, cuando el niño tiene entre tres meses y dos años.
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¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica?
Los bebés con eczema infantil tienen una erupción rosada en la
piel con un picor muy intenso. Aparece inicialmente en las mejillas y se
extiende por toda la cara y hacia el cuello, afectando también la
región del pañal e incluso el resto del cuerpo. A
causa del picor, el niño siempre parece irritable, especialmente por la noche.
La piel está generalmente seca en su aspecto, pero con frecuencia puede
sobreinfectarse por bacterias o virus y entonces aparecerán vesículas
supurativas. Cuando esto ocurre, debe consultar al médico por el alto riesgo
que conlleva.
Cuando el niño tiene entre un año y medio y dos años, la
enfermedad seguirá un patrón más típico. La erupción aparecerá en los pliegues
de las rodillas y de los codos, muñecas, tobillos y cuello, pudiendo estar
también más extendida.
La dermatitis atópica puede mejorar alrededor de la
pubertad, debido probablemente a influencias
hormonales.
Entre los adultos, los síntomas característicamente son una
variante del patrón infantil. El eczema es seco con una piel engrosada y con
frecuencia, infectada por la bacteria "staphylococus aureus", característica de la piel.
Muchas de las personas con atopía, es decir, una tendencia
heredada para desarrollar alergias, también muestran signos en la piel del
denominado estigma atópico: oscurecimiento alrededor de los ojos, pliegues
cutáneos debajo de ellos, adelgazamiento de las cejas, acentuación de los
pliegues de las palmas de las manos dándoles un aspecto arrugado y picores
intensos muy frecuentemente.
¿Quién tiene especialmente riesgo de padecer la
enfermedad?
Los niños con antecedentes familiares de enfermedades atópicas
(es decir, alguno de los padres o hermanos o familiares de primer grado padecen
una enfermedad como el asma o la dermatitis) tienen un mayor riesgo de tener un
eczema infantil.
Consejos médicos
Si uno o ambos miembros de la pareja tienen atopía, deben
consultar al médico especialista en alergia, que les aconsejará sobre la dieta
y otras medidas preventivas para reducir el riesgo de que su hijo desarrolle un
eczema infantil u otra enfermedad alérgica.
Es adecuado que su hijo lleve ropa de algodón, evitando las
prendas de lana y tejidos sintéticos, que le causarán mayor sudoración e
irritación de la piel.
El empleo de cremas hidratantes en estos pacientes con la piel
seca, es recomendable. Deberán evitarse jabones irritantes en los baños, siendo
más aconsejables aquéllos con extractos de avena.
Los adultos que padecen esta enfermedad deben darse duchas
frías, usar poco jabón y aplicarse mucha crema hidratante varias veces al día.
Se pueden añadir sustancias oleosas al baño.
Si el eczema empieza a supurar o aparecen vesículas pequeñas
amarillentas es probable que esté infectado y que necesite tratamiento
farmacológico, por lo que deberá consultar a su médico de inmediato.
Si le han diagnosticado una alergia intente evitar la sustancia
(alérgeno) que la provoca y las situaciones que la empeoran, como el estrés, el
ejercicio físico excesivo, los ambientes muy calurosos y los cambios bruscos de
temperatura.
¿Cómo realiza el diagnóstico?
Su médico normalmente le diagnosticará la dermatitis atópica
basándose en una buena historia clínica y una exploración física. Asimismo,
deberá indagar sobre la historia familiar de enfermedades atópicas. Pruebas
complementarias en la piel y análisis de sangre
pueden servir para identificar el desencadenante de la anomalía patológica, por
ejemplo, el
pelo de gato o de perro, el polen o
determinados alimentos.
¿Cómo puede evolucionar?
La dermatitis atópica puede iniciarse, reaparecer o curar en
cualquier momento, pero hay que ser consciente de que esta enfermedad puede no
desaparecer. Algunos casos se curan en la fase infantil o en la adolescencia,
siendo frecuente la mejoría después de la pubertad. Un cuidado adecuado de la
piel puede evitar complicaciones graves. El eczema se puede infectar por
microorganismos, siendo especialmente peligroso si la infección es por el virus
del
herpes simple.
¿Cómo se puede tratar el eczema infantil?
No existe un tratamiento causal para la dermatitis atópica, pero
algunos tratamientos pueden disminuir su sintomatología clínica. Deberá evitar
las sustancias o condiciones que inician o activan la erupción, y tener un buen
cuidado de su piel, hidratándola cuando esté seca. El uso de emolientes, es
decir, productos hidratantes y calmantes para la piel, ayuda a reducir el
enrojecimiento y el picor, y facilita la efectividad de otros tratamientos
tópicos.
Las cremas o geles con corticoides
Son efectivas y perfectamente seguras si se utilizan
correctamente durante periodos cortos de tiempo. Algunas asocian fármacos
antibacterianos para tratar la dermatitis sobreinfectada.
Los antihistamínicos
Los antihistamínicos sirven para controlar el picor, síntoma
más importante de esta enfermedad.
Protopic, una pomada de tacrolimus (sustancia inmunomoduladora
no esteroidea) indicada específicamente para el tratamiento de la dermatitis
atopica moderada o grave que no responde a los tratamientos convencionales o en
la que estos producen intolerancia. Presenta la ventaja de aportar una misma
eficacia que los productos de uso tópico convencionales pero sin los posibles
efectos secundarios de estos.
Los corticoides por vía oral
Pueden usarse en los niños pero con cierta precaución.
Asimismo, pueden utilizarse en dermatitis graves en los adultos. También se
utilizan algunos fármacos inmunosupresores, es decir, que inhiben el sistema
inmunológico.
Los medicamentos antivíricos
Pueden ser necesarios si la dermatitis atópica se infecta por
el virus del herpes simple u otros virus.
El tratamiento de esta enfermedad siempre debe administrarse
bajo estricto control médico.
Dr. Flemming Andersen
, especialista en Dermatología, Dra. Ulla Søderberg
, especialista en Dermatología, Dr. Stuart Crisp
, especialista en Pediatría, Dr. James Ferguson
, especialista en Dermatología.
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