| Sexualidad y envejecimiento |
El proceso normal de envejecimiento
Con el transcurso de los años, el ser humano experimenta el
envejecimiento, que se caracteriza por un declive general del funcionamiento de
los sistemas orgánicos (cardiorespiratorio, muscular, endocrino y
genito-urinario, entre otros). Sin embargo, no necesariamente tienen que
aparecer graves enfermedades.
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| Las personas pueden tener una sexualidad activa en la
vejez. |
| ©PhotoDisc |
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La forma de vivir o percibir el envejecimiento depende de las
culturas, del entorno y de la persona misma. Frecuentemente suceden
acontecimientos como la pérdida de la pareja, una disminución en el apoyo
social o la aparición de enfermedades, todo lo cual tendrá una influencia sobre
la sexualidad. Gran parte del bienestar del ser humano radica en su capacidad
de adaptarse a los cambios, como los que se producen con el
envejecimiento.
Actividad sexual y envejecimiento
Según los autores Kaplan y Sadock, el 70% de los hombres y el
20% de las mujeres continúan siendo sexualmente activos a partir de los 60
años. De todas maneras, la actividad sexual frecuentemente se ve limitada por
la ausencia de pareja y por el estado de salud.
Tal y como concluyeron los expertos Masters y Johnson, el
envejecimiento tiende a disminuir la actividad sexual, pero no a terminar con
ella. Además, la forma más eficaz para mantener la actividad sexual en la vejez
es practicar el sexo con frecuencia durante la juventud y en la
madurez.
Un reciente estudio norteamericano de la publicación Parade
(1999) señalaba que el 55% de las personas entre 65 y 69 años se mantenían
sexualmente activas, mientras este porcentaje bajaba al 13% entre los mayores
de 85. La frecuencia de las relaciones sexuales varía desde las 2,5 veces al
mes para los mayores de 65 hasta las 7,1 veces al mes de la población entre 18
y 65 años, según un estudio de Clements (1966).
Cambios en el hombre
Con la vejez, el descenso de los niveles de la hormona
testosterona que se produce en el hombre, provoca algunos efectos. El cambio
fisiológico más resaltable en la sexualidad del hombre se da en la erección.
Con los años, la erección se vuelve menos rígida y duradera. Además, se alarga
el periodo refractario, es decir el tiempo transcurrido entre una erección y la
siguiente luego de haber eyaculado.
El orgasmo no se modifica significativamente con la edad, aunque
sí disminuye la cantidad de semen eyaculado. Todos los cambios anteriormente
descritos no tienen por qué perjudicar al hombre y sus relaciones sexuales,
aunque algunos viven este proceso como una angustiosa falta de virilidad.
También puede afectar a la pareja, sobre todo si existe falta de información y
comunicación.
En un pequeño porcentaje de hombres, a partir de los 60, se
produce el denominado “climaterio masculino”. Se caracteriza por cansancio,
falta de apetito,
disminución del deseo sexual, menoscabo o pérdida de
potencia, irritabilidad y dificultad de concentración. Este cuadro se atribuye
asimismo al descenso de los niveles de testosterona, por lo que puede estar
indicado el tratamiento con dicha hormona.
Cambios en la mujer
A partir de los cincuenta, aunque varía según las mujeres,
sobrevienen los síntomas físicos y psicológicos de la
menopausia. El
ciclo menstrual cesa, los ovarios disminuyen su
actividad y descienden los niveles de hormonas como los estrógenos y la
progesterona. El deseo sexual continua así como la obtención de placer y
orgasmos con el clítoris como órgano sexual central.
Es cierto que el
orgasmo tarda más en llegar y es de menor duración,
precisándose más estimulación. Las paredes vaginales pierden elasticidad y
lubricación, por lo que el coito se vuelve, en ocasiones, menos agradable. Los
senos también pierden firmeza y disminuye el tono muscular general. En estas
situaciones puede ser útil el uso de lubricantes y la toma de
hormonas.
Una investigación llevada a cabo en Stanford (EEUU) demostró que
tan sólo el 48% de las mujeres menopáusicas sintieron una disminución del
interés sexual, mientras este deseo incluso se
incrementó en el 20% de los casos.
Por una sexualidad saludable en la tercera edad
Una vez vistos los cambios en el envejecimiento que influyen en
el sexo, podemos concluir que las personas pueden tener una sexualidad activa
en la vejez.
En este siglo en el que la vida del hombre se ha prolongado
considerablemente, aún subyacen conceptos equivocados que plantean que la
actividad sexual ha de desaparecer en edades avanzadas como si la sexualidad
fuera algo anormal, moralmente mal visto.
Sin embargo es cierto que para muchas personas de ambos sexos
envejecer es un factor causante de ansiedad lo que provoca trastornos en la
función sexual. El miedo del hombre a fallar en el acto sexual se une a la
falsa idea de que la potencia sexual a una edad avanzada se reduce.
En la mujer el temor se traduciría en que su cuerpo no guste a
su compañero y en no satisfacerle durante las relaciones sexuales.
Una educación adecuada sobre los aspectos normales del
envejecimiento sexual y el reconocimiento de que el sexo no es exclusivo de los
jóvenes, son fundamentales para la comprensión y actividad del sexo en edades
avanzadas.
Los factores más importantes que influyen en la actividad sexual
de personas mayores son:
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Una buena salud y el interés sexual, lo que influye al
compañero o compañera sexual.
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Una buena información sobre sus posibilidades
sexuales.
-
Hablar abiertamente de la situación y de las necesidades de
cada uno, de dudas o temores, ya que es absolutamente necesario para conseguir
una sexualidad buena y saludable. La comunicación es fundamental para reforzar
el vínculo de la pareja, la autoestima de cada uno y la confianza.
Está demostrado científicamente que las personas pueden
disfrutar de la vida sexual en todo su ámbito sin importar su edad. Incluso,
por ejemplo, un hombre mayor puede ser mejor amante cuando la “urgencia”
orgánica ha disminuido ya que podrá tomarse más tiempo para satisfacer a su
compañera.
Cabe pensar, por todo ello, que una vida sexual activa en la
vejez sólo tiene consecuencias positivas: los mayores se sentirán más
apreciados por sus parejas, más queridos y deseados, y su sentimiento de
vitalidad será enorme. Desde el punto de vista de la salud, resulta también
recomendable ya que nos mantiene en una buena forma física y mejora el
funcionamiento del sistema cardiovascular.
Es importante también procurar educación sexual a nuestros
mayores y hacerles comprender que la búsqueda del placer en la erección, el
coito y el orgasmo son hechos deseables pero no únicos ni necesarios para
alcanzarlo. Según los investigadores, para la mayoría de la gente mayor, las
caricias, besos y otras formas de contacto corporal resultan ser muy
placenteros y son aspectos muy valorados en sus relaciones íntimas.
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Dr. Eduardo de la Sota
, especialista en Psiquiatría.
Última versión: 2010-06-06
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