| Relaciones sociales y mayores |
Introducción
En la sociedad actual cada vez hay más personas mayores y son
cada vez más longevas. Las razones son diversas, pero sobre todo destacan la
baja natalidad y el incremento de la esperanza de vida, como consecuencia de
los avances en el campo de la medicina y de la salud pública.
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| Un ambiente social positivo es fundamental para la consecución
de un envejecimiento activo y saludable. |
| ©PhotoDisc |
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Pero el alargamiento de la vida muchas veces no va acompañado de
una calidad de vida al menos aceptable. En la actualidad, la calidad de vida en
la vejez es un aspecto que interesa y preocupa a la sociedad en
general.
Aquí entra de lleno el entorno social en el que viven los
mayores: cómo son sus relaciones sociales con los familiares, con los vecinos,
con los amigos. Qué problemas se presentan y si viven en soledad son puntos
destacados para ser tratados.
Las relaciones sociales de los mayores: la soledad y el
sentimiento de soledad
Cada vez son más frecuentes las noticias en los medios de
comunicación sobre mayores que viven solos y que sufren accidentes domésticos,
como caídas, sin que nadie se dé cuenta hasta pasados unos días.
Esto no significa que los mayores no puedan vivir solos, pero
hay que subrayar que las personas de este colectivo con problemas de soledad
son cada vez más numerosas y muchas de ellas necesitan algún tipo de ayuda para
mantener una mínima calidad de vida.
Según los datos obtenidos en la “encuesta de soledad” presentada
por el IMSERSO en 1998, los mayores viven en general con su pareja, manteniendo
relaciones diarias con familiares, vecinos y amigos. Además, aproximadamente un
10% del total de mayores vive con sus hijos u otros familiares, y un 15% viven
solos. La mayoría de los mayores que viven solos son mujeres y sus hijos viven
cerca de su casa, manteniendo con ellos contactos frecuentes, tanto en persona
como telefónicos, además de disfrutar de visitas de nietos y otros familiares.
A estas visitas se suman las relaciones diarias con amigos, con vecinos y con
otros mayores pertenecientes a alguna asociación. De todas formas y aun
considerando que vivir solo es una opción personal, también se trata en muchos
casos de una obligación derivada de las circunstancias personales y
familiares.
Por el contrario el sentimiento de soledad es algo distinto.
Datos de la encuesta mencionada indican que hasta un 12% de los mayores dicen
sentirse muy solos, en su mayoría mujeres. En las personas que viven solas el
porcentaje aumenta hasta el 40%. Los mayores asocian la soledad a la edad, a un
sentimiento de vacío y tristeza, a la pérdida de seres queridos, a no tener
familiares, a que estos vivan lejos y a no sentirse útiles. Además, con la edad
el sentimiento de soledad se manifiesta durante todo el día, lo que equivale a
decir que se sienten solos siempre.
Para evitar este sentimiento de soledad los mayores recurren
sobre todo a la radio y la televisión, salen a pasear y a comprar, e incluso
acuden a alguna asociación, realizan actividades culturales o practican
deporte. Por el contrario, otros se resignan o rezan. Con el paso de los años
los paseos disminuyen, seguramente por el estado de salud, y aumenta la
atención prestada a los medios de comunicación.
El entorno social de los mayores y el mantenimiento de la calidad
de vida
Si volvemos a centrarnos en la calidad de vida, es frecuente que
para mantener un nivel aceptable sea necesario la colaboración de familiares y
otras personas.
Los cambios que se están produciendo en la estructura familiar
tradicional por la disminución del número de miembros y por la incorporación de
la mujer a la vida laboral, abandonando el papel que hasta entonces
desarrollaba en la sociedad, hacen necesaria una mayor protección para prevenir
la soledad y la vulnerabilidad de los mayores.
Por lo tanto, junto a los familiares que aún son el principal
apoyo de los mayores, un ambiente social positivo que
contemple la ayuda de amigos, compañeros, vecinos e incluso el voluntariado es
fundamental para la consecución de un envejecimiento activo y
saludable.
El ambiente familiar es el medio ideal para proteger a los
mayores, pero esta situación no es la norma. Además de la asistencia que
proporcionan los familiares a los mayores dependientes, existen
otras opciones de ayuda provenientes tanto de
entidades públicas como privadas:
-
Asistencia domiciliaria: prestada por
cuidadores profesionales tanto para la atención personal como para los cuidados
del hogar.
-
Teleasistencia: funciona en España desde
finales de los años 80, y se presta a través de un sistema de alarma que
conecta con una centralita que funciona las 24 horas y que se ha visto ampliada
en los últimos tiempos con la telemedicina, por la que se puede controlar a un
mayor convaleciente en su domicilio, sin necesidad de que realice
desplazamientos frecuentes.
-
Centros de día: lugares a los que se puede
acudir durante el día, regresando al domicilio para dormir
-
Vivienda compartida: puede ser entre varios
mayores o por ejemplo, entre un mayor que vive solo y un estudiante
universitario. Esta experiencia funciona en varias ciudades y con ella los
mayores y los estudiantes se hacen compañía mutuamente y comparten los
gastos.
-
Residencias: para mayores asistidos o
válidos.
La Ley de Dependencia
Por su importancia, tratamos los diferentes aspectos de esta
importante Ley de apoyo y ayuda a los mayores dependientes en artículo
aparte:
Apoyo a los Mayores: La Ley de Dependencia
38/2006
¿Qué problemas se presentan para el mantenimiento de las
relaciones sociales de los mayores?
Tener 65 años o más no supone automáticamente que la situación
económica sea mala, pero los mayores, especialmente los de más edad y las
mujeres, son muy vulnerables en este aspecto. Además, existen problemas de
vivienda, problemas físicos y mentales o problemas familiares que inciden en
las relaciones sociales de los mayores.
A pesar de que las encuestas realizadas sobre el tema indican
que los mayores se muestran muy satisfechos con su vida afectiva, probablemente
los mayores son poco exigentes con sus relaciones sociales o incluso puede ser
que hayan asumido las transformaciones familiares de los últimos años, que han
redundado en unas relaciones más espontáneas, libres de las convenciones
sociales, más o menos rígidas, que vivieron en su juventud.
En general, los contactos entre los más mayores en general se
ven afectados por la disminución de la movilidad, que puede impedirles salir a
la calle. Las relaciones entre mujeres se van reduciendo, quizá porque están
más centradas en las relaciones familiares. Los hombres se relacionan más con
amigos que las mujeres. Los contactos por teléfono suponen un complemento para
las relaciones cara a cara, sobre todo con amigos. En todos los casos la
frecuencia de contactos disminuye con la edad, seguramente como consecuencia
del meno número de relaciones, así como por las dificultades de movilidad que
los mayores experimentan con los años, incluso para utilizar el
teléfono.
Conclusiones
Aunque la satisfacción que expresan los mayores por sus
relaciones sociales es elevada, es importante que entre los mayores prestemos
una atención especial a las mujeres y los mayores más añosos para evitar que
pierdan su vida social.
Respecto a las mujeres, se debe fomentar las relaciones
principalmente fuera del área familiar, para evitar situaciones de estrés
familiar. Esto se produce con frecuencia en nuestra sociedad, en unos casos
porque la mujer tiene a la vez un papel de cuidadora informal de otro mayor, y
en otros, porque los hijos dejan a los nietos bajo el cuidado de los mayores
con frecuencia, realidad esta que muchas veces es inapropiada para la edad y el
estado físico y mental de la mujer.
En cuanto a los mayores de más edad, sobre todo se debe evitar
el deterioro de su calidad de vida, independientemente de su salud física y
mental, a través de organizaciones de cuidadores profesionales, inscribiéndose
a sistemas de telemedicina y, si fuera necesario, ingresando en una
residencia.
Conocer cuál es la situación real de los mayores en cuanto a sus
relaciones sociales y familiares, y la valoración de sus actividades, sus
hábitos y su salud, es deseable para cualquier sociedad.
Se puede trabajar con los mayores en programas de envejecimiento
activo, desde los que se les puede proporcionar oportunidades de educación
continua, incluyendo el aprendizaje sobre las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación, como
Internet, además de protegerlos frente al abuso
físico, psicológico y económico.
Estos son aspectos fundamentales para la mejora de la salud y el
mantenimiento de la independencia y la productividad de los mayores, evitando
de esta forma la soledad y el aislamiento social.
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Dr. Sergio García Vicente
, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Última versión: 2008-09-06
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