La mayoría de la gente tiene cuatro pequeñas glándulas en el
cuello (dos a cada lado) normalmente situadas detrás del tiroides. Son
demasiado pequeñas para poder verse o sentirse, no guardan relación alguna en
su función con el tiroides y se encargan de mantener los niveles de
calcio en sangre. Cuando los niveles de este último
descienden, las glándulas producen cantidades mayores de la hormona
paratiroidea (en adelante, PTH) que aumenta el calcio en sangre por diversos
medios.
¿Qué ocurre cuando aumentan o descienden los niveles de calcio en
sangre?
Los niveles de calcio aumentan anormalmente en determinadas
enfermedades, como el hiperparatiroidismo. No se dan síntomas en los aumentos
de poca entidad (de hecho, la forma clínica más frecuente del
hiperparatiroidismo es la asintomática, es decir, la que no da síntomas); sin
embargo, un aumento significativo puede provocar: poliuria (eliminación de gran
volumen de orina), polidipsia (mucha sed), debilidad muscular, alteraciones
óseas,
úlcera gástrica, náuseas, vómitos y
estreñimiento.
En otro grupo de trastornos, como el hipoparatiroidismo, los
niveles del calcio en sangre disminuyen anormalmente. Esta anomalía puede
provocar: ansiedad, hormigueo en la cara, la manos o los pies y espasmos
musculares en las manos, denominados tetanias. Cuando es de larga duración,
pueden aparecer
cataratas y alteraciones psiquiátricas.
Las glándulas paratiroides se vuelven hiperactivas por diversas
causas, pero la más frecuente de ellas es la aparición de un tumor benigno
(adenoma) en alguna de ellas, por lo que las células de
ese tumor en la glándula comienzan a secretar más PTH de la necesaria y
provocan el aumento del calcio en sangre. También puede ocurrir que la causa
sea un problema en el riñón. En este caso la PTH aumenta a causa de una
insuficiencia renal crónica y a esto se le llama
entonces hiperparatiroidismo secundario.
Consultas al médico
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En la mayoría de los casos, la extirpación quirúrgica de la
glándula afectada es el mejor tratamiento. No todos los pacientes deben
operarse para extirpar la glándula; antes es necesario considerar la edad, los
niveles de calcio en sangre, si ha tenido episodios de hipercalcemia (aumento
de calcio en sangre) aguda, y qué síntomas tiene el enfermo. Los pacientes que
no se someten a la extirpación quirúrgica deben ser objeto de seguimiento
médico con
análisis periódicos de sangre.
¿Cómo se produce el hipoparatiroidismo?
Esta anomalía patológica en la que existen niveles anormalmente
bajos de PTH suele aparecer como consecuencia de operaciones en el cuello
relacionadas con trastornos del tiroides o de la laringe. Las glándulas pueden
extirparse de manera accidental, o bien el suministro de sangre sufrir un
deterioro a consecuencia de la intervención. En muchas intervenciones
quirúrgicas importantes el cirujano no consigue salvar las glándulas
paratiroides.
¿Cómo se trata el hipoparatiroidismo?
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El tratamiento más común consiste en la administración de calcio
más
vitamina D (Vitamina D3 o colecalciferol) o de un
fármaco que se convierte en vitamina D dentro del organismo (calcitriol o 1, 25
dihidroxi Vitamina D3, o también el alfacalcidiol). En el tratamiento no puede
emplearse la hormona paratiroidea.
Dosis habituales:
Calcio elemental: 1 a 2 gramos/día en dosis divididas
Colecalciferol: 50.000 UI diarias
Calcitriol: 0,5 a 2,0 microgramos diarios
Con cualquiera de estos fármacos, los niveles de calcio en
sangre deben medirse con regularidad, sobre todo en los primeros meses del
tratamiento, ya que los efectos de las dosis pueden no resultar evidentes
durante algunas semanas. La sensibilidad del organismo a estos fármacos también
puede variar cuando se administra o se retira otra clase de medicación (como
hormonas).
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