El estómago es un órgano en forma de bota de vino situado en la
parte superior del abdomen y que comunica el esófago con la primera porción del
intestino (duodeno). Su función principal es la de acumular los alimentos
ingeridos e iniciar su digestión. Otras funciones son las de permitir la
absorción del hierro y la
vitamina B12.
El cáncer de estómago se produce porque las células de la capa
más interna (mucosa) se multiplican de forma descontrolada. Inicialmente esta
multiplicación afecta sólo a la mucosa, formando un bulto. Pero al poco tiempo
se rompe la barrera que limita la mucosa y las células tumorales van invadiendo
las distintas capas de la pared del estómago.
Al crecer el tumor puede invadir otros órganos o puede
diseminarse de tres formas distintas: por los conductos linfáticos a los
ganglios (metástasis ganglionares), por la sangre a otros órganos, sobre todo
el hígado (metástasis a distancia) o a través del peritoneo a todo el abdomen
(carcinomatosis peritoneal).
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todo tipo de información sobre esta enfermedad.
¿Cómo se produce el cáncer de estómago?
El cáncer de estómago, como todos los cánceres, se debe a una
alteración de los genes de las células propias del organismo, que hace que se
multipliquen sin control, destruyendo o invadiendo lo que encuentran a su paso
en un proceso que suele durar meses o años. Estos genes se alteran
fundamentalmente por la acción de unas sustancias que llamamos
carcinógenos.
La incidencia (número de casos que se detectan en un año en una
determinada población) del cáncer de estómago tiene importantes variaciones de
unos países a otros, siendo 20 veces más frecuente en Japón y los países del
Lejano Oriente que en los países menos afectados, como Senegal. España está
situado en un nivel intermedio. De todas formas es sorprendente la reducción en
la incidencia que se viene registrando en los últimos 40 años, especialmente en
las personas de mayor edad y de raza blanca. La enfermedad se suele presentar
entre los 50 y los 70 años y es muy rara antes de los 30.
Es raro que se encuentren casos familiares de cáncer gástrico.
El tabaco, el
alcohol, los cereales en grano, tubérculos y salazones
parecen favorecer su aparición . En cambio las dietas con vegetales de hoja y
frutas frescas (sobre todo cítricos) ayudan a prevenirlo. Además, se sabe que
existe una serie de situaciones en las que es más frecuente presentar cáncer de
estómago; entre éstas las más importantes son:
La anemia perniciosa
Los antecedentes de cirugía sobre el estómago (sobre todo en
gastrectomías de más de 10 años de antigüedad)
Las alteraciones de la mucosa como la metaplasia intestinal
(sustitución de la mucosa del estómago por mucosa intestinal) o como las
gastritis crónicas
La aparición de
pólipos gástricos , sobre todo los llamados adenomas.
¿Cuáles son los síntomas del cáncer de estómago?
Los pacientes con cáncer en el estómago no suelen presentar
ningún síntoma en las fases iniciales de la enfermedad; si acaso, alguna
molestia en la parte superior del abdomen. Luego, a medida que progresa el
tumor, pueden empeorar estas molestias y se pueden sentir digestiones pesadas,
dolor franco, anorexia (pérdida de apetito), pérdida de peso o
halitosis (mal aliento).
El tumor puede producir diversas complicaciones, las cuales
darán origen a síntomas diferentes.
Los tumores que se originan en la última porción del estómago
pueden obstruir su salida provocando vómitos y dolor abdominal tras las
comidas, imposibilitando la alimentación. En ocasiones los tumores pueden
sangrar, bien poco a poco, con lo que aparece anemia y restos negros en las
heces (llamados melenas) o bruscamente, con una hemorragia importante que
provoca vómitos de sangre.
También se puede producir una perforación del estómago por el
tumor, lo que da lugar a una peritonitis con intenso dolor abdominal, aumento
de la temperatura y empeoramiento del estado general.
En los casos más avanzados pueden aparecer otros síntomas por la
propia extensión del tumor. Se puede llegar a palpar una masa en la parte
superior del abdomen. Si se producen metástasis hepáticas se puede presentar
ictericia y en el caso de la carcinomatosis peritoneal aparecerán alteraciones
de la digestión,
estreñimiento y episodios de obstrucción intestinal.
Acompañando a todo esto, como es lógico, se suele acentuar la pérdida de peso y
el deterioro progresivo del estado general del paciente.
¿Cómo se diagnostica el cáncer de estómago?
Aparte de la recogida de datos en la historia del paciente y de
la exploración del médico, la prueba fundamental para el diagnóstico del cáncer
de estómago es la endoscopia oral o
gastroscopia. En esta prueba se introduce un tubo con
luz y una cámara de video a través de la boca para llegar al estómago y poder
verlo por dentro. Además se pueden coger muestras de
biopsia que es la prueba definitiva con la que se
confirma el diagnóstico y que permite estudiar otras lesiones no malignas. Para
esta prueba no es precisa ninguna preparación salvo unas horas de ayuno y en
algunos centros se administra un sedante y un anestésico tópico en la boca para
disminuir las molestias.
La papilla de bario se utiliza para el estudio
radiológico del estómago en el caso de pacientes que
refieren síntomas gástricos, pues es menos incómoda que la endoscopia. En la
mayor parte de los casos identifica el tumor y a los cirujanos les permite
comprobar la localización antes de la cirugía. Sin embargo, no se pueden tomar
biopsias y los resultados son menos fiables que los de la
endoscopia.
Para estudiar la extensión que ha podido alcanzar el tumor se
pueden realizar
ecografías o
escáneres y en algunos centros, donde está disponible,
ecografías a través de un endoscopio (ecoendoscopia) o incluso
laparoscopias según los protocolos que tengan de
tratamiento del cáncer gástrico. En la laparoscopia, que se realiza con
anestesia local o general, según los centros, se introduce una cámara a través
del ombligo en el abdomen para ver si existe carcinomatosis peritoneal; además
se puede utilizar un ecógrafo para ampliar los datos.
Todas estas pruebas se realizan para evitar operar a pacientes
en los que luego no se va a poder hacer nada (por ejemplo si tienen una
carcinomatosis peritoneal importante), pero son procedimientos que o no aportan
mucha información o son muy agresivos, y a no ser que exista la sospecha de
enfermedad avanzada no se suelen realizar.
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¿Cómo se trata el cáncer de estómago?
El único tratamiento con intención curativa del cáncer de
estómago es la cirugía, en la que se buscará extirpar el tumor con unos
márgenes que puedan permitir la curación. Habitualmente es necesario extirpar
todo el estómago y los ganglios que lo rodean. Luego se empalma el intestino
delgado con el esófago o con el resto de estómago (si ha sido posible dejar
algo) para permitir la alimentación del paciente por la boca. Para poder llevar
esto a cabo es fundamental que el cáncer se descubra lo antes posible, con lo
que las posibilidades de curación serán mayores.
Para mejorar los resultados de la cirugía o, en ocasiones, como
única alternativa de tratamiento cuando la cirugía no es factible, se realizan
distintos tratamientos de
quimioterapia, con resultados desiguales. Por esto la
quimioterapia se administra de distintas maneras según el centro en que se
trate y sin que ninguna haya sobresalido de forma importante sobre el resto. En
ocasiones además se puede administrar antes de la cirugía, o directamente en el
abdomen durante la cirugía o acompañada de
radioterapia. No existe por tanto, un sistema de
tratamiento único.
¿Qué complicaciones pueden surgir?
Las complicaciones se pueden derivar de la intervención
quirúrgica, de la quimioterapia o de la evolución del cáncer. Los estudios
diagnósticos en general no suelen provocar complicaciones y las más
importantes, como el sangrado o la perforación gástrica por la endoscopia son
poco frecuentes.
La gastrectomía es una intervención bastante agresiva y que por
lo tanto puede conllevar muchas complicaciones. Es habitual que el paciente con
una extirpación completa del estómago pase algún día en una unidad de cuidados
intensivos para su vigilancia. Las complicaciones pueden ser generales, siendo
las más frecuentes las respiratorias (colapso de parte del pulmón o
atelectasia, neumonía, derrame pleural) y las urinarias (infección de orina), o locales. Entre estas últimas,
las más frecuentes son la infección y el sangrado (que puede llegar a obligar a
reintervenir al paciente) pero también son importantes la pancreatitis y la
dehiscencia de anastomosis (cuando se sueltan los cabos que se han empalmado y
se sale el contenido al abdomen, produciendo una peritonitis o una
fístula).
Los pacientes a los que se les ha extirpado el estómago pueden
hacer una vida normal con algunas precauciones. Deben masticar mucho la comida
y realizar varias comidas al día de menor cuantía de lo habitual. El masticado
es especialmente importante para las frutas y las verduras, siendo conveniente
triturarlas en la picadora si no se pueden masticar muy bien. Además suele ser
preciso administrar
vitamina B12 a través de una inyección mensual.
La quimioterapia provocará distintas
complicaciones según la combinación que se utilice
pero es frecuente la caída del cabello y las alteraciones digestivas (sobre
todo nauseas y vómitos).
Por su parte, el cáncer puede:
Extenderse por el peritoneo como una carcinomatosis que
ocasiona cuadros de obstrucción intestinal.
Reaparecer en la misma localización (recidiva local), dando
problemas distintos según el tamaño y la localización.
Desgraciadamente el pronóstico del cáncer de estómago es
bastante malo, ya que el cáncer se suele diagnosticar en fases avanzadas. Sin
embargo, cuando se detecta precozmente y se extirpa adecuadamente se pueden
lograr cifras muy altas de supervivencia, que llegan incluso al 90% a los 5
años.
De todas formas, en los casos que no es posible curar el cáncer,
la cirugía y la quimioterapia pueden mejorar la supervivencia y la calidad de
vida de los pacientes, Además en las unidades de cuidados paliativos se suele
poder conseguir un control bastante bueno de los síntomas.
¿Se puede prevenir el cáncer de estómago?
No se puede evitar la aparición del cáncer gástrico como tal,
pero las siguientes medidas contribuyen a que sea menos frecuente y que se
diagnostiquen más casos en fases iniciales y por tanto de mejor
pronóstico:
No fume y sea moderado en el consumo de alcohol.
Incluya una cantidad importante de verduras y frutas (sobre
todo cítricos) en su dieta.
Acuda a su médico para que le trate si tiene alguna enfermedad
del estómago y siga los controles que le recomienden.
Acuda a su médico en cuanto aparezcan síntomas relacionados con
el estómago (molestias con la digestión, vómitos, dolor abdominal, etc...)
Dr. Per Grinsted
, médico general, Dr. Alastair J. Munro
, especialista en Oncología Radioterápica.
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