La rubéola es una enfermedad producida por un virus. Cada 3 ó 4
años se produce una epidemia, aunque la enfermedad es menos contagiosa que el
sarampión o la varicela.
Si una embarazada se infecta con rubéola, existe riesgo de
lesiones fetales.
Al revés de lo que ocurre con el sarampión, que normalmente
aparece en la primera infancia, muchos niños no se contagian hasta que son
bastante mayores: el 10%-20% de los jóvenes de 20 a 25 años no ha tenido la
enfermedad. De hecho, mucha gente pasa una forma tan leve de rubéola, que no
llega a diagnosticarse. Actualmente muy pocos niños adquieren la rubéola, ya
que la mayoría están vacunados (vacuna trivalente).
¿Cómo se contrae la rubéola?
La rubéola se disemina "por gotitas". Es decir, a partir del
aliento de una persona infectada se expelen gotas microscópicas que se
desplazan por el aire y alcanzan a una persona sana. Las gotas que contienen el
virus se depositan en la boca, la garganta y la nariz, desde donde se diseminan
al resto del organismo.
Al día en las vacunas
El
calendario de vacunación infantil en España incluye
dos dosis de la 'Triple vírica', a los 15 meses y a los 11 años.
¿Cuáles son las manifestaciones de la rubéola?
Aparece una erupción de diminutas manchas rosadas. Suele
comenzar detrás de las orejas, desde donde se extiende por todo el cuerpo. La
erupción cambia casi de hora en hora y desaparece en dos o tres días, sin
tratamiento.
Antes de que aparezca la erupción, el paciente puede notar un
resfriado leve y/o inflamación de los ganglios del cuello o de la base de
cráneo.
El periodo entre el contagio y la aparición de rubéola (periodo
de incubación) suele ser largo (entre dos y tres semanas).
El "tercer supuesto"
El riesgo de malformación del feto cuando la madre contrae
rubéola es tan grande a veces que se recomienda el aborto. La legislación
española lo contempla desde la Ley Orgánica 9/1985 como el tercer supuesto que
lo justifica.
¿Cómo se trata la rubéola?
La rubéola no requiere ningún tratamiento especial (exceptuando,
quizás, algún día de reposo en cama). Sin embargo, debe tenerse en cuenta que
la enfermedad es infecciosa, y que puede contagiar con facilidad a las personas
que convivan con los enfermos. El periodo de contagio suele durar desde una
semana antes del comienzo de la erupción, hasta una semana después de que
desaparezca, siendo máximo el riesgo cuando la erupción es más intensa. Sólo se
padece una vez rubéola, ya que confiere inmunidad de por vida. Debido a los
riesgos que conlleva contraer la enfermedad durante el embarazo (ver más
adelante), es una ventaja para las niñas adquirir la inmunidad antes de la
pubertad.
¿Qué riesgo se asocia a la rubéola?
Si una embarazada contrae la rubéola, existe el riesgo de
lesiones fetales. En algunos casos los riesgos son tan altos que se recomienda
el
aborto. Afortunadamente, esto ya es excepcional,
puesto que la mayoría de las mujeres están vacunadas contra la
rubéola.
¿Quién debe vacunarse?
Todas las niñas deben recibir vacunación contra la rubéola para
prevenir problemas en un eventual embarazo. Actualmente se administra la vacuna
trivalente (sarampión, rubéola y
parotiditis) que protege contra la rubéola, a todos
los niños de 12 a 15 meses, y una segunda dosis a los 3 años.
Es imposible estar seguro de si se ha pasado o no la rubéola, ya
que mucha gente ni siquiera se da cuenta de la enfermedad. Se recomienda a las
chicas que se vacunan que eviten quedarse embarazadas en los tres meses
siguientes a la inyección.
Si tiene dudas sobre si ha pasado o no la enfermedad, un
análisis de los anticuerpos sanguíneos le
proporcionará la respuesta. Si fuera necesario, su médico le administrará la
vacuna.
¿Existe alguna complicación asociada?
La rubéola no suele producir complicaciones ni problemas,
excepto en el caso citado de las mujeres
embarazadas en las que puede afectar gravemente al
feto. En algunos casos el riesgo es tan grave que se recomienda el aborto,
justificado en este caso o cuando se presuma que el feto habrá de
nacer con graves taras físicas o psíquicas, siempre que el aborto se practique
dentro de las veintidós primeras semanas de gestación y que el dictamen,
expresado con anterioridad a la práctica del aborto, sea emitido por dos
especialistas del centro o establecimiento sanitario, público o privado,
acreditado al efecto, y distintos de aquel por quien o bajo cuya dirección se
practique el aborto.(Tercer supuesto aceptado para la interrupción
voluntaria del embarazo, Ley Orgánica 9/1985).
Dr. Per Grinsted
, médico general, Dr. John Pillinger
, médico general.
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