Los niños son muy vulnerables al fuego, tanto a los incendios
como a las
quemaduras, por su curiosidad y porque
ignoran los peligros del fuego.
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| Colocar velas encendidas cerca del borde de mesas y
mostradores es un riesgo para los niños, por lo que es preferible
evitarlo. |
| ©PhotoDisc |
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Las quemaduras son accidentes muy frecuentes, que en la mayoría
de los casos afectan a menores de cinco años. Entre los accidentes infantiles,
las quemaduras constituyen una de las causas más importantes y trascendentes en
término de secuelas físicas, psicológicas y sociales, que en muchos casos
acompañan a la persona durante toda la vida.
El hogar es el lugar en el que se producen quemaduras con mayor
frecuencia y por su gravedad y trascendencia requieren
medidas especiales de
prevención.
Los elementos que en general producen quemaduras son líquidos
(causa más común de quemaduras en niños pequeños) y objetos calientes, fuentes
de luz, electricidad y calor, sustancias químicas, material pirotécnico y la
exposición al sol.
¿Cómo prevenir las quemaduras?
Debemos tener en cuenta que hablamos de niños y por ello, la
mejor prevención es tratar que estos accidentes no se produzcan. Para ello, la
prevención debe ser siempre una constante: programas de educación, evitar ropa
realizada con materiales inflamables, evitar la venta y manipulación por niños
de material pirotécnico, almacenar correctamente las sustancias inflamables,
eliminar el hábito de fumar, etc.
Con medidas sencillas y aplicadas en conjunto por todos los
miembros de la familia, los riesgos domésticos pueden disminuir notablemente.
Estas medidas y consejos generales para evitar las quemaduras en los niños, se
trazan a continuación:
Medidas y consejos generales
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Cuidar con atención a los niños pequeños, evitando que se
queden solos en lugares como la cocina y el baño.
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Mantener a los niños lejados de todos los elementos
calientes, inflamables o corrosivos, encendedores y cerillas.
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Orientar los mangos de las sartenes y cazos hacia adentro,
siendo más cauto si se va a freír, utilizando primero los quemadores interiores
de la cocina.
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Probar los alimentos antes de darlos al bebé o al niño, para
asegurarse de su temperatura real, especialmente si se utiliza un
microondas.
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Tratar de no usar manteles para evitar que el niño estire de
los mismos y se derrame los alimentos calientes.
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No colocar alimentos, bebidas calientes o velas encendidas,
cerca del borde de mesas y mostradores.
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Evitar tener al niño en sus brazos mientras come o transporta
alimentos igualmente calientes.
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Es aconsejable colocar detectores de humo que deben ser
revisados periódicamente. Estoa es obligatorio en otros países.
En el baño
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Hay que tener cuidado con la temperatura del agua.
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Es un error llenar la bañera de agua caliente y luego
entibiarla con la fría, pues en mitad del proceso el niño podría caerse o
meterse inadvertidamente en un baño hirviendo.
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Ajustar la temperatura del chorro, y desde luego comprobar
primero, sobre la propia piel, lo adecuado de la misma.
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No dejar solos a los niños en la bañera
Otras medidas para el ambiente doméstico
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Mantener cables y aparatos eléctricos en buen estado, y si es
posible fuera de la vista de los niños.
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Proteger las bombillas con pantallas fijas.
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Cerrar los enchufes con protectores adecuados y
homologados.
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Evitar el uso de alargadores y la sobrecarga de “ladrones” de
corriente.
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Mantener los aparatos eléctricos desenchufados cuando no se
estén utilizando, sobre todo en la zona del baño.
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Evitar que los niños se acerquen al horno, a la chimenea, a
radiadores, estufas u otros medios para proporcionar calor, incluyendo las
velas.
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Colocar objetos como la plancha en alto y con el cordón
eléctrico recogido.
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Además de por otras razones para su salud, es muy importante
evitar fumar en casa.
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Guardar cerillas, encendedores, productos químicos y otros
objetos inflamables y peligrosos fuera del alcance de los niños.
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Es preferible que los niños utilicen prendas de algodón y no
prendas sintéticas, sobre todo para dormir.
La exposición al sol
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Uutilizar una
protección solar con filtros
adecuados, renovándola cada dos horas.
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Utilizar una protección solar incluso cuando los recién
nacidos y lactantes se encuentren en zonas de sombra el reflejo del sol puede
quemarlos.
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Se puede proteger a los niños con gorras y
sombrillas.
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Evitar exposición al sol en las horas más intensas de
radiación, entre las once y las dieciséis horas.
¿Cómo tratar las quemaduras?
Si a pesar de tomar medidas preventivas se produce una
quemadura, el tratamiento que se debe seguir dependerá del origen de la
quemadura y de la zona afectada, y siempre será necesario acudir al
médico.
Quemaduras químicas o por agentes cáusticos
Son lesiones muy dolorosas, con enrojecimiento de la zona
afectada y formación de ampollas. Al niño hay que quitarle con cuidado la ropa
contaminada, lavando la zona afectada urgentemente con agua del grifo al menos
durante unos minutos. Después hay que cubrir las lesiones con un vendaje limpio
no adherente y llevar al niño a un centro hospitalario para su exploración.
Quemaduras de primer y segundo grado
Las quemaduras de primer grado son las que dejan la piel roja
y descolorida. Las de segundo grado, producen ampollas y manchas moteadas
rojizas.
Hay que lavar inmediatamente la zona afectada con agua fría
(sin utilizar hielo), hasta que el dolor cese, por lo menos durante unos
minutos. También se pueden aplicar compresas con agua fría. Después, hay que
secar la zona sin frotar y cubrirla con un vendaje limpio, inmovilizándola y
manteniendo si es posible el área afectada en posición elevada. Hay que evitar
aplicar pomadas, cremas u otros remedios domésticos. Tampoco hay que usar
jabones ni hay que sumergir a un niño pequeño en agua fría, por riesgo de que
sufra una hipotermia.
Quemaduras de tercer grado
Pueden apreciarse por quedar piel blanca con zonas cutáneas
quemadas. De entrada hay que cubrir el área afectada con un vendaje no
adherente, o una sábana seca y limpia. Elevaremos las piernas por encima de la
altura del corazón, comprobando siempre el nivel de conciencia, respiración y
pulso del niño lesionado.
Tenemos que evitar aplicar agua, aceites, antisépticos u otros
remedios que podamos conocer. Los restos de ropa carbonizada hay que dejarlos,
sin romper las ampollas cutáneas que encontremos. El tratamiento urgente y
específico se aplicará en el hospital.
Quemaduras en boca y garganta
Estas lesiones son altamente peligrosas por el edema y la
inflamación que se produce, lo que conduce a disnea y asfixia, por lo que hay
que acudir urgentemente al médico. Como primera maniobra, aflojaremos la ropa
que rodee el cuello. Daremos a beber agua fría, de forma lenta, a sorbos.
Quemadura química ocular
Tras una lesión de este tipo, el ojo se enrojece, y se produce
un gran lagrimeo, intenso dolor y dificultad para abrir los párpados.
Rápidamente hay que lavar el ojo con suero fisiológico o con un chorro de agua
fría, separando poco a poco y suavemente los párpados. Cubriremos el ojo con un
parche ocular estéril o, fabricado al efecto con esparadrapo. Y acudiremos
urgentemente a un médico para una exploración ocular.
Quemadura eléctrica
La descarga eléctrica puede producir una quemadura. Hay que
mantener la quemadura bajo agua fría. Después y hasta evaluación por el
profesional específico, protegeremos la lesión con un apósito o una tela. Hay
que tener en cuenta que la corriente debe estar desconectada, si es posible,
antes de coger al niño afectado.
Quemadura solar
Una exposición directa al sol puede ocasionar enrojecimiento,
escozor y una mayor sensibilidad de la piel, llegando a producir ampollas, o
sea quemaduras de segundo grado.
Ante una quemadura solar, hay que llevar al niño a la
sombrilla, enfriando la piel con una esponja embebida con agua fría. Además,
hay que dar al niño agua fría para que vaya bebiendo a sorbos, evitando así la
deshidratación. Después se aplicará una crema específica que disminuya los
síntomas.
Las ampollas cutáneas no hay que romperlas, y desde luego,
ante cualquier duda se debe consultar con un médico.
Consideraciones finales
La educación de los hijos es muy importante para que con la edad
puedan cuidar de sí mismos. Hay que enseñándoles a no aproximarse a objetos
calientes y no jugar con objetos y productos eléctricos e inflamables,
mostrándoles los peligros a los que estamos expuestos.
Por otro lado, debe inspeccionarse el entorno del niño, y ver si
existe algún peligro que pueda provocar incendios o quemaduras. Si es oportuno,
haga los cambios necesarios para que sus hijos y usted mismo estén más seguros.
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Dr. Sergio García Vicente
, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Última versión: 2010-01-03
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