El eczema es una reacción de intolerancia de la piel frente a
diferentes agentes que actúan desde fuera o desde dentro del organismo. Su
síntoma principal es el picor.
La dermatitis atópica es una afección muy frecuente de la
piel; afecta sobre todo a los niños (el 5% de los menores de 5 años la
padecen).
Es un proceso evolutivo que pasa por diferentes etapas
apareciendo vesículas que se rompen, liberando líquido; posteriormente aparecen
costras amarillentas y descamación, y finalmente, si se vuelve crónico aparece
un engrosamiento de la piel. No todos los eczemas pasan por todas las
etapas.
El eczema es una de las manifestaciones más frecuentes de la
dermatitis atópica.
¿Qué es la dermatitis atópica?
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria cutánea
caracterizada por la forma y distribución de las lesiones, su curso crónico y
recurrente (reaparición de los síntomas después de una remisión) y por producir
intenso picor. Con frecuencia existen antecedentes personales y/o familiares de
atopia (estado en el que el organismo reacciona de un modo más enérgico que lo
normal frente a diferentes estímulos). Fenómenos de atopia serían el
asma,
rinitis y
conjuntivitis alérgicas, dermatitis
atópica, etc.
Entre el 0,7% y el 2,4% de la población general se ve afectada,
siendo mucho más frecuente en la población infantil. Se considera que alrededor
del 8% de los niños puede padecerla.
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La dermatitis atópica está causada por una combinación de
factores genéticos y factores ambientales:
Factores genéticos
La enfermedad suele afectar a otros miembros de la familia. Es
probable que un niño con dermatitis atópica tenga otros signos de atopia como
asma, rinitis o conjuntivitis alérgica, etc. o estos aparezcan en algún
familiar. Se han relacionado varios genes con la dermatitis atópica aunque la
conexión aún no está clara.
Desde los 12 años hasta la tercera o cuarta décadas de la
vida, siendo excepcional en edades más avanzadas.
El picor es el síntoma principal y frecuentemente se observan
lesiones por rascado. En la fase del lactante predominan las lesiones
eczematosas, siendo la cara la zona más afectada, aunque pueden verse
involucradas otras zonas.
En las fases infantil y del adulto predominan las lesiones de
prúrigo (lesiones de pequeño tamaño redondeadas, sobreelevadas, con una
vesícula o una costra central y que pican mucho) y el engrosamiento de la piel,
localizándose típicamente en los pliegues de los codos y de las rodillas,
pudiendo afectarse también otras zonas. Hay una serie de procesos que se
denominan formas menores de dermatitis atópica que pueden formar parte de un
cuadro florido de la enfermedad o presentarse como única manifestación del
proceso, relacionándose con la dermatitis atópica al encontrarse otros rasgos
atópicos asociados.
La piel de las personas con dermatitis atópica suele presentar
un aspecto de sequedad tanto en las fases activas como en las remisiones. Las
personas afectadas están especialmente expuestas a infecciones cutáneas por
bacterias (Staphylococcus aureus), virus (herpes simple, molusco contagioso,
papilomavirus) y hongos.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza en función de la historia clínica y
conforme a la forma y distribución de las lesiones, que varían según la edad de
presentación de la enfermedad. En ocasiones se pueden realizar algunas pruebas
complementarias para identificar posibles factores desencadenantes.
Algunas veces se puede confundir con otras formas de eczema,
dermatitis seborreica, infecciones por hongos, sarna, etc.
¿Cómo se trata?
No hay cura para la dermatitis atópica. Todas las medidas
higiénicas generales y los tratamientos tópicos (aplicados directamente sobre
la piel) o sistémicos (generales), son sintomáticos, dirigidos a eliminar los
diferentes factores desencadenantes y, en fase de actividad, controlar la
inflamación, el picor y la sequedad de la piel. El tratamiento depende de los
hallazgos cutáneos en un período dado.
Control de la inflamación
El tratamiento de elección son los corticoides tópicos.
Reducen la gravedad de la dermatitis atópica en pocos días. Algunas veces se
combinan con agentes antibacterianos cuando las lesiones están sobreinfectadas.
En casos graves y durante breves períodos se utilizan de forma sistémica.
Utilizados de forma apropiada son perfectamente seguros.
Control del picor
La medicación sistémica más importante y de mayor utilización
la constituyen los antihistamínicos H1. Sólo son efectivos los que tienen un
componente sedante.
Disminución de la sequedad cutánea
Sustancias emolientes (forman una capa oleosa en la
superficie de la piel que retiene agua). Reducen la inflamación y aumentan la
efectividad de otros tratamientos como los corticoides. Serían la urea, avena,
vaselina, etc.
Tanto la luz ultravioleta B (UVB) como los psoralenos + luz
ultravioleta A (PUVA) han demostrado claramente su eficacia. Pero su uso queda
muy limitado al ser niños la mayoría de pacientes y por las dosis de
mantenimiento a emplear.
Inmunosupresores (sustancias que disminuyen el sistema
inmune)
Se utilizan la ciclosporina, azatioprina, etc. Es necesario un
control de los posibles efectos secundarios.
Inmunomoduladores
Protopic (pomada de tacrolimus) es el primer inmunomodulador
tópico no esteroideo desarrollado específicamente para el tratamiento de la
dermatitis atopica. Se comercializa en dos concentraciones (0,1% y 0,03%) y
esta indicado para el tratamiento de la dermatitis atópica moderada o grave que
no responde a los tratamientos convencionales o en la que estos producen
intolerancia. Es decir, se trata de un tratamiento con la misma eficacia que
los antiinflamatorios pero sin los posibles efectos secundarios de
estos.
¿Qué tratamientos adicionales pueden ser necesarios?
Antibióticos
Se utilizan cuando hay una infección bacteriana de las
lesiones, generalmente producida por la bacteria Staphylococcus aureus, que
causa unas costras amarillentas sobre las zonas afectadas. Se utilizan
generalmente penicilinas (cloxacilina) o macrólidos (eritromicina).
Antivirales
Sobre todo se infectan por el virus del herpes simple. Se
utiliza el aciclovir o derivados.
Fomentos (aplicación de sustancias húmedas)
Se utilizan cuando el cuadro es muy agudo, con lesiones
exudativo-costrosas. Las más utilizadas son el sulfato de cobre, sulfato de
zinc, permanganato potásico, etc. en diferentes concentraciones.
¿Qué puede hacer uno mismo?
Mantener la piel hidratada (si se tiene seca) aplicando una
crema emoliente adecuada con capacidad para restaurar la piel dañada. Aplicar
tantas veces como sea necesario para asegurar la correcta hidratación y
restauración de la piel. Es preferible aplicar una crema sin perfume para
evitar las posibles irritaciones que este tipo de sustancias puedan ocasionar.
Evitar las temperaturas extremas (la ideal es alrededor de 20
ºC) y los cambios bruscos de temperatura, así como los ambientes excesivamente
secos.
Ventilar correctamente las habitaciones de la casa y evitar la
presencia de
animales domésticos (perros, gatos,
pájaros, etc.) y de plantas. En el dormitorio es preferible evitar objetos que
almacenen polvo (cojines, alfombras, muñecos de peluche, etc.) y utilizar el
aspirador en lugar de barrer, realizando las operaciones de limpieza cuando el
niño esté ausente.
Evitar situaciones que provoquen el estrés ya que es uno de los
posibles factores desencadenantes es el estrés.
Secar correctamente la piel después de bañarse en el mar o en
la piscina y aplicar una crema emoliente.
Aplicar un protector solar adecuado mientras estén expuestas al
sol.
Uutilizar ropa "suave" de algodón, hilo o pana y evitar lana y
tejidos sintéticos debido a que son ásperos y pueden irritar la piel atópica.
Los individuos atópicos tienen una piel seca e hipersensible, por lo que muchos
tejidos empeoran las lesiones.
No utilizar calzado deportivo durante tiempo prolongado.
No abrigarse en exceso y utilizar calcetines y medias de
algodón evitando el nylon o la fibra.
Utilizar ropa de cama (sábanas, almohadas) de algodón. Deben
lavarse antes del primer uso y evitar las plumas en las almohadas.
Lavar la ropa con detergentes suaves y evitar el empleo de
lejías. Evitar el empleo de suavizantes textiles, que son productos irritantes.
Evitar los baños prolongados y con agua muy caliente. Se debe
secar la piel con suavidad y sin frotar.
Utilizar productos suaves "sin jabón" y ligeramente ácidos.
Aplicar cremas emolientes adecuadas que hidraten y restauren la
piel atópica agredida tras baño (idealmente a temperatura templada y durante un
máximo de 20 minutos).
Evitar actividades que provoquen sudoración excesiva.
Aplicar el maquillaje sobre una piel perfectamente hidratada
con emolientes adecuados.
Utilizar guantes de goma o algodón para realizar las tareas
domésticas.
Eliminar los
alergenos alimentarios o inhalantes si
hay una clara relación entre la aparición de las lesiones y el contacto con el
alergeno. Los alimentos peor tolerados son el huevo, chocolate, plátanos, leche
de vaca, naranja, melocotón, pescado azul, productos picantes y frutos secos.
Dr. A. Sahota
, especialista en Dermatología, Dr. M. Rustin
, especialista en Dermatología.
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