El carcinoma de células renales es un tumor que supone el 3% del
total de los cánceres del adulto y el 90% de los tumores malignos que se
originan en el riñón. Suele afectar a adultos entre los 40 y 60 años y su
frecuencia es el doble en los varones que en las mujeres. En la mayor parte de
los casos, su origen es desconocido aunque se ha podido constatar una mayor
incidencia en relación con el
tabaco. No se ha documentado ninguna relación
definitiva entre este tumor y determinados productos industriales, si bien la
exposición a sustancias como el dióxido de torio y el cadmio se han relacionado
con su aparición. Asimismo, es más frecuente en ciertas enfermedades
como:
¿Quiere saber más?
En la sección 'El cáncer' encontrará
todo tipo de información sobre esta enfermedad.
La enfermedad renal poliquística: enfermedad
hereditaria en la que se produce la formación de múltiples quistes en los
riñones con la pérdida progresiva de la función de éstos.
La enfermedad de Von Hippel Lindau:
enfermedad hereditaria caracterizada por el desarrollo de tumores en los
riñones, cerebelo, retina y páncreas, entre otros.
Es importante destacar que la mayoría de las masas renales son
benignas y corresponden a quistes simples ('cápsulas' de líquido rodeadas de
una fina pared). El riñón también puede ser asiento de otros tumores benignos
(oncocitoma renal, el angiomiolipoma, que es un tumor de grasa y músculo que en
caso de ser de gran tamaño puede producir una hemorragia interna, etc.) y
malignos, es decir, tumores que afecten a las estructuras que conducen la orina
a la vejiga (pelvis renal y uréter), sarcoma, linfoma renal, etc.
¿Cuáles son los síntomas del cáncer de células
renales?
Los síntomas más frecuentes que se asocian al carcinoma de
células renales son:
Hematuria: es la presencia de sangre en la orina, ya sea
detectada sólo mediante el
análisis de la misma (microscópica) o por teñir la
orina de rojo de forma evidente (macroscópica), pudiendo acompañarse de
coágulos.
Dolor en el costado.
Presencia de una masa palpable en el flanco correspondiente.
Afortunadamente, la generalización de la
ecografía y el escáner (TAC) ha permitido diagnosticar de forma casual tumores
renales de pequeño tamaño al estudiar otros problemas de salud, con lo que las
posibilidades de curación son mayores. Estos tumores "incidentales" ya suponen
un 30-50% de los cánceres de riñón diagnosticados actualmente.
Cuando existe la sospecha de un carcinoma renal se deben
realizar diversas pruebas que nos permitan confirmar este diagnóstico,
distinguiéndolo de otras lesiones renales benignas o malignas. Las pruebas que
se pueden realizar son:
Ecografía renal: nos permitirá distinguir
entre lesiones quísticas (contenido líquido) y sólidas del riñón.
Escáner (TAC): es la técnica elegida tanto
para el diagnóstico como para estudiar la extensión del tumor y permite
identificar la mayoría de las lesiones renales.
Resonancia magnética nuclear: La
resonancia magnética nuclear está indicada sobre todo
en casos en los que se sospecha que el tumor pueda invadir la vena renal y/o
cava.
Punción del tumor: para el
estudio, por el patólogo, del material obtenido. Se
utiliza en casos en los que las pruebas antes citadas sean equívocas al
estudiar una masa renal.
Opcionalmente, para depurar el diagnóstico se puede solicitar el
estudio de las células encontradas en la orina (citología) y la exploración de
la vía urinaria (pelvis, uréter y vejiga) con endoscopia (cistoscopia) y/o radiografías con contraste (urografía intravenosa, pielografía retrógrada y
anterógrada) en función de los hallazgos hechos previamente.
¿Cómo se trata el cáncer de riñón?
Consultas al médico
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al médico' encontrará muchas consultas relativas al cáncer, respondidas
por NetDoctor.
El carcinoma de células renales es resistente a la
quimioterapia y
radioterapia, por lo que el único tratamiento curativo
es la cirugía. El procedimiento habitual es extirpar el riñón con la grasa que
lo rodea (nefrectomía radical). No obstante, en determinados pacientes con
tumores pequeños, bilaterales, riñón único, etc... se puede realizar la
extirpación del tumor únicamente, intentando conservar la mayor cantidad
posible de tejido renal (nefrectomía parcial).
Previsiones
Existen actualmente esperanzas depositadas en el tratamiento
inmunológico (estimular el sistema defensivo del organismo contra el tumor) con
sustancias como la interleucina 2, interferón alfa, linfocitos tumorales
activados, ya aisladas o en combinación. Si bien los resultados obtenidos son
modestos, abren un campo prometedor. En el momento actual, se utilizan para el
tratamiento del tumor cuando ha invadido estructuras distantes
(metástasis).
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