| Dietas de disociación. Montignac |
Introducción
Dentro de las numerosas dietas que se han propuesto para
adelgazar, las dietas disociadas han alcanzado una gran popularidad,
probablemente porque son fáciles de realizar y porque uno de sus maestros,
Michel Montignac, tuvo el gran acierto de un magnifico comunicador al publicar
en 1977 el libro Je mange, donc, je maigris traducido
posteriormente al castellano con el título de Comer para
adelgazar
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| La dieta de Montignac prohíbe los hidratos de carbono de
absorción rápida |
| ©Geir Haukursson |
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Las dietas disociadas se basan en no mezclar algunos alimentos,
principalmente los alientos ricos en carbohidratos con las grasas o con las
proteínas. Esta idea se basa en que los carbohidratos aumentan la secreción de
insulina y favorecen el almacenamiento de la grasa y la transformación de
proteínas y carbohidratos en grasa. En esta dieta lo que llega al lector no
familiarizado con los temas de nutrición es la idea de no mezclar ciertos
alimentos básicos. Por ejemplo,
patatas fritas con un filete, o arroz con carne, o pan con mantequilla, porque
estas mezclas de alimentos "incompatibles" tienen un efecto para engordar más
importante que si se toman las mismas calorías como, por ejemplo filete de
carne y verduras.
Realmente lo que esta aconsejando el libro de Montignac es
seguir una dieta hipocalórica:
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el primer plato es casi siempre una verdura
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los segundos platos suelen ser carne o pescados magros
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limita la ingestión de bebidas alcohólicas y carbonatadas y,
no menos importante,
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prohíbe los carbohidratos de absorción rápida (pan, azúcar y
productos de repostería) que elevan rápidamente la
glucosa en sangre y como consecuencia aumentan la
secreción de insulina. Como rebote, pueden producir más sensación de
hambre.
En cambio, recomienda los carbohidratos de absorción lenta o
carbohidratos complejos, como los de las legumbres y de los cereales
integrales, que tienen mayor efecto saciante, al contener una gran cantidad de
fibra, se absorben más lentamente, no producen una elevación importante de la
glucemia y no estimulan la secreción de insulina.
Algunos errores y algunos aciertos
El libro de Montignac contiene grandes aciertos, y también
grandes errores desde un punto de vista científico, que pueden ser disculpados
en una persona que al fin y al cabo es relaciones públicas de una empresa
financiera y, por otra parte, carecen de importancia, ya que afecta a la teoría
de su dieta, pero no a las consecuencias prácticas.
Por ejemplo, cuando afirma que la teoría de las calorías es
falsa, esta en un completo error. Según explica Montignac esta teoría, si un
sujeto come 500 calorías de más tendría que engordar unos 50 gramos, y si come
500 calorías menos debería adelgazar unos 50 gramos. Como esto no sucede según
una regla matemáticamente exacta, Montignac rechaza esta teoría. La realidad es
que los humanos no nos ajustamos a esta regla porque tanto cuando se come de
más como cuando se come de menos, se ponen en marcha mecanismos fisiológicos
para intentar mantener un peso estable. Es decir el organismo procura gastar
más energía o ahorrar más energía. Pero, en cualquier caso, todos estamos
sujetos a las leyes de la termodinámica y si una persona come más de lo que
gasta, engorda, y para adelgazar hay que comer menos energía de la gastamos, o
aumentar el nivel de ejercicio para quemar las calorías extras. Cierto es que
hay personas que no comen mucho y engordan, pero siempre porque gastan menos
energía de la que ingieren.
Otro error de este libro es sostener que la fruta "fermenta" en
el estómago, lo cual no es cierto, ya que la fermentación es un proceso que
requiere bacterias y por lo tanto se produce normalmente en el colon. No hay
ninguna razón fisiológica o en la digestión que obligue separar la fruta de las
comidas principales, salvo la de no mezclar determinadosnutrientes: grasas y proteínas con hidratos de
carbono.
Sin embargo hay razones de sentido común: Si toma la fruta antes
del desayuno (20 minutos antes, como dice Montignac, a media mañana, a media
tarde o antes de acostarse) simplemente esta evitando comer otros alimentos con
más calorías, y en parte esta neutralizando el hambre.
Tampoco es cierto de que se deba evitar tomar agua durante las
comidas. Es cierto que se debe tomar agua entre las comidas, pero también justo
antes de empezar a comer, nos hace comer menos y tomar menos bebidas
alcohólicas. Beber durante la comida también ayuda a comer menos.
Además de proponer una dieta hipocalórica, ya que elimina de la
dieta toda la repostería, el pan blanco, las patatas, el arroz y las carnes
grasas, el hecho de no mezclar grasas con hidratos de carbono también puede
ayudar a adelgazar y sobre todo, como hemos comentado antes, el ingerir
hidratos de carbono complejos o de absorción lenta.
No hay secretos
La gracia de las dietas disociadas esta en que con éstas y otras
razones se convence a las personas para que realicen una dieta hipocalórica
sana y ofrece multitud de recursos y trucos para realizar la dieta
correctamente.
Por otra parte y, desde un punto de vista nutricional y
científico, no hay nada de malo en estas dietas disociadas y, de hecho, las
dietas para adelgazar que se usan en muchos centros hospitalarios de prestigio
podrían considerarse dietas disociadas según las teorías de Montignac. No se
denominan de esta forma porque el médico que diseña las dietas no tiene en su
cabeza las "teorías de la disociación" sino los conocimientos científicos y el
sentido común de combinar los alimentos en dietas apetitosas, fáciles de hacer
y sanas para el paciente.
En conclusión, las distas disociadas son eficaces para adelgazar
principalmente porque son dietas con pocas calorías, pero lo más importante es
que la mayoría de ellas no plantean problemas médicos.
Finalmente, un truco útil: ante de ir a un cóctel o cualquier
celebración coma algo de los alimentos permitidos, le ayudará a controlar su
apetito.
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Dr. Gonzalo Martín Peña
, Especialista en Medicina Interna y Nutrición Clínica.
Última versión: 2010-05-06
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