| Terapia de suplementos dietéticos |
¿Qué es la terapia de los suplementos dietéticos?
La terapia de los suplementos dietéticos es la que busca como
finalidad prevenir o mejorar un problema de salud mediante el empleo de
sustancias que constituyen o contienen principios inmediatos de la dieta o
análogos. También puede tener como propósito mejorar un aspecto del desarrollo
infantil o juvenil o potenciar una cualidad física o psíquica determinada.
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| Los suplementos dietéticos buscan paliar la falta de vtaminas
o nutrientes básicamente |
| ©PhotoDisc |
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Conviene aclarar que en Estados Unidos el concepto de suplemento
dietético es enormemente amplio, por ser así denominados todos aquellos
productos medicinales no considerados oficialmente como fármacos por la FDA
(Food and Drug Administration, el organismo regulador de
productos sanitarios y alimenticios en EE.UU.) Por ello en él se incluyen
también las hierbas medicinales. Pero este tipo de productos suponen un tipo de
terapia aparte específica denominada
fitoterapia, por lo que aquí no hablaremos de
ella.
El origen de la terapia suplemental
La terapia de los suplementos dietéticos empezó hace pocas
décadas, cuando fueron surgiendo los importantes descubrimientos sobre
metabolismo y nutrición que dieron a conocer el importante
papel de las vitaminas y los minerales. Pronto empezó
a emerger una corriente que defendía la idea de que muchas enfermedades se
podían deber a carencias de determinados oligoelementos y que los suplementos
de tales principios inmediatos, tan necesarios para el concurso metabólico,
eran garantía de no sufrir este tipo de enfermedades.
Más tarde vino a incorporarse a este planteamiento la idea de
que a más oligoelementos, mejor funcionamiento metabólico y por tanto más
ventajas para la salud. Esto no es así realmente, pero muchas personas lo
creyeron, y más aún cuando se comprobó la aparente inocuidad de los suplementos
vitamínicos y minerales. Ciertamente, las vitaminas, minerales y algunos tipos
de ácidos grasos y aminoácidos son elementos metabólicos esenciales, pero en
general, aportarlos en dosis extra a las que ya de por sí contiene una dieta
sana y equilibrada no supone un beneficio adicional sobre las funciones que
realizan.
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De cualquier modo, más tarde se descubrió que algunos
oligoelementos sí que podrían tener un efecto beneficioso adicional al de su
papel metabólico per-se por sus propiedades antioxidantes o de otro tipo, por
lo que comenzaron a surgir estudios científicos que intentaron demostrar las
cualidades de los suplementos dietéticos en grandes dosis (sobre todo
vitamínicas.) Este empeño en descubrir un papel prominente a ciertos
oligoelementos se ha visto nutrido por miles de estudios y cabe decir que
realmente sigue hoy día muy vivo.
Los medios de la terapia suplemental
Por definición de trata de un tipo de terapia en la que los
suplementos se administran por vía oral, ya sea en forma de cápsulas,
comprimidos, polvos, gel o solución. Los componentes básicos de los suplementos
son los oligoelementos (vitaminas, minerales y principios inmediatos como
ciertos ácidos grasos, etc.). También se consideran suplementos dietéticos
algunos productos que no son propiamente oligoelementos sino extractos de
tejidos o de alimentos concretos (cartílago de tiburón por
ejemplo.)
Aplicaciones de la terapia suplemental
La terapia de suplementos dietéticos no tiene propiamente un
abanico de aplicaciones sobre enfermedades concretas. Sus aplicaciones más bien
se hallan en muy variadas situaciones en las que sea deseable prevenir algún
trastorno de salud o mejorar alguna cualidad física o intelectual. Las
infecciones, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades
degenerativas, etc. son, por citar sólo algunas, una buena muestra del
ambicioso elenco de pretendidas aplicaciones que los defensores de este tipo de
terapia aseguran que son posibles de prevenir. De cualquier modo, sí que es
cierto que las enfermedades carenciales (tan anecdóticas por lo poco frecuentes
en Occidente) son una indicación clara de la terapia suplemental, como es
lógico.
¿Es segura la terapia suplemental?
La terapia suplemental es bastante segura. Son muchas personas
las que utilizan los suplementos dietéticos con auténtica asiduidad y no parece
que conlleve efectos perjudiciales a corto plazo. Esto se debe al hecho de que
la mayor parte de los oligoelementos que consumimos en exceso son de inmediato
eliminados por el organismo, por vía renal o hepática.
Sin embargo conviene saber que existen algunos oligoelementos
que, por tener una mayor liposolubilidad o por poseer cualidades metabólicas
distintas, tienden a acumularse en el hígado o en el tejido adiposo de nuestro
cuerpo; este es el caso por ejemplo de las vitaminas liposolubles, la vitamina
A, la D, la E y la K, principalmente. Un grupo de población muy aficionado a
los suplementos dietéticos es el de ciertos deportistas de élite y personas que
practican deporte en gimnasios, que los consumen con fines ergogénicos (para
incrementar robustez muscular o tolerancia al esfuerzo). En este tipo de
personas ha habido casos aislados de enfermedad hepática, con incluso
insuficiencia hepática por el tremendo abuso del consumo de suplementos con
sustancias liposolubles, pero esto en la práctica es afortunadamente
excepcional.
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Por otro lado, también se ha visto que algunos suplementos
dietéticos provocan interacciones medicamentosas con ciertos medicamentos, lo
que merece tenerse muy en cuenta en personas que estén sujetas a medicación de
determinada clase como anticonvulsivantes, antiarrítmicos, etc.
¿Una terapia realmente eficaz?
Son muchísimos los estudios científicos que han intentado
demostrar el beneficio de los suplementos dietéticos en un gran número de
situaciones y cuadros patológicos. Esta es una pequeña reseña de algunos de los
más destacados componentes que han sido estudiados en ensayos clínicos y
estudios observacionales:
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Vitamina C o ácido ascórbico: los estudios
realizados con megadosis de
vitamina C han podido demostrar que podría tener un
papel en la prevención de ciertas infecciones. Así pues, algunos estudios
muestran su capacidad para disminuir la incidencia de cuadros catarrales y la
de neumonía. También se ha estudiado en el
asma, no arrojando conclusiones concluyentes. Los
estudios en los que se ha explorado su actividad antioxidante aportan datos muy
favorables acerca de sus cualidades en la prevención del cáncer y de las
enfermedades cardiovasculares.
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Ácido fólico: El suplemento de
ácido fólico en las primeras 6 semanas de embarazo se
ha visto imprescindible para reducir las malformaciones del tubo neural fetal
(el futuro sistema nervioso central). Por otro lado se le atribuye en diversos
estudios una cualidad de prevención del cáncer. Además, el ácido fólico
previene las enfermedades cardiovasculares en personas con hiperhomocisteinemia
(un aminoácido, denominado homocisteína, cuyo exceso aumenta el riesgo de
arteriosclerosis). Un dato adicional interesante en
relación con el ácido fólico es el que lo relaciona con la
depresión. Se calcula que el 35% de los pacientes
depresivos tiene un déficit real de ácido fólico, porcentaje que llega a
incrementarse hasta en un 90% en el caso de los ancianos; además parece
comprobado que este déficit determina una peor respuesta al tratamiento
farmacológico antidepresivo. Por ello, es posible que la depresión sea en
muchos casos una manifestación solitaria del déficit de ácido fólico. De
cualquier modo no se ha podido comprobar que los suplementos de ácido fólico
produzcan un efecto especial de mejora cognitiva o del estado de ánimo en
personas sin déficit previo de dicha vitamina.
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Vitamina E (alfatocoferol): De efectos
antioxidantes como el ácido ascórbico, o el beta caroteno, la
vitamina E parece proteger de la enfermedad
cardiovascular así como del cáncer. Existen estudios que aparentemente
demuestran la relación entre el aporte de tocoferol a dosis altas y la
reducción de la incidencia de
cáncer de próstata. También se recomienda su
suplemento en ancianos para la prevención de la demencia por
Alzheimer.
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Vitamina D (colecalciferol): En la
osteoporosis disminuye, en consumo combinado con
calcio, la incidencia de fracturas óseas. Se ha documentado su posible efecto
protector del
cáncer de colon, pero esto deberá probablemente ser
confirmado en futuros estudios.
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Triptófano: Aminoácido precursor de la
síntesis de serotonina (neurotransmisor cerebral clave para el estado de ánimo,
entre otras funciones) del que se ha visto que incrementa los niveles
cerebrales de dicha sustancia. Son varios los estudios que informan, por ello,
de su capacidad antidepresiva y su aparente poder de refuerzo del efecto
farmacológico de los antidepresivos.
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Beta-caroteno: Antioxidante al que se le ha
atribuido la capacidad de disminuir la incidencia de enfermedad cardiovascular,
principalmente en fumadores, lo cual no ha podido ser del todo
demostrado.
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Licopeno: Se ha informado de su cualidad de
protección frente al cáncer de próstata en algunos estudios.
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Luteína: Se documenta en diversos estudios
que pudiera ser útil para la prevención de la
degeneración macular senil pero esto no se ha visto
claramente demostrado.
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Ácidos omega-3: Claramente beneficioso su
efecto sobradamente demostrado en la protección frente a la enfermedad
cardiovascular.
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LCPUFA (Ácidos grasos libres de cadena larga
poliinsaturados). Numerosos estudios con leches para lactantes suplementadas
con LCPUFA han demostrado un mejor desarrollo de la agudeza visual del niño y
posiblemente de su nivel de inteligencia.
-
Zinc: Los suplementos de
zinc en embarazadas parecen estar relacionados con la
disminución de la incidencia de bebés de bajo peso al nacimiento.
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Selenio: a alta dosis en administración
parenteral, el
selenio parece disminuir la mortalidad en pacientes
ingresados en unidades de cuidados intensivos por supuestas propiedades como
antioxidante.
Los suplementos dietéticos son claramente beneficiosos en los
estados carenciales. La conclusión de su beneficio en personas que no sufren
déficits relacionados es muy dudosa en la mayoría de los casos, pero la
relativa seguridad de su uso hace que pueda ser interesante seguir explorando
esta posibilidad en futuros estudios científicos.
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Dr. Alfonso Santiago Marí
, Especialista en Hematología.
Última versión: 2010-05-06
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